Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 26 de septiembre de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1185, pp. 101-102) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Londres, 26 de septiembre de 1868.
Dear Fred:
Best thanks for £ 5.1 Estos piojosos pequeños shopkeepers son una clase lamentable. Mi mujer llevó enseguida el dinero a casa del tendero. El hombre, entretanto, se había «quedado seco» (y es, a su manera, un tipo muy respetable); su mujer, deshecha en lágrimas, recibió el dinero por él. Gran parte, la mayor parte de estos shopkeepers pasa por todas las miserias del proletariado, y además por la «angustia» y la «servidumbre de la respetabilidad», y sin el compensating orgullo de los obreros más avanzados.2
¡A propósito! Las riñas que había hasta ahora entre las autoridades de las trade unions, que en efecto las tenían paralizadas desde hacía años, por fin se han zanjado. The London Trades Council (Odger y compañía), la London Workingmen's Association (Potter y compañía) y las Amalgamated Trades Unions (creo que su sede está ahora en Sheffield; cambia cada año) se han puesto por fin de acuerdo para una acción común.3 La campaña de la burguesía contra las trade unions ha dado este resultado.
Te devuelvo los últimos números del Schweitzer porque quizá los necesites para el artículo para Wilhelm.4 Guárdalos en Manchester, pero de modo que puedan volver a encontrarse si hace falta. No creo que Schweitzer tuviera idea del golpe que se avecinaba.5 De haber sido así, difícilmente habría cacareado tan triunfalmente sobre la «organización férrea». Creo que la «International Workingmen's Association» decidió al gobierno prusiano a dar este golpe decisivo. Pero en cuanto a la carta de Schweitzer, tan «calurosamente fraternal», se explica sencillamente por su miedo a que yo, después de la resolución de Núremberg, tome ahora partido abiertamente por Wilhelm y contra él.6 Después del asunto de Hamburgo (le bon homme me había escrito que tuviera la bondad de ir yo mismo a Hamburgo «para recibir en la frente el laurel merecido»), semejante polémica habría resultado delicada.7
Para la clase obrera alemana lo más necesario de todo es que deje de agitar con el alto permiso de la autoridad. Una raza tan educada en la burocracia tiene que hacer un curso completo de «autoayuda».8 Por otra parte, tienen sin duda la ventaja de que empiezan el movimiento en unas condiciones de época mucho más desarrolladas que los ingleses y de que, como alemanes, tienen sobre los hombros cabezas capaces de generalizar. Eccarius está lleno de elogios por el decoro y el tacto parlamentarios —sobre todo comparados con los franceses de Bruselas— que reinaron en el congreso de Núremberg.9
Lo de España todavía pinta dudoso; pero me parece que el movimiento, a lo sumo, podrá ser sofocado por poco tiempo. Hay una cosa que no entiendo, a saber: que los leaders no esperaran a que la «Inocente» hubiera salido de España y estuviera de visita en casa de Bonaparte.10 ¿No habrá tenido este último mismo su mano en el asunto?
Salut.
Tuyo, K. M.
Una de las operaciones más ridículas de Schweitzer —a la que, sin embargo, le obligaban sin remedio los prejuicios de su ejército y su condición de presidente de la Asociación General de Obreros Alemanes— es jurar constantemente in verba magistri y argumentar con miedo, a cada nueva concesión a las necesidades del verdadero movimiento obrero, que no contradice los dogmas del credo lassalleano, fuera del cual no hay salvación.11 El congreso de Hamburgo intuyó con mucho acierto, por instinto, que la Asociación General de Obreros Alemanes, como organización específica de la secta lassalleana, quedaba en peligro con el verdadero movimiento obrero a través de las trade unions, etc., y que, si participaba oficialmente en él, perdería la singularidad que constituye su point d'honneur y su raison d'être.12
«Muchas gracias por las 5 £.» ↩
Shopkeepers: «tenderos»; compensating: «compensador». ↩
El London Trades Council, consejo de los sindicatos de Londres, dirigido entonces por George Odger (1820-1877), zapatero, miembro del Consejo General de la Internacional. La London Working Men's Association, fundada en 1866 por George Potter (1832-1893), director del semanario obrero Bee-Hive. Con Amalgamated Trades Unions Marx alude a los grandes sindicatos «amalgamados» de oficio. Acción común: en el original, gemeinsamer Aktion. ↩
El Social-Demokrat de Berlín, órgano de Johann Baptist von Schweitzer. Sobre el artículo para Liebknecht («Wilhelm»), véase 1868-09-25 Marx a Engels. ↩
La disolución de la Asociación General de Obreros Alemanes por la policía de Leipzig, el 16 de septiembre de 1868. ↩
El congreso de la Federación de Asociaciones Obreras Alemanas, dirigida por Bebel y Liebknecht, celebrado en Núremberg del 5 al 7 de septiembre de 1868, aprobó adherirse a los principios de la Internacional. ↩
Le bon homme: «el buen hombre». En agosto de 1868 la asamblea general de la Asociación General de Obreros Alemanes, reunida en Hamburgo, había rendido homenaje a Marx por El capital, y Schweitzer lo había invitado a asistir. ↩
Selbsthilfe, «autoayuda», era la consigna de las cooperativas de Schulze-Delitzsch, opuesta a la «ayuda del Estado» que pedía Lassalle. ↩
Johann Georg Eccarius (1818-1889), sastre, miembro del Consejo General, asistió al congreso de Núremberg en su nombre y al de Bruselas de la Internacional (6-13 de septiembre de 1868). ↩
Leaders: «dirigentes». La «Inocente»: Isabel II; véase 1868-09-25 Engels a Marx. ↩
In verba magistri (iurare): «jurar por las palabras del maestro» (Horacio, Epístolas, I, 1, 14). ↩
Point d'honneur: «pundonor»; raison d'être: «razón de ser». ↩