Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 5 de mayo de 1862. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 770, pp. 64-67) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 5 de mayo de 1862.
Querido Mohr:
La semana pasada he tenido muchas molestias en la oficina y además he estado algo indispuesto; por eso no he llegado a escribir. Te devuelvo con esta la noble carta de Friedländer.1 ¡Qué ideas tan raras tiene la gente de Londres!
En cuanto a la Tribune, encuentro en el Manchester Examiner and Times, bajo el literary gossip,2 la noticia de que Dana se retira de la Tribune «on account of differences of opinion with Mr. Horace Greeley».3 Así que este viejo burro with the face angelic4 parece tener la culpa de todo. Pero yo no dejaría marchar a esos tipos así como así, sino que al menos escribiría a Dana pidiendo más aclaraciones sobre qué significa todo esto y quién manages5 ahora la Tribune en su lugar, para que sepas a quién atenerte. Si esos tipos quieren romper, que por lo menos lo digan; yo no aceptaría tranquilamente así como así estas indirectas. Si luego te pasas a otro periódico neoyorquino, siempre podrán decir que tú les has abandonado. Además, algún motivo tienen que dar.
Borkheim me escribe que te ha pagado el resto del dinero; así que espero que ya te hayas librado del arresto.
Ad vocem6 Ariadna, tengo razón, sin duda. Las viejas constelaciones existen todas todavía en los mapas modernos. Lo que afirme Diodoro no es ninguna autoridad. El tipo no era astrónomo. Además, dependería del tenor literal. Yo aposté por constelación. Que figura entre los asteroides descubiertos recientemente se me ocurrió luego a mí mismo, pero, naturalmente, es del todo ajeno al asunto.
Lo que quiero, además de los Estimates del War Department (para 1862), es un Paper7 presentado al Parlamento en el que se expone la nueva organización del ejército indígena de la India (tal como existe ahora, desde 1861) (es decir, el número de regimientos con sus nombres nuevos y viejos, según se han conservado ahora o se han numerado de nuevo).
¿Puedes conseguirme la Free Press de abril? La de mayo intentaré procurármela aquí.
Sobre América:
- Batalla de Corinth.8 Se sitúa entre todas las grandes batallas modernas bien combatidas, en las que las fuerzas estaban bastante igualadas: Eylau, Wagram, Lützen, Bautzen (aquí los franceses eran mucho más fuertes, pero sin caballería y, por tanto, impotentes para la persecución), Borodinó, Magenta, Solferino. La batalla, como dice Clausewitz, se consume lentamente, como pólvora mojada, agota a ambas partes, y al final las ventajas conquistadas positivamente por el bando vencedor son de naturaleza más moral que material. En todo caso, la ventaja momentánea que logró Beauregard el domingo fue mucho más intensa y mayor que la que lograron Grant y Buell el lunes. La masa de los trofeos quedó para los confederados, a pesar de que al final fueron derrotados, es decir, se vieron obligados a desistir de su ataque y a retirarse. Esto en lo táctico. Pero lo estratégico es esto:
Beauregard había concentrado todas las tropas que pudo conseguir para caer, si era posible, sobre las divisiones federales que avanzaban por separado. Eso fracasó; las tropas de Grant, Buell y Wallace bastaron para rechazarle. Con la batalla, los federales habrían perdido Tennessee; ahora lo han conservado. Beauregard solo tiene que agradecer a sus atrincheramientos de Corinth no haber tenido que retirarse en seguida más al sur. Si esos atrincheramientos son capaces de protegerle contra el ataque de Halleck (que ahora ha tomado el mando), no lo podemos saber. Tampoco hay que fiarse del rumor de que ha recibido refuerzos colosales de Misisipi, Luisiana y Alabama. Si en parte es así, se trata solo de reclutas, que le estorban más de lo que le sirven. Por otra parte, en Pittsburg Landing las fuerzas estaban tan cerca del equilibrio que, sin refuerzos, tampoco Halleck emprenderá fácilmente un asalto contra un campo atrincherado ni ninguna otra gran operación ofensiva. No sabemos qué tropas tienen los federales en Tennessee o Kentucky, aparte de las que combatieron en Pittsburg Landing, así que es difícil decir cómo están las posibilidades. Entretanto, los unionistas han cortado el ferrocarril de Memphis a Chattanooga (id est, a Richmond, Charleston y Savannah) tanto al oeste como al este de Corinth. Con ello Beauregard ha quedado reducido a un solo ferrocarril (a Mobile y Nueva Orleans), y cabe preguntarse si podrá abastecer a sus tropas en Corinth a la larga.
Virginia. El héroe McClellan, in a dead fix.9 Creo que aquí va a enterrar su falsa gloria. Ha conseguido que McDowell le ceda otra división, pero le servirá de poco. Solo pueden salvarle los acorazados, de los que ha salido otro (el Galena) para Monroe.10 Sobre este tema, mira el Morning Star de hoy, correspondencia americana, muy interesante para Austria. Por ella verás también por qué el Monitor se quedó quieto el otro día, cuando el Merrimac, el Yorktown, etc., se llevaron los 3 transportes.11 Barriendo los ríos a derecha e izquierda y con fuego de flanco y de retaguardia, esos barcos podrían salvar otra vez al burro o traidor, igual que las cañoneras salvaron en Pittsburg Landing a Sherman (que solo tenía tropas jóvenes, que nunca habían estado bajo el fuego).
Mountain Department.12 Frémont sigue en Wheeling, y por eso la parte montañosa del sur de Virginia, así como el este de Tennessee, sigue en manos del enemigo. ¡Precisamente los distritos más unionistas de todos! A qué se debe es inexplicable. En todo caso, el regimiento confederado reclutado todavía a comienzos de abril en Knoxville (Tennessee) seguramente se pasará al primer disparo.
Bonaparte vuelve a hacer trampas en América. Se guardará muy bien de meter la mano en ese avispero. Antes de que acabara el año (vide Morning Star), sus acorazados, igual que todos los barcos mercantes franceses, habrían desaparecido del océano, ¡y entonces adieu placer!
Apropos! Habrás visto en el Standard de hoy (o en el Morning Herald) que el general Hecker se ha convertido en cazador de negros en jefe (Manhattan).13 Guarda bien el periódico.
¿Qué dices de las elecciones prusianas?14 La derrota del gobierno es tan colosal que equivale a una victoria decisiva del mismo. Porque eso tiene que empujar al guapo Guillermo a los extremos. ¡Ahora le mandan solo demócratas! El Hamburger Correspondent ya dice también que con la ley electoral actual no se puede hacer nada y que no se puede gobernar. El bueno de Twesten15 ya ha vuelto a hundirse del todo en el cretinismo parlamentario y quiere proponer un voto de desconfianza contra los ministros. En todo caso, las dificultades van en aumento y la marea sube.
¿Qué hay del vino para Jennychen? Dime qué clases recomienda más Allen. Ahora también puedo mandar algo de oporto, muy recomendable, viejo, ligero, sin aguardiente; pero solo después de filtrarlo bien: la costra se ha soltado. Saludos cordiales.
Tuyo, F. E.
Véase la carta de Marx del 28 de abril (1862-04-28 Marx a Engels). ↩
«Chismes literarios». ↩
«A causa de diferencias de opinión con el señor Horace Greeley». Horace Greeley (1811-1872), fundador y director de la New-York Daily Tribune. ↩
«Con su cara angelical». ↩
«Dirige». ↩
«A propósito de». ↩
«Documento». ↩
La batalla de Shiloh o de Pittsburg Landing, junto al río Tennessee, a unos treinta kilómetros de Corinth (Misisipi), los días 6 y 7 de abril de 1862 (domingo y lunes). ↩
«En un atolladero». ↩
El fuerte Monroe, en la punta de la península de Virginia, base de la campaña de McClellan contra Richmond. ↩
El acorazado confederado Merrimac (rebautizado Virginia) y otros buques sudistas apresaron el 11 de abril de 1862, en Hampton Roads, tres transportes de la Unión sin que el acorazado nordista Monitor interviniera. ↩
El Departamento de la Montaña, mando creado en marzo de 1862 para Frémont en el oeste de Virginia. ↩
Friedrich Hecker (1811-1881), jefe de la insurrección republicana de Baden de 1848, emigrado a los Estados Unidos, coronel del ejército de la Unión. ↩
Las elecciones a la Cámara de Diputados prusiana de abril-mayo de 1862, tras la disolución de la Cámara en marzo, que dieron una gran mayoría a la oposición liberal. ↩
Karl Twesten (1820-1870), diputado liberal prusiano. ↩