Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 21 de septiembre de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1179, pp. 96-97) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 21 de septiembre de 1868.
Querido Mohr:
Te devuelvo lo de Schweitzer. Hay que ser un buey para creer que puede sobornarte con una carta así. Al hacerte jefe de «Europa» en general, te da a entender delicadamente que tu reino, precisamente por eso, no está en ningún país en particular y, por tanto, en realidad no es de este mundo. Te nombra papa para que tú lo unjas emperador de Alemania y, a cambio, le des una patada a Wilhelm.1 En todo caso, vale mucho que tú tengas la carta en la mano.
Creo que, ante todo, deberías hacerle notar a este buen hombre que su congreso obrero solo tiene sentido si es un congreso obrero de verdad y no un mero calco de su congreso de Hamburgo; es decir, si Schweitzer se ocupa de que estén representados también elementos que no sean lassalleanos. Hasta ahora no lo parece, y tampoco parece que Schweitzer haya dado ningún paso en ese sentido. Que él pueda o no «hacerse amigo» de Wilhelm y de otros da exactamente igual: en un asunto así tiene que ir con ellos. Luego, en cuanto a los Estatutos, podrías escribirle que importa menos lo que digan que cómo se apliquen.
Está claro que el tipo quiere desplazar a Wilhelmchen, a Bebel y consortes y poder invocar para ello algo escrito por ti. Tiene que importarle muchísimo, si no, nunca te habría escrito una carta que lo pone para siempre en tus manos. Además, tienes razón en que ve que con cuatro frases lassalleanas ya no se va a ninguna parte y que tiene que ampliar su campo.
Si no me equivoco, a Wilhelmchen le habías dado también ejemplares del 18 Brumario.2 También de esos habría que recuperar algunos; yo ya no tengo ninguno.
A Gaudissart le escribo.
El asunto de España podría acabar con todo el griterío de guerra. La innocente Isabel era la única aliada segura que tenía Luis, y si en España triunfa una revolución, toda la constelación cambia de carácter.3 La cosa se decidirá seguramente muy deprisa; creo que la Inocente está foutue.4
Tuyo, F. E.
Wilhelm Liebknecht. ↩
El 18 Brumario de Luis Bonaparte, de Marx, publicado en Nueva York en 1852. ↩
La revolución de septiembre de 1868, la «Gloriosa», comenzó en Cádiz el 18 de septiembre; la reina Isabel II huyó a Francia el 30. La innocente: así, en español, en el original; Engels ironiza sobre la vida privada de la reina. ↩
«Perdida, acabada». ↩