Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 26 de enero de 1863. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 818, pp. 121-122) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 26 de enero de 1863.

Querido Mohr:1

Te agradezco tu franqueza. Ya comprenderás tú mismo la impresión que me había causado tu penúltima carta.2 No se puede vivir tantos años con una mujer sin sentir terriblemente su muerte. Sentí que con ella enterraba el último trozo de mi juventud. Cuando recibí tu carta, aún no la habían enterrado. Te digo que la carta se me quedó una semana entera en la cabeza; no podía olvidarla. Never mind,3 tu última carta la compensa, y me alegro de no haber perdido, a la vez que a Mary, a mi amigo más antiguo y mejor.

Y ahora, a tus asuntos. Hoy mismo fui a ver a Watts, al que creía todavía en Londres y que, por lo demás, tiene oficina en Londres, en el número 2 de Pall Mall. Con él no hay nada que hacer. Su compañía ya no presta. Me dio otra dirección. El hombre está dispuesto, pero según el caso quiere dos o incluso más sureties4 para los intereses, la prima y la devolución del préstamo. Eso, por desgracia, no podemos ofrecérselo: ¿a quién encontraríamos? A lo sumo a Gumpert,5 pero difícilmente lo aceptarían. Además, como ninguno de los dos tenemos una posición burguesa, haría falta en todo caso un tercero, y, al final, los expenses6 del loan se descontarían por adelantado, de modo que quedaría poco.

Pensé entonces en vender una parte del hilo comprado para especular y, en lugar de devolver el importe a Ermen7 (de quien es el dinero), mandártelo a ti. Eso aún habría sido posible, porque el asunto no saldría a relucir hasta julio, y hasta entonces pueden cambiar muchas cosas. Pero no chance.8 El mercado está hoy tan flojo que tendría que vender con pérdida en vez de con ganancia, y probablemente esta semana ni siquiera llegaría a vender.

Dinero no puedo pedir prestado: E[rmen] podría negármelo, y probablemente lo haría, y a eso no puedo exponerme. Pedir prestado aquí a un tercero, a un usurero, sería darle a E[rmen] el mejor pretexto para desligarse de su contrato conmigo. Y aun así no puedo quedarme mirando cómo llevas a cabo tu propósito tal como me lo cuentas. Así que he echado mano de las letras del viejo Hill9 y me he quedado con las 100 £ adjuntas contra John Rapp & Co., con vencimiento el 28 de febrero, y te las he endosado. Creo que no saldrá a la luz antes de julio, y entonces tendremos otra vez un respiro. Es una jugada de lo más arriesgada por mi parte, porque ahora entraré seguro en déficit; pero hay que arriesgarse. Te aseguro que no me habría atrevido si Charles,10 que ha hecho una especie de balance a ojo de los últimos 6 meses, no me hubiera dicho esta tarde que la cosa me sale unas 30 a 50 £ mejor de lo que podía esperar. En los 6 meses he ganado unas 330 a 350 £.

Pero ahora tienes que comprender tú también que, después de los esfuerzos extraordinarios que he tenido que hacer desde el 30 de junio de 1862, me he quedado completamente seco, y que por eso, hasta el 30 de junio, salvo alguna pequeñez, no puedes contar con más remesas mías. Cómo estarán las cosas después del 30 de junio, sabe el diablo, porque ahora no se gana nada: el mercado ya no sube.

La letra es tan buena como el cash.11 Freiligrath te la descontará encantado;12 circula muy poco papel mejor que este. Pero ten la bondad de acusarme recibo, porque ahora se roba mucho en el correo, y como tú no estás en el comercio, cualquiera puede hacerse pasar por el Dr. K. M.

Tuyo, F. E.

  1. «Moro», el apodo de Marx entre sus amigos y en su familia. ↩

  2. La carta de Marx del 8 de enero (1863-01-08 Marx a Engels), escrita tras la muerte de Mary Burns; la última es la del 24 (1863-01-24 Marx a Engels). ↩

  3. «No importa». ↩

  4. «Fiadores». ↩

  5. Eduard Gumpert, médico alemán establecido en Manchester, amigo de Engels y de Marx. ↩

  6. «Gastos»; loan, «préstamo». ↩

  7. Gottfried Ermen, socio de Engels en la casa Ermen & Engels de Manchester. ↩

  8. «No hay manera». ↩

  9. Hill, empleado de Ermen & Engels. ↩

  10. Charles Roesgen, empleado de Ermen & Engels. ↩

  11. «Dinero contante». ↩

  12. El poeta Ferdinand Freiligrath (1810-1876), que dirigía entonces en Londres la sucursal del Banco General Suizo. ↩