Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 9 de octubre de 1867. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1055, pp. 430-431) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
9 de octubre de 1867.
Dear Fred:
Borkheim espera primero una carta tuya diciendo que quieres ser cogarante.
El pobre Lafargue tiene hoy el último suplicio: afrancesar (en lo que sea posible) el prólogo de Borkheim. Este ha bautizado su opus: «Ma Perle devant le Congrès de Genève».1 ¡Es curioso cómo el afán de escritor y de gloria puede convertir en un fool a un garçon por lo demás muy sensato!
Así pues, ayer Fox iba a decapitar a Eccarius. Habló en su acusación más de una hora. Había reunido con mucha malicia los peores pasajes y empleó todas las artes de un abogado del Old Bailey,2 atacándome además a mí sin parar. En la réplica le paré los golpes de tal manera que en su reply final perdió toda compostura y todo dominio de sí. Todos tomaron parte en la discusión. Resultado: mi moción (rather enmienda) de «pasar al orden del día» fue aprobada por una mayoría enorme. Pero Eccarius recibió durante el debate un buen rapapolvo.
Lee en el Courrier que te llega a la vez lo que he subrayado: «Le troisième larron» (es bonito que los franceses califiquen ya sans gêne a su Bonaparte de uno de los larrons).3 En cuanto Lormier me devuelva los números, te mando las interesantes communications sobre la Mexican affaire.4
Salut.
Tuyo, K. M.
¡A propósito! Strohn estuvo ayer aquí un día.5 Se le ha metido en la cabeza que en su última visita a Manchester quisiste darle un desaire con la frase: «Sí, en Bradford el commis voyageur todavía pinta algo». He intentado quitarle la tontería de la cabeza. — Dice que fue el propio Dronke quien le procuró el socio inglés a la compañía del cobre. Probablemente habrá pedido una indemnité por ello y seguramente habrá hecho valer pretensiones podridas, pero legal disputable,6 al apropiarse de una parte del cobre que pasaba por sus manos o echarle mano. No cree que Dronke haya rozado el code pénal directamente y sin reservas. Tant mieux.7
«Mi perla ante el congreso de Ginebra». El discurso que Sigismund Borkheim pronunció en el Congreso de la Paz y la Libertad (véase la carta del 4 de octubre: 1867-10-04 Marx a Engels). ↩
El tribunal penal central de Londres. ↩
«El tercer ladrón», alusión a la fábula de La Fontaine en la que, mientras dos ladrones se pelean por un asno, un tercero se lo lleva. Sans gêne: «sin reparo». ↩
La expedición francesa a México (1861-1867), que acabó con el fusilamiento del emperador Maximiliano en junio de 1867. ↩
Wilhelm Strohn, comerciante de Bradford, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas. ↩
«Discutibles jurídicamente». ↩
«Tanto mejor». ↩