Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 25 de febrero de 1865. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 907, pp. 243-246) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

25 de febrero de 1865.

Querido Fred:

Se me había olvidado del todo —you must excuse me— to send back Weydemeyers letter. I enclose it. Ditto a letter of Dr. Kugelmann with enclosure of wiseacre Miquel's letter. Ditto a prescription1 de Kugelmann2 (Notabene: el pasaje de la letter de Kugelmann en el que dice que yo le había escrito que quería defender a Lassalle se refería al ataque de Blind.3 Ahora le he hablado claro. Devuélveme las cartas de Kugelmann y de Miquel),4 que, cosa curiosa, llega justo cuando ha vuelto a brotar la enfermedad. He mandado preparar la receta y ya he tomado el powder,5 pero me gustaría saber qué opina Gumpert.6 La cosa es muy molesta. Pero la diferencia con el año pasado es que la cabeza no está afectada y que (salvo que estar mucho rato sentado me molesta físicamente) puedo trabajar perfectamente. Por lo demás, noto en todo el cadaver7 que esa porquería quiere volver a reventar por todas partes.

Strohn8 ha pasado por aquí. Todavía estaba en Hamburgo cuando llegó tu manuscrito, justo a tiempo de recomendarle a Meißner9 que lo aceptara. Un manuscrito de Rüstow10 sobre el mismo tema, que Meißner le enseñó a Strohn, fue rechazado. Apropos! ¿Has hecho tú algo para que se hable de tu folleto en los periódicos, or am I to do it?11 Esta vez ha sido el propio Eccarius quien ha cometido el incomprensible blunder.12 En cuanto llegó su artículo le escribí (22 de febrero) preguntándole si Schweitzer había falseado la cosa. Quod non.13

Al mandarle nuestra declaración a Wilhelm el burro14 (23 de febrero), le escribí a dicho señor:

«En los pocos y breves extractos que da Eccarius de mi discurso en la Asociación Obrera hay algunas cosas que dicen directamente lo contrario de lo que yo dije. Se lo he escrito, dejándole decidir si quiere rectificarlo en su próxima crónica o no, puesto que en las circunstancias actuales no importa mucho».

Mis cartas a Eccarius y a Liebknecht están escritas para cortarle esa retirada a Schweitzer en caso de necesidad, si quisiera aprovechar el blunder de Eccarius para defenderse (él, naturalmente, por la carta privada que acababa de recibir de mí, very well knew what he was about).15 Meanwhile I have told Eccarius privately16 que no se haga mala sangre17 por esa porquería mientras una salida de Schweitzer no lo exija. Eccarius estaba muy enfermo, y esa será sin duda la causa del disparate. Por otra parte, creo que Schweitzer, que ya tenía en sus manos la dimisión de Wilhelm y estaba por tanto preparado para una declaración nuestra, acogió con fruición la crónica: 1.º para mostrar, con el pasaje sobre Prusia, qué cosas tan extravagantes le exigimos a él; 2.º para mostrar, con el final de la crónica, que in fact compartimos su punto de vista. Por cierto, el galantuomo olvida que me he quedado con copia de mis cartas privadas a él.

Le he dicho a Liebknecht que, si Schweitzer se niega a publicarla, la lleve a la Reform de Berlín18 y se lo comunique al mismo tiempo a Schweitzer, y además que yo he mandado a la vez la declaración a dos periódicos renanos, de modo que esta vez Schweitzer no podrá retrasar nada. En efecto, he mandado 2 copies a Siebel,19 con el encargo de colocar la cosa a los dos días de recibir mi carta en la Rheinische Zeitung y en la Düsseldorfer Zeitung20 (esta última es la hoja de los obreros) y de informarnos además de los comentarios que haga allí la prensa. Así que esta vez Schweitzer ya no puede cambiar nada. No me extrañaría que los lassalleanos, sobre todo en el Nordstern21 de Hamburgo, declararan que estamos vendidos a la burguesía. But never mind!22

La International Association23 ha conseguido componer la mayoría del comité que funda la nueva Reform League24 de tal modo que toda la dirección está en nuestras manos.

Los detalles se los he escrito a E. Jones.25

En París ha estallado tal discordia entre nuestros propios apoderados que hemos mandado a Lubez a París para aclarar y zanjar las cosas. A Schily lo hemos agregado como adjunto en sus credentials,26 y a Schily le he dado instrucciones privadas.27 En París podríamos haber vendido 20 000 carnés, pero como una parte acusaba a la otra de que detrás estaba Plon-Plon,28 etc., hubo que suspender de momento la emisión de carnés. Bajo este despotismo militar reina, naturalmente, la mayor desconfianza mutua (me parece que esta vez ambas partes se hacen injusticia) y la gente es incapaz de ponerse de acuerdo y entenderse con un meeting o a través de la prensa. Se añade otra circunstancia: los obreros parecen empeñados en excluir a todo literary man,29 etc., lo que es un disparate, porque los necesitan en la prensa, pero es perdonable después de las continuas traiciones de los literary men. Por otra parte, estos últimos recelan de todo movimiento obrero que se les ponga enfrente.

(A propósito de estos literary men se me ocurre que los obreros de aquí (los ingleses), con la transformación del Bee-Hive,30 que se hará dentro de 3 meses, quieren hacerme director y ya me lo han comunicado. Pero me lo pensaré por los cuatro costados31 antes de dar un paso en un sentido o en otro).

Así, también en París están de un lado Lefort (un literary man, además con fortuna, o sea «burgués», pero de reputación intachable y, en lo que toca a la belle France, el verdadero fundador de nuestra sociedad) y del otro Tolain, Fribourg, Limousin, etc., que son obreros.32 Well, ya te contaré cómo acaba. En todo caso, un conocido, Wolff, que acaba de volver de París, me cuenta que el interés por la International Association es intenso. También el Débats33 se ha metido en el asunto.

En cuanto a las unions34 de Londres, etc., cada día llega una nueva adhesión, de modo que by and by35 seremos una potencia.

Pero con eso empiezan también las dificultades. El señor Beales36 (the registering barrister de Middlesex, uno de los hombres más populares de Londres en este momento, presidente de la Polish League,37 cofundador de la New Reform League, in fact the go-between entre workingmen y middle class,38 y encima honrado y bienintencionado) ya ha dejado que lo propongan como member de nuestro Council. La ocasión se presentó porque, en un subcommittee con él, teníamos que preparar el mitin polaco (presidido por el marqués de Townshend) del miércoles próximo. Me fastidió mucho. Naturalmente, podía impedirlo por la fuerza, porque todos los Continentals39 habrían votado conmigo. But I did not like any such division.40 Así que, mediante cartas privadas a los principal English members, he conseguido que quien había propuesto a Beales no volviera a presentar su moción. Como razón «oficial» se dio: 1.º que Beales will stand for Marylebone41 en las próximas elecciones al Parlamento y que nuestra sociedad debe evitar a toda costa la apariencia de to serve the interests of any Parliamentary ambition;42 2.º que Beales y nosotros nos haremos mejor el juego mutuamente si navegamos en barcos distintos. Así, de momento, se ha conjurado el peligro. Por cierto, también otros parlamentarios, como Taylor,43 etc. (tipos relacionados con Mazzini), habían tenido a bien comunicarnos que ahora no era el time para un mitin polaco, que no era opportune. Contesté por medio de nuestro Council que la Working Class tiene its own Foreign Policy,44 que no se rige en absoluto por lo que la Middle Class considere opportune. Les ha parecido siempre opportune to goad on the Poles at the beginning of a new outbreak, to betray them during its progress by their diplomacy, and to desert them when Russia had thrown them down.45 En realidad, el mitin busca sobre todo ayuda económica. ¿Han de morirse de hambre los pobres émigrés (esta vez, en su mayoría, workingmen y peasants,46 y por tanto en absoluto protected by Prince Zamoyski et Co.)47 porque a la English middle class le parezca just now inopportune to mention even the name of Poland?48

Te adjunto un recorte del señor Blind en el Morning Star. Mazzini, que sin embargo le había declarado a Fontana49 que Blind era un embustero, estaba furioso porque su sociedad italiana de obreros de aquí ha difundido mi Address50 en italiano sin hacer los cortes que el señor Mazzini había pedido expresamente, por ejemplo los pasajes contra la middle class.

Tuyo, K. M.

Apropos! Un poco de oporto y de clarete me sentará muy bien under present circumstances.51

  1. «… devolverte la carta de Weydemeyer. Te la adjunto. Ídem una carta del doctor Kugelmann, con una carta adjunta del sabihondo de Miquel. Ídem una receta». ↩

  2. Ludwig Kugelmann (1828-1902), médico de Hannover, antiguo participante en la revolución de 1848, que desde 1862 mantenía correspondencia con Marx. ↩

  3. Karl Blind (1826-1907), demócrata badense emigrado en Londres, enemigo de Marx, había atacado a Lassalle, muerto en duelo en agosto de 1864. ↩

  4. Johannes Miquel (1828-1901), antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, por entonces uno de los fundadores del Nationalverein (Asociación Nacional) liberal y más tarde ministro prusiano. ↩

  5. «Polvo», el remedio recetado. ↩

  6. Eduard Gumpert, médico de Manchester, amigo de Engels y de Marx. ↩

  7. «Cadáver», el cuerpo. ↩

  8. Wilhelm Strohn, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, comerciante en Bradford. ↩

  9. Otto Meißner, editor de Hamburgo, que publicó el folleto de Engels La cuestión militar prusiana y el partido obrero alemán (1865) y luego El capital. ↩

  10. Wilhelm Rüstow (1821-1878), oficial prusiano emigrado en Suiza, escritor militar. ↩

  11. «¿O tengo que hacerlo yo?». ↩

  12. «Pifia». ↩

  13. «No lo había hecho». ↩

  14. Wilhelm Liebknecht (1826-1900), que en Berlín hacía de enlace de Marx y Engels con el Social-Demokrat. ↩

  15. «Sabía muy bien lo que hacía». ↩

  16. «Entretanto le he dicho a Eccarius en privado». ↩

  17. En el original, «keinen bother zu machen», con la palabra inglesa bother («molestia, preocupación»). ↩

  18. Die Reform, diario democrático de Berlín. ↩

  19. Carl Siebel (1836-1868), poeta de Barmen, pariente lejano de Engels, que les ayudaba a colocar textos en la prensa renana. ↩

  20. La Rheinische Zeitung de Colonia, diario liberal de los años sesenta, y la Düsseldorfer Zeitung. ↩

  21. Nordstern, semanario de Hamburgo afín a los lassalleanos. ↩

  22. «¡Pero no importa!». ↩

  23. «Asociación Internacional», es decir, la Asociación Internacional de los Trabajadores. Véase el Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores. ↩

  24. La Liga de la Reforma (Reform League), fundada en Londres en febrero de 1865 para la agitación en favor del sufragio universal masculino. ↩

  25. Ernest Jones (1819-1869), dirigente cartista, abogado en Manchester. ↩

  26. «Credenciales». ↩

  27. Victor Le Lubez, emigrado francés en Londres, miembro del Consejo Central de la Internacional; Victor Schily, abogado de Tréveris emigrado en París, amigo de Marx. ↩

  28. Apodo del príncipe Napoleón (Jérôme Napoléon Bonaparte, 1822-1891), primo de Napoleón III, que se daba aires de protector de los obreros. ↩

  29. «Hombre de letras». ↩

  30. The Bee-Hive, semanario de las trade unions de Londres. ↩

  31. En el original, «por sus 24 caras». ↩

  32. Henri Lefort, periodista republicano; Henri Tolain, Ernest Fribourg y Charles Limousin, obreros proudhonianos, al frente de la sección de París. ↩

  33. El Journal des Débats, diario de París. ↩

  34. Los sindicatos. ↩

  35. «Poco a poco». ↩

  36. Edmond Beales (1803-1881), abogado radical, presidente de la Reform League. ↩

  37. La Liga Nacional por la Independencia de Polonia, fundada en Londres en 1863. ↩

  38. «El abogado encargado del censo electoral»; «de hecho, el intermediario entre obreros y clase media». ↩

  39. «Los del continente», los miembros no ingleses del Consejo. ↩

  40. «Pero no me gustaba nada semejante división». ↩

  41. «Será candidato por Marylebone». ↩

  42. «Servir a los intereses de ninguna ambición parlamentaria». ↩

  43. Peter Alfred Taylor (1819-1891), diputado radical, amigo de Mazzini. ↩

  44. «Clase obrera»; «su propia política exterior». ↩

  45. «Azuzar a los polacos al comienzo de un nuevo levantamiento, traicionarlos durante su curso con su diplomacia y abandonarlos cuando Rusia los ha aplastado». ↩

  46. «Obreros y campesinos». ↩

  47. «Protegidos por el príncipe Zamoyski y compañía». Władysław Zamoyski (1803-1868), jefe de la emigración polaca aristocrática. ↩

  48. «Inoportuno, precisamente ahora, siquiera mencionar el nombre de Polonia». ↩

  49. Giuseppe Fontana, emigrado italiano en Londres, mazziniano, miembro del Consejo Central de la Internacional. ↩

  50. El Manifiesto inaugural de la Internacional (Address). ↩

  51. «En las circunstancias presentes». ↩