Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 4 de septiembre de 1867. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1044, pp. 417-419) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
4 de septiembre de 1867.
Dear Fred:
Recibidas, con gracias, las 5 £.
Borkheim me escribió hace un par de días desde Berna y me mandó, «para que le pusiera unas glosas al margen», el brouillon del discurso que piensa pronunciar en el Peace-Congress de Ginebra.1 Quería también tu ayuda. Tal como habíamos quedado, le escribí que aún no habías vuelto. Pero puedes mandar el dinero a su socio Schyler, 65 Fenchurch Street. Solo que no son 45, sino 50 £. Al mirarlo, vi que la letra era de 48 £, y Borkheim dijo entonces que podía darme la suma entera de 50 £. No te lo dije antes porque esperaba de un día para otro el dinero que me habían prometido y quería pagar yo mismo las 50 £.
Te adjunto:
Los últimos pliegos de imprenta.
Dos Diplomatic Reviews y un número del Courrier français.
En cuanto a los últimos pliegos, contra mis instrucciones, han impreso el apéndice a las notas en letra grande y el apéndice sobre la forma del valor en letra pequeña.2 Lo habrán hecho, supongo, para que el libro tuviera ni más ni menos que 50 pliegos. Meissner, a mi juicio, ha metido la pata gravemente al subir el precio de venta de 3 táleros a 3 táleros y 10 Silbergroschen.3 Pero también es posible que después recibiera tantos pedidos en firme que, como comerciante, haya obrado bien.
Para explicarte el artículo del Courrier français (que tienes que devolverme después de leerlo), «Les conditions de la paix», te diré lo siguiente:4
Ya sabes que en el General Council hablé en contra de la adhesión a los charlatanes de la paz. Mi discurso duró about ½ hour. Eccarius, como secretario de actas, publicó un informe en el Beehive en el que solo daba un par de frases mías.5 La reproducción en el Courrier vuelve a suprimir incluso las frases sobre la necesidad de los ejércitos vis-à-vis de Rusia y sobre la cobardía de esos tipos. Aun así, la historia ha hecho mucho ruido. Los asnos del Peace Congress, cuyo agente en Londres es el señor de Colleville, cambiaron por completo su programa original y en el nuevo, que es mucho más democrático, colaron incluso las palabras the harmonizing of economic interests with liberty,6 una frase muy elástica que también puede querer decir simple free trade. Me bombardearon con escritos y tuvieron incluso la desfachatez de mandarme el papelucho adjunto con el nuevo programa. La desfachatez consiste en que en la dirección me nombran member of the Geneva etc. Congress.7 El Courrier, su representante más activo en París, se aparta de ellos, como verás. Ese mismo Courrier ha cambiado de política respecto a Rusia a raíz de una carta privada que escribí a Vermorel hace about 14 días (no lo conozco).8
Lo principal era que estos grandes señores del Congreso de la Paz, Victor Hugo, Garibaldi, L. Blanc, etc., habían ignorado con el más extremo desdén a nuestra International Association. Ahora los he obligado a reconocernos como una potencia.
He recibido de Nápoles los 2 primeros números de un periódico, Libertà e Giustizia.9 En el n.º I se declaran órgano nuestro. Se los he dado a Eccarius para que los presente en el congreso. El n.º II, que te mandaré, trae un ataque muy bueno contra Mazzini. Sospecho que Bakunin anda metido en ello.10
En cuanto a la confiscación y prohibición de mi libro, una cosa es prohibir panfletos electorales y otra un libro de 50 pliegos que parece tan erudito y hasta trae notas en griego. Aunque de nada serviría eso si, en lugar de 12 counties de Inglaterra, hubiera escogido 12 distritos gubernativos de Prusia para caracterizar la situación de los obreros agrícolas.11 Además, me parece que el señor Bismarck se lo pensará dos veces antes de provocar mis ataques a su régimen en Londres y en París.
Por lo demás, cómo están las cosas en Prusia lo muestra la siguiente declaración de O. Hübner, director del Archivo Central de Estadística, en un escrito a sus electores:12
«El pueblo está ya sobrecargado. Salvo las fábricas de armas, casi todas las industrias están postradas; por cada pequeño cargo pugnan cientos de hambrientos; en las ciudades crece el número de viviendas vacías y de inquilinos que no pueden pagar el alquiler; fincas y casas van en masa a subasta forzosa; los asilos de pobres están sitiados por vencedores lisiados y por parados; la confianza en el presente y el futuro falta por todas partes, y hasta en el presupuesto de los más pobres penetra la percepción de que paga ya por los servicios del Estado más de lo que valen».
En Berlín, ni el gobierno ni el partido nacionalliberal han sacado adelante un solo candidato. Pero qué condenados bueyes son los progresistas, que ahora forman la extrema izquierda, lo muestra, entre otras cosas, el siguiente extracto de su órgano «más radical», la Zukunft:13 «Es el esnobismo igualador de todo, que recorre la nación inglesa entera y al que estorba toda actividad personal… Ese mismo esnobismo es el que insiste sin cesar en la reducción de la jornada laboral y prohíbe, en nombre de las Unions, las horas extraordinarias». ¡Quién lo hubiera creído! De verdad, comparada con la prensa alemana, la prensa de París, incluso ahora, es un gigante.
Tuyo, K. Marx.
Brouillon: «borrador». El Congreso de la Paz y la Libertad (Ligue de la paix et de la liberté), reunido en Ginebra del 9 al 12 de septiembre de 1867 por demócratas y liberales burgueses de varios países. ↩
En el primer tomo de El capital de 1867, el apéndice «La forma del valor», que Marx había escrito por consejo de Engels y Kugelmann para facilitar la lectura del primer capítulo, y las «Adiciones a las notas» van al final del libro. ↩
Otto Meissner (1819-1902), editor de Hamburgo de El capital. El Silbergroschen era la treintava parte del tálero prusiano. ↩
«Las condiciones de la paz», en Le Courrier français, semanario republicano de París dirigido por Auguste Vermorel. General Council: el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, que el 13 de agosto de 1867 discutió la invitación al congreso de Ginebra. ↩
The Bee-Hive, semanario de las trade unions de Londres. ↩
«La armonización de los intereses económicos con la libertad». Free trade: «librecambio». ↩
«Miembro del congreso de Ginebra, etc.». ↩
Auguste Vermorel (1841-1871), periodista francés, que moriría como miembro de la Comuna de París. ↩
Libertà e Giustizia («Libertad y justicia»), semanario democrático de Nápoles, aparecido en agosto de 1867. ↩
Mijaíl Bakunin (1814-1876), que vivía entonces en Italia. ↩
En el capítulo sobre la ley general de la acumulación capitalista, Marx describe la situación del proletariado agrícola inglés condado por condado. Counties: «condados». ↩
Otto Hübner (1818-1877), economista y estadístico alemán, diputado. ↩
Die Zukunft, diario democrático de Berlín (1867-1871). Unions: los sindicatos. ↩