Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 25 de julio de 1869. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1294, pp. 210-212) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 25 de julio de 1869.
Querido Mohr:
Por las 75 £ no te salgan canas: en cuanto Gottfried me pague mi próximo instalment,1 es decir, en cuanto esté terminado el balance y firmados los contratos, te las mando. Solo procura que algo así no vuelva a pasar; ya sabes que nuestro cálculo está hecho muy justo y no deja absolutamente ningún margin para extravagancias. Yo también llevo desde el 1 de julio un libro de todos los gastos, para ver lo que me cuesta el tinglado y saber dónde habría que recortar en caso de necesidad.
El nuevo ántrax demuestra que tienes que volver a tragar arsénico sin pérdida de tiempo. No lo dejes ni un día más. Lo que tuviste aquí debajo del brazo ya debería haberte servido de aviso para empezar con él. Beber arsénico no te estorba en absoluto en tu modo de vida habitual, así que sigue tranquilamente con él 3 o 4 meses, para librarte por fin del asunto.
En cuanto al viaje, yo en tu lugar haría las maletas en cuanto Jenny esté lista y se te haya curado el ántrax. El itinerario lo puedes organizar entonces a tu gusto, y visitar también al susodicho Kugelmann. De este modo —sin hacer coincidir tu viaje con su temporada de baños, o solo en parte— es como mejor te librarás de lo de Karlsbad. El amigo Kugelmann es en todo caso muy hipocondríaco con su salud, y desde luego sería un compañero de balneario algo lúgubre en Karlsbad. Como yo de todas maneras no quedaré libre antes del 15 o el 20 de agosto, sería una locura especular con algo combinado. Si quedo libre antes, siempre se podrá ver qué se hace.
Pero a la Mrs. Monroe yo le apretaría un poco en serio las clavijas, por favor. Jenny debería ir a verla y decirle sin rodeos que necesita el cash. A lo mejor Mrs. Monroe espera que se le presente una factura en regla: Mrs. Monroe to Miss Marx. To one halfyear's tuition, etc.2 Pero si la visita de Jenny no sirve de nada, yo en tu lugar le escribiría una carta cortés, aunque comedida. A estos escoceses hay que demostrarles que uno sabe lo que es el business; entonces le respetan a uno todavía más.
La desvergüenza del bueno de Wilhelm supera de verdad lo posible. ¡Encima querer demostrarte que con su historia mentirosa se ha mantenido «dentro de los límites de tu carta»! Lo podrida que tiene la conciencia lo prueba que use la expresión «tener en cuenta», que en otras ocasiones tanto detesta, y las cuentas que al final echa apelando a tu buen corazón. Este mentecato exige que nosotros y la Internacional entera pasemos con él por todas sus mudanzas in re3 Schweitzer: que hagamos las paces cuando él las hace, que le demos palos a Schweitzer cuando él se pone a darle, y que encima le permitamos mentir a destajo en nombre de la Internacional en cuanto él lo considere «necesario». Y además quiere él dictarle al congreso a quién se debe admitir y a quién no.
También tiene gracia que él te haya «¡dejado!» la defensa en el asunto Vogt, y «por consideraciones de partido».4 El hombre se toma de verdad, en cierto modo, en serio.
¡Y qué podrida la historia de los inspectores de fábrica! El Gobierno quiere a toda costa introducirlos, pero Liebknecht se lo ha impedido, en el bien entendido interés de los obreros, ¡para que no los sobornen con eso!5 ¡Bismarck, frenado por Liebknecht! ¿Qué me dices? Por no hablar de lo astuta que es esa política.
Recibí ayer el 18 Brumario, gracias.6 El libro se lee mucho mejor con este ropaje decente y sin las erratas. El prólogo está muy bien. Ni él ni el libro mismo le van a dar ninguna alegría a Wilhelm. La manera de tratar a la democracia, y no digamos a la socialdemocracia, no lleva precisamente agua a su molino, pero sí se la echa encima de la cabeza. Por lo demás, ahora no podrá decir que no tiene un escrito de agitación; ya veremos qué hace con él.
Estoy ahora con los Journals, Conversations y Essays on Ireland del señor Senior (1843-58).7 Unos cuantos facts8 y algunas confesiones bonitas, pero en conjunto solo de interés especial porque las hace un hombre tan «respetable». Por eso tiene valor para mí; 2 tomos, 1868. No creo que haya ahí nada nuevo para ti.
Si Schweitzer no tuviera tan mala conciencia y no hubiera cometido la tontería de amenazar hace poco a la Internacional, seguro que habría recogido la excomunión de Liebknecht y habría interpelado al General Council sobre el asunto, y entonces vosotros habríais tenido que desautorizar a monsieur Wilhelm. Pero en vez de excomulgar a Schweitzer en nombre de la Asociación Internacional de los Trabajadores, ¿por qué Wilhelm no agarra a Schweitzer por aquella amenaza y trata de poner con ella al General Council en la situación de tener que decir algo contra la amenaza de Schweitzer? El tipo es demasiado torpe.
Lo de Bracke también tiene gracia. Estos lacayos de Lassalle siempre están pidiendo dinero, y nada más que dinero. En mi opinión sería muy poco aconsejable por parte de la Asociación Internacional de los Trabajadores mandar a los alemanes ni siquiera un céntimo antes de que ellos mismos hayan pagado cuotas regulares durante un tiempo. La desmoralización que se ha extendido desde Lassalle y por obra de Lassalle hay que eliminarla a toda costa.
Te devuelvo adjuntos lo de Kugelmann y lo de Wilhelm. A Kugelmann ya le escribirás tú mismo por lo de tu viaje. Devuélveme la carta de Kugelmann a mí, para que pueda contestarle; sin algo de palabrería médica no me deja en paz.
Tussy está leyendo Götz von Berlichingen; después le daré el Egmont.9 Con el calor casi hemos dejado de andar; hoy refresca un poco.
Saludos cordiales de todos a todos.
Tuyo, F. E.
«Plazo». Gottfried Ermen, socio de Engels en Ermen & Engels, le pagaba a plazos su parte al dejar Engels la empresa el 30 de junio de 1869. ↩
«La señora Monroe a la señorita Marx. Por medio año de clases», etc. Jenny había sido institutriz en casa de los Monroe. ↩
«En el asunto». ↩
El libelo de Carl Vogt contra Marx y la respuesta de este, Herr Vogt (Londres, 1860). ↩
La nueva ley de industria (Gewerbeordnung) de la Confederación de Alemania del Norte se había debatido en junio de 1869 en el Reichstag, del que Liebknecht era diputado. ↩
La segunda edición de El 18 Brumario de Luis Bonaparte (Hamburgo, Meissner, 1869), con un prólogo nuevo de Marx. ↩
Nassau William Senior (1790-1864), economista inglés. El título completo de la obra es Journals, Conversations and Essays relating to Ireland (Londres, 1868). ↩
«Hechos». ↩
Dos dramas de Goethe. ↩