Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 30 de septiembre de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1187, pp. 103-105) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 30 de septiembre de 1868.

Querido Mohr:

Una vez que has entrado en relación con Schweitzer como secretario for Germany, no veo cómo podrías hacer otra cosa que guardar una neutralidad completa entre él y Wilhelmchen, al menos en la actuación oficial.1 Que yo sepa, los lassalleanos aceptaron en Hamburgo vuestro programa, así que no hay que pedir más.2 Hay que dejar que Schweitzer se hunda él solo; si estuviéramos nosotros mismos en Alemania, la cosa sería distinta.

Ya por el Social-Demokrat anterior había visto que quería trasladar la «organización férrea» a las trade unions; ahora queda por ver si lo consigue, cosa que no creo. Trades business es un negocio de dinero, y ahí la dictadura se acaba sola.3 Y la sustitución no es tan sencilla como cree el bonhomme.

El Council solo puede y debe tomar partido cuando él mismo es atacado directa o indirectamente o se violan los principios de la Asociación. Así lo hizo también entonces con los de París.

Además: ¿qué es hasta ahora la organización de Wilhelmchen, cuál ha sido la consecuencia de la resolución de Núremberg? ¿Se han adherido de verdad asociaciones, han pagado cuotas, etc.? No sé nada de ello. ¿Y qué piensa hacer Wilhelm respecto a la organización de huelgas de Schweitzer? ¿Qué más piensa organizar? Todo eso todavía lo veo muy poco claro.

Otra cosa: ¿qué efecto práctico tendría que tú y el Consejo General lanzarais una proclama contra los lassalleanos? Creo que muy poco; a lo sumo, el de que la secta como tal se mantuviera aún más unida. ¿Y qué reprocharles? ¿Que no se pongan a las órdenes de W. Liebknecht? Mientras esa gente tenga confianza en Schweitzer y mientras Liebknecht y Schweitzer se peleen, toda prédica de unidad es pura necedad.

Atacar literariamente el embrollo lassalleano es otra cosa muy distinta. Pero excomulgarlo, por así decir, solo puede volver a consolidar la secta, que de otro modo se desmorona.

Si es que le escribes, yo a Schweitzer también le diría de paso un par de cosas sobre sus pretensiones de dictador. Él quería, por cierto, mandarte primero los proyectos.

¡A propósito! La carta de Eichhoff no venía dentro.

Vogt. No te podía escribir sobre esto, porque Schorlemmer estaba en los Lagos y yo, naturalmente, no hice preguntas.4 Ayer me enteré ya, de manera provisional, de que la conferencia no cubrió gastos, y de que Vogt, aunque lleva un año dando siempre la misma conferencia, habló de manera muy torpe y desmañada, se repitió a menudo, etc. Después de la conferencia algunos se sentaron con él en el comedor, donde el bueno de Vogt fue acosado a preguntas sobre el pleito del mono por el cura unitario Steinthal (hermano del de Weerth), un viejo y aburrido profesor de idiomas, Kalisch, y otro tipo más, de tal manera que perdió el oremus y se escabulló en cuanto pudo.5 Al parecer, aquí se sintió muy cohibido y a disgusto, mientras que en Bradford lo agasajaron mucho y estuvo crecido. A Davisson le hizo algunos comentarios que a este le llevaron luego a observar que, en vista de ellos, no podía ser más que un tipo miserable capaz de todo. Ya me enteraré de más. En cualquier caso, ese no vuelve por aquí.

Tuyo, F. E.

De Borkheim tendrás noticias probablemente pronto; si no, de mí, in re nervi rerum.6

  1. Wilhelm Liebknecht (1826-1900), al que Marx y Engels llaman a menudo «Wilhelm» o «Wilhelmchen» («Guillermito»). Marx era secretario corresponsal del Consejo General de la Internacional para Alemania. ↩

  2. La asamblea general de la Asociación General de Obreros Alemanes, reunida en Hamburgo en agosto de 1868, se declaró de acuerdo con el programa de la Internacional. ↩

  3. Trades business: «los asuntos sindicales». ↩

  4. Carl Schorlemmer (1834-1892), químico, amigo de Marx y Engels, catedrático en Manchester. Los Lagos: el Lake District, en el noroeste de Inglaterra. Sobre la conferencia de Carl Vogt en la Schiller-Anstalt, véase 1868-09-25 Marx a Engels. ↩

  5. El «pleito del mono» (Affenprozeß): la cuestión del origen animal del hombre, que Vogt defendía en sus conferencias. Samuel Alfred Steinthal, pastor unitario de Manchester. Georg Weerth (1822-1856), poeta, amigo de Marx y Engels; no sabemos con certeza a qué Steinthal relacionado con él alude Engels. ↩

  6. «En el asunto del nervio de las cosas», es decir, del dinero (pecunia nervus rerum). ↩