Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 24 de septiembre de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1181, pp. 98-99) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 24 de septiembre de 1868.
Querido Mohr:
¡Así que por eso la carta rastrera de Schweitzer! Está claro que el tipo sabía lo que le esperaba cuando te escribió. Por un lado, quizá no le resulte del todo desagradable poder colgar los hábitos de la estricta observancia lassalleana; pero, en lo principal, la pérdida de la organización «disciplinada» y del juego del dictador le resulta sin duda fatal. Con los aires que se daba la secta lassalleana, como si ella fuera «el partido» en Alemania, se ha acabado naturalmente, y la secta se irá durmiendo poco a poco: en el Bergisches Land, la verdadera patria de las sectas, será donde más tiempo siga dando coletazos.1
Por lo demás, como intuye acertadamente Wilhelm, también sus asociaciones van a pagarlo. Tanto mejor. El tic pequeñoburgués-populista-federalista de estos tipos tampoco vale un céntimo.2 Y está bien que el gobierno, cuando ve que los obreros no se dejan usar por él contra los burgueses, azuce de verdad a los obreros. Alguna forma se encontrará.
¡Pero qué compañero es este Wilhelm! No han pasado ni 4 meses desde que entra en una «especie de alianza» con Schweitzer, y hoy vuelven a andar a la greña y le resulta demasiado slippery.3 Eso ya lo sabía antes; ¡pero los famosos muchachos que le había «puesto a su lado para vigilarlo»!
¿Qué es esa proclama que tienes que lanzar a toda costa? ¡Y en ella las bonitas frases sobre las «personas», que Wilhelm interpretará contra Baptist y Baptist contra Wilhelm!4 El que lleva una vez en la carne al demócrata del sur de Alemania ya no se libra de él nunca. Uno diría que Wilhelm le escribe a Struve.5
Schlöffel (el viejo) ha vuelto a aparecer en Silesia.6 Meto algunas curiosidades de la Zukunft en los Social-Demokrat que te devuelvo.
¡Si al menos hubieras ido a Núremberg! Allí te habrían resarcido y luego podrías volver a empezar desde el principio con los sufferings.7 Te digo que el tipo todavía no sabe distinguirte de Struve.
Wilhelm, a propósito de la disolución de la Asociación General de Obreros Alemanes, podría reimprimir ahora los pasajes correspondientes de mi folleto en los que se les predecía todo esto a los señores lassalleanos.8 ¿Qué te parece? Yo podría prepararle el material, porque todavía tengo aquí un par de ejemplares.
Tuyo, F. E.
La región del Wupper y de Solingen, al este de Düsseldorf, tierra natal de Engels, donde los lassalleanos tenían uno de sus baluartes. ↩
Literalmente, «ni un Heller», la moneda alemana más pequeña. La «Volkspartei», el Partido Popular demócrata del sur de Alemania, con el que Liebknecht y Bebel se habían aliado. ↩
«Escurridizo». ↩
Johann Baptist von Schweitzer. ↩
Gustav Struve, demócrata badense, uno de los jefes de las insurrecciones de Baden en 1848 y 1849. ↩
Friedrich Wilhelm Schlöffel, demócrata silesio, diputado de la Asamblea Nacional de Fráncfort en 1848. ↩
«Padecimientos». ↩
La cuestión militar prusiana y el Partido Obrero Alemán (Hamburgo, 1865). ↩