Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Margate el 2 de abril de 1866. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 969, pp. 318-320) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

2 de abril de 1866.

5, Lansell's Place, Margate.

Querido Fred:

D'abord,1 recibidas, con muchas gracias, las 10 £.2

Durante mi ausencia se ha producido en el Commonwealth un changement de décoration, o más bien de direction,3 que entra en vigor la semana que viene. Odger,4 editor; Fox,5 subeditor; al «son of toil»6 se le contrata para que entregue un artículo semanal por 10 chelines; Cremer, out of place;7 ha presentado también su dimisión como general secretary8 de la «International Association». En conjunto no tengo nada contra el change.9 Eccarius apenas podía (o al menos no debía) hacerse ilusiones de que le dejarían la dirección nominal en cuanto el periódico conquistara una posición. Lo había prevenido en vano. Fue por mi parte un error «político» ceder a su insistencia y proponerlo en una carta para el puesto que ahora ha perdido. Si yo no hubiera estado enfermo, él habría llamado a la puerta en vano. Sabía de antemano que la cosa me iba a caer encima. Evitar toda apariencia de miras personales o de abuso de influencia personal con fines secretos y mantener el buen entendimiento con los ingleses tiene que importarnos, naturalmente, más que satisfacer la ambición más o menos legítima de Eccarius.

Las naturalezas secas como Eccarius tienen también cierto egoísmo seco que fácilmente las extravía. Cuando la Reform League acordó el gran meeting de St. Martin's Hall, el Council10 de la League lo nombró uno de los public speakers.11 Los tipos de la camarilla de Potter12 protestaron contra él por foreigner.13 Yo le advertí expresamente que no aceptara su «brief».14 Pero él se creía ya por encima de todo y se regodeaba con su importante papel en el metropolitan movement.15 Y fue a dead failure.16 El pobre hombre, como es natural, ha pasado una vida de disappointments,17 y los puestos de honor que los ingleses le concedieron spontaneously,18 como vicepresidente de la «International», etc., lo engañaron hasta el punto de creer que ahora podría desquitarse de golpe de todo su pasado. Si me hubiera hecho caso, si hubiera actuado despacio y mantenido una actitud modesta, todo iba por el mejor camino. Si yo, a pesar de su indisciplina y de su manera testaruda de proceder, me metí incluso en el fango por él, me movió sobre todo la consideración de que siempre ha trabajado con nosotros y nunca ha recogido frutos. Pero siempre se cometen blunders19 cuando uno se deja influir por consideraciones de este tipo.

En cuanto al periódico mismo, el peligro —por falta de fonds— está en las crecientes intromisiones y el creciente predominio de la camarilla del Nonconformist.20

El maldito carácter tradicional de todos los movimientos ingleses vuelve a mostrarse en el reform movement. Los mismos «instalments»21 que hace solo unas semanas el partido popular rechazaba con la mayor indignación —había rechazado incluso el ultimátum de Bright de un household suffrage—22 se tratan ahora como un digno trofeo de lucha. ¿Y por qué? Porque los tories ponen el grito en el cielo. A esos tipos les falta el mettle23 de los viejos cartistas.

¿Qué opinas del embrollo austro-prusiano? No veo ningún periódico del continente. Pero una cosa tengo clara: que detrás de los prusianos está Rusia y que los austriacos, que lo saben, se consuelan nolens volens24 con la reserva francesa. ¡Bonito juego el de estos excelsos padres de la patria! Es el eterno dilema al que nos empuja una y otra vez el filisteo alemán. Para Bonaparte, una civil war in Germany sería un verdadero godsend.25

Desde luego, siempre cabe la posibilidad de que el asunto acabe una buena mañana con la simple destitución del digno Bismarck. Pero «Guillermo el Conquistador»26 cree desde Düppel27 en la invencibilidad de sus «gloriosos ejércitos», y un segundo Olmütz,28 con el internal conflict29 que hay, tiene que parecerle arriesgado incluso a él.

Desde hace unos días hace aquí muy mal tiempo, como si estuviera hecho de encargo para los cockneys30 que han invadido este lugar para celebrar la Pascua. ¿Cuánto tiempo hay que tomar el arsénico?

My compliment to Mrs. Burns.31

Tuyo, K. M.

Mi amigo Kaub32 me escribe desde París que un tal M. Rebour ha encontrado un medio de descomponer el agua en hidrógeno y oxígeno con un método que costaría 2 sous al día for a fire to melt iron with.33 Pero de momento trata la cosa como un secreto, porque en una ocasión anterior le robaron un descubrimiento y lo patentaron en Londres. Qui vivra verra.34 Ya sabes cuántas veces hemos soñado los dos con una manera barata de sacar fuego del agua.

  1. «Ante todo». ↩

  2. Las que Engels envió con su carta del 27 de marzo de 1866. ↩

  3. «Cambio de decorado», o más bien «de dirección». ↩

  4. George Odger, zapatero, secretario del consejo de los sindicatos de Londres y presidente del Consejo Central de la Internacional. ↩

  5. Peter Fox (Peter Fox André), periodista inglés, miembro del Consejo Central. ↩

  6. «Hijo del trabajo»: seudónimo de un colaborador obrero del periódico. ↩

  7. «Fuera», «sin puesto». William Randal Cremer, hasta entonces secretario general del Consejo Central y miembro de la redacción. ↩

  8. «Secretario general». ↩

  9. «Cambio». ↩

  10. «Consejo». ↩

  11. «Oradores». ↩

  12. George Potter, carpintero, dirigente sindical y director del semanario obrero The Bee-Hive. ↩

  13. «Extranjero». ↩

  14. «Encargo». ↩

  15. «Movimiento de la capital». ↩

  16. «Un fracaso completo». ↩

  17. «Desengaños». ↩

  18. «Espontáneamente». ↩

  19. «Torpezas», «meteduras de pata». ↩

  20. The Nonconformist, semanario de los protestantes disidentes, dirigido por el político radical Edward Miall, que financiaba en parte The Commonwealth. ↩

  21. «Plazos», «entregas a cuenta»: la reforma electoral por partes del proyecto de ley del gobierno liberal, presentado en marzo de 1866. ↩

  22. El sufragio para todo cabeza de familia que ocupara una vivienda, defendido por el radical John Bright. ↩

  23. «Temple», «brío». ↩

  24. «Quieran o no». ↩

  25. «Guerra civil en Alemania»; «regalo del cielo». ↩

  26. Guillermo I, rey de Prusia. ↩

  27. El asalto prusiano a las trincheras de Düppel, en Schleswig, el 18 de abril de 1864, en la guerra contra Dinamarca. ↩

  28. En Olmütz, en noviembre de 1850, Prusia tuvo que plegarse ante Austria y renunciar a sus planes de unión alemana. ↩

  29. «Conflicto interno»: el conflicto constitucional entre el gobierno de Bismarck y la Cámara de diputados prusiana por la reforma del ejército. ↩

  30. Londinenses de clase popular. ↩

  31. «Mis saludos a la señora Burns». ↩

  32. Karl Kaub, obrero alemán en París, miembro de la Internacional. ↩

  33. «Para un fuego que funda hierro». ↩

  34. «Quien viva verá». ↩