Carta de Friedrich Engels a su madre, Elise Engels, en Barmen, escrita en Manchester el 27 de febrero de 1861. Se conserva completa. Traducida de la edición de Gustav Mayer, «Briefe von Friedrich Engels an Mutter und Geschwister», II, en Deutsche Revue (año 46, t. 2, abril-junio de 1921, pp. 138-139), que la imprime según el original, en poder de la familia, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 27 de febrero de 1861.

¡Querida madre!

Me habría gustado contestar enseguida a tu cariñosa carta, pero con Emil1 aquí tenía tanto que hacer con los negocios corrientes que me fue del todo imposible. Se marchó ayer por la mañana y espero que llegue esta noche a Engelskirchen. Querida madre, no te preocupes en absoluto de que yo vaya a guardarles algún rencor a mis hermanos por el asunto del negocio; no pienso en ello.2 Me resultó muy desagradable tener que echarme yo mismo así del negocio paterno, y no podía hacerme gracia que algo que yo consideraba un derecho que me correspondía se despachara a la ligera con toda clase de razones que no tocaban para nada ese derecho, y que se exigiera mi conformidad, por así decirlo, como algo que caía por su propio peso. No quiero decir que el asunto no esté también muy bien así, y quizá mejor de lo que habría sido posible hacerlo si se hubiera tenido en cuenta lo que yo reclamaba; pero eso precisamente es lo que nadie se tomó nunca la molestia de explicarme, y no puedes negar que, en esas circunstancias, pedirme que firmara aquello era pedirme bastante. Pero con esto el asunto queda zanjado, y puedes estar segura de que no le guardo a ninguno de mis hermanos el menor rencor por ello. Todavía nos necesitaremos unos a otros bastantes veces, y además ya sabes que no tengo la manía de hacer el papel del alma bella incomprendida.3 Emil no me habrá notado, desde luego, ningún disgusto, y menos aún enfado alguno con él, ni podía notármelo, porque ahora me he conformado del todo con el asunto y no deseo más que el negocio de Engelskirchen dé muy buenos resultados a los cuatro.4 Así que no te aflijas por esto, querida madre: para mí el asunto está tan completamente zanjado que también el sentimiento penoso con que, desde luego, me puse a firmar ha quedado zanjado, borrado y olvidado. Pensé que, si a mí el asunto me resultaba desagradable por un lado, tú habrías tenido que pasar durante las negociaciones momentos mucho más numerosos y mucho más desagradables, y me dio alegría poder ponerles fin a todos de un plumazo. Puedo encontrar cien negocios más, pero nunca otra madre.

Por lo demás, estoy muy bien; Emil estuvo aquí muy contento y te escribió que con Gottfried5 ya casi hemos terminado, de modo que también este asunto se arregla por fin. Ahora, adiós; cuídate mucho, mímate bien y da muchos recuerdos cariñosos a los de Hermann, a los de Rudolf, a los Blank y a los Boelling.

Con amor fiel,
tu hijo Friedrich.

  1. Emil Engels (1828-1884), hermano de Friedrich y socio de la casa de Engelskirchen. ↩

  2. Se refiere a los contratos de la herencia paterna, por los que Engels renunció a entrar en la hilatura familiar de Engelskirchen; véase su carta a su madre del 13 de febrero de 1861. ↩

  3. La «verkannte schöne Seele»: el «alma bella», figura de la sensibilidad que se retira del mundo para conservarse pura, de las Confesiones de un alma bella del Wilhelm Meister de Goethe, que Hegel criticó en la Fenomenología del espíritu. ↩

  4. Según Mayer, los cuatro socios de la casa alemana eran los hermanos Hermann, Emil y Rudolf Engels y Adolf von Griesheim, marido de una hermana menor de Engels. ↩

  5. Gottfried Ermen, socio de Ermen & Engels de Manchester, con quien se negociaba la situación de Engels en la firma tras la muerte de su padre. ↩