Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 24 de enero de 1863. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 817, pp. 119-120) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
24 de enero de 1863.
Querido Frederick:
Me pareció bien dejar pasar algún tiempo antes de contestarte. Tu situación por un lado y la mía por otro hacían difícil tomarse las cosas con «frialdad».1
Hice muy mal en escribirte aquella carta, y me arrepentí en cuanto la hube mandado.2 Pero no fue en absoluto por falta de corazón. Mi mujer y mis hijas pueden atestiguar que, cuando llegó tu carta (llegó a primera hora de la mañana), me quedé tan conmovido como si hubiera muerto alguien de los más cercanos a mí. Pero cuando te escribí, por la noche, fue bajo el peso de unas circunstancias desesperadas. Tenía en casa al broker del landlord,3 una letra protestada del carnicero, ni carbón ni comida en casa y a Jennychen en cama. En tales circumstances, generally no sé salir adelante más que con el cinismo. Lo que me sacaba de quicio en particular era que mi mujer creía que no te había contado con la fidelidad suficiente cómo estaban de verdad las cosas.
En ese sentido, hasta tu carta me vino bien, porque a ella le dejó claro el non possumus,4 pues sabe muy bien que no esperé a tu consejo para escribir a mi tío; que no podía dirigirme en Londres a Watts, que vive, él y su oficina, en Manchester; que desde la última declaración de deuda de Lassalle5 no puedo girar ninguna letra en Londres, y, por último, que 25 £ en febrero no nos permitirían vivir en enero y menos aún evitar la crisis que se nos viene encima. Como a ti te era imposible ayudar, aunque te había dicho que estábamos en la situación de los obreros de Manchester,6 ella tenía que hacerse cargo del non possumus, y eso es lo que yo quería, porque el estado de cosas en que vivíamos, este tostarse a fuego lento —en el que se consumen la cabeza y el corazón, se pierde además un tiempo preciosísimo y hay que sostener unas false appearances7 igual de dañinas para mí que para las niñas—, tiene que acabar. Las tres semanas que hemos pasado desde entonces han llevado por fin a mi mujer a aceptar una propuesta que yo le venía haciendo desde hace mucho y que, con todos sus inconvenientes, no solo es la única salida, sino que es también preferible a la vida de los tres últimos años, sobre todo del último, y además nos devuelve el selfesteem.8
Escribiré a todos los acreedores (salvo al landlord) que, si no me dejan en paz, me declararé en quiebra por failing of a bill in the court of bankruptcy.9 Esto no afecta, naturalmente, al landlord, que tiene derecho a los muebles, y que se los quede. Mis dos hijas mayores conseguirán, por medio de la familia Cunningham, colocaciones de governesses.10 Lenchen11 entrará a servir en otra casa, y yo, con mi mujer y Tussychen,12 nos iremos a vivir a la misma City Model Lodging House13 en la que residió en su día el Wolff rojo con su familia.14
Antes de llegar a esta decisión, como es natural, escribí aún a diversos conocidos de Alemania, con ningún éxito, también como es natural. En todo caso, la cosa es mejor que prolongar el estado actual, que de todos modos ya no se podía sostener. Bastante tuve con conseguir, a fuerza de humillaciones de todo tipo y de falsas promesas, que el landlord y el carnicero se retiraran en paz con el broker y la letra. A la escuela no he podido mandar a las niñas este trimestre nuevo, porque la cuenta del anterior no está pagada y porque, además, no estaban presentables.
Con el plan de arriba, en cambio, creo que podré al menos quedarme tranquilo sin intervención de terceros.
Por último, algo que no tiene que ver con lo anterior. Con el apartado de mi libro sobre la maquinaria tengo una gran duda. Nunca he tenido claro cómo cambiaron la hilatura las selfactors o, mejor dicho, como ya antes se empleaba la fuerza del vapor, cómo tenía que intervenir el hilador con su fuerza motriz pese a la fuerza del vapor.15
Me gustaría que me lo explicaras.
Apropos! Mi mujer, sin que yo lo supiera, le pidió a lupus16 1 £ para immediate necessities.17 Él le mandó dos. El asunto me resulta desagradable, pero factum est factum.18
Tuyo, K. M.
Abarbanel ha muerto. Y ditto ha muerto Sasonov en Ginebra.19
Responde a la carta de Engels del 13 de enero (1863-01-13 Engels a Marx), que reprochaba a Marx su «manera glacial» de tomarse la muerte de Mary Burns, la compañera de Engels, ocurrida el 6 de enero. ↩
La carta del 8 de enero (1863-01-08 Marx a Engels). ↩
El broker era el agente que embargaba los muebles por cuenta del landlord, el casero, para cobrarse el alquiler atrasado. ↩
«No podemos», fórmula con que la Santa Sede rechazaba una petición imposible de atender. ↩
Ferdinand Lassalle (1825-1864). Durante su visita a Londres en el verano de 1862 había prestado dinero a Marx y aceptado letras giradas contra él, con la garantía de Engels. ↩
La guerra civil norteamericana había cortado el suministro de algodón, y la industria algodonera de Lancashire vivía desde 1862 una crisis («hambre del algodón») que dejó en la miseria a decenas de miles de obreros. ↩
«Apariencias falsas». ↩
«Amor propio». ↩
«Dejando de pagar una letra ante el tribunal de quiebras». ↩
«Institutrices». Las dos mayores eran Jenny (Jennychen) y Laura. ↩
Helene Demuth (1820-1890), criada y amiga de la familia Marx. ↩
Eleanor (Tussy), la hija menor de Marx, que tenía entonces ocho años. ↩
Una de las casas de alojamiento barato para obreros que se levantaron en Londres desde finales de los años cuarenta. ↩
Ferdinand Wolff, «el rojo», antiguo redactor de la Nueva Gaceta Renana, emigrado en Inglaterra. ↩
La selfactor o selfactina (self-acting mule), la mula de hilar automática perfeccionada por Richard Roberts hacia 1825-1830, en la que el carro se movía y el hilo se devanaba sin la mano del hilador. Engels contestó el 26 de enero (1863-01-26 Engels a Marx), y Marx volvió sobre la cuestión el 28 (1863-01-28 Marx a Engels). ↩
Wilhelm Wolff (1809-1864), llamado Lupus, amigo de Marx y Engels, maestro particular en Manchester. ↩
«Necesidades inmediatas». ↩
«Lo hecho, hecho está». ↩
Nikolái Ivánovich Sasonov, emigrado ruso, publicista, que había vivido en París y murió en Ginebra en 1862. ↩