Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 10 de diciembre de 1869. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1326, pp. 256-259) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Londres, 10 de diciembre de 1869.

Dear Fred:

D'abord,1 en lo que atañe al asunto de Solingen. (¿Hacen falta aquí 2 efes? Creo que solo una.)2

Esa gente me ha bothered3 a mí, al Central Council4 y al congreso de Basilea, etc., con sus llamamientos. Ellos mismos admiten que su cooperativa de producción solo tiene un interés local. ¿Cómo pueden esperar que el extranjero —ante los sacrificios que cuestan internacionalmente las huelgas, etc., ante los apuros de cientos de cooperativas de producción francesas e inglesas— done por ellos un solo cuarto de penique? Ya han visto de qué les han servido los entusiastas llamamientos de Becker.5

Por otro lado: estos de Solingen son, para ti y para mí, puntos de apoyo en la provincia del Rin. Pertenecían (los dirigentes) a la Liga.6 Durante la supremacía de Lassalle, estando presente en Colonia el marqués Itzig,7 el mismo Karl Klein8 brindó por nosotros, los redactores de la Neue Rheinische Zeitung, e Itzig se vio obligado a faire bonne mine à mauvais jeu.9 Además: su cooperativa era sólida y se mantuvo durante años. La estupidez de la legislación prusiana les obligó a inmovilizar su capital y, por tanto, a mermar su capital circulante. Luego, cuando los burgueses renanos se enfadaron, vino la decisión de estos de hacerla saltar, en parte mediante la venta de sus obligaciones, en parte mediante la retirada de todos los anticipos comerciales (no basados en obligaciones).

La cosa tiene, pues, un significado general y, para nosotros, personal.

Lo que propongo es esto:

Les mandas a esos tipos 50 táleros por obligaciones y a la vez les dices que tienen que comprender ellos mismos que tú no puedes hacer nada por ellos entre los burgueses ingleses de Manchester. Les dices a la vez —y esto es un hecho— que yo he hecho en Londres todos los esfuerzos posibles por ellos, en vano. Les dices por último —y yo lo intentaré enseguida— que voy a intentar reunir dinero para ellos entre burgueses alemanes. Escribiré con ese fin enseguida —esto, naturalmente, no se lo dices— a Menke, en Hamburgo. Es posible que Menke (que es millonario y que ha provisto El capital de principio a fin de «notas correctoras», que él mismo me enseñó) haga algo. 2.000 táleros no son nada para esa gente. Naturalmente, d'abord mandarán a alguien a Solingen para ver la cosa por dentro. Si el negocio no es viable, ni se debe ni se puede apoyarlo. Si es lo contrario, estoy seguro de que esa gente (Menke y compañía) dará el dinero.

Ad vocem: Irish Question.10 El martes pasado no fui al Central Council. Mi family no me permitió —aunque yo me había comprometido a abrir los debates— ir con esta niebla y en mi estado de salud actual.

En cuanto a la crónica del National Reformer, no solo me atribuyen disparates, sino que lo que está bien recogido está mal recogido. Pero no he querido reclamar. D'abord, con ello ofendería al reporter (Harris).11 Y en segundo lugar, mientras yo no me meta, todas estas crónicas no tienen nada de oficioso. Si corrijo algo, admito que lo demás es exacto. Y todo, tal como está reproducido, es falso. Besides,12 tengo razones para no convertir estas crónicas en prueba judicial contra mí, y eso ocurre desde el momento en que rectifico detalles.

La manera en que presentaré el asunto el martes que viene es esta: que, dejando completamente a un lado toda la fraseología «internacional» y «humanitaria» de justicia para Irlanda —que en un consejo internacional se da por supuesta—, el interés directo y absoluto de la clase obrera inglesa es librarse de su actual vínculo con Irlanda. Y esta es mi convicción más plena, por razones que en parte no puedo comunicar a los propios obreros ingleses. Durante mucho tiempo creí que era posible derribar el régimen irlandés mediante el ascendiente de la clase obrera inglesa. Siempre defendí esta opinión en la New York Tribune.13 Un estudio más a fondo me ha convencido ahora de lo contrario. La clase obrera inglesa nunca conseguirá nada antes de haberse librado de Irlanda. La palanca hay que aplicarla en Irlanda. Por eso la cuestión irlandesa es tan importante para el movimiento social en general.

Al Davies lo he leído mucho en extractos.14 El libro mismo solo lo había hojeado por encima en el Museo.15 Me harás, pues, un favor si me copias los pasajes que se refieren a la propiedad común. Tienes que hacerte con los Curran's Speeches, editados por Davies (Londres: James Duffy, 22 Paternoster Row).16 Quise dártelo cuando estuviste en Londres. Ahora circula entre los miembros ingleses del Central Council, y Dios sabe cuándo lo volveré a ver. Para el periodo de 1779 a 1800 (la Unión)17 es de una importancia decisiva, no solo por los discursos de Curran (sobre todo los judiciales; tengo a Curran por el único gran abogado (abogado del pueblo) del siglo XVIII, la naturaleza más noble, mientras que Grattan18 era un canalla parlamentario), sino porque en él encontrarás citadas todas las fuentes sobre los United Irishmen.19 Es un periodo del máximo interés, scientifically and dramatically.20 En primer lugar, las porquerías de los ingleses de 1588-89 repetidas (quizá aún agravadas) en 1788-89. En segundo lugar, en el propio movimiento irlandés se demuestra fácilmente un movimiento de clase. En tercer lugar, la infame política de Pitt. En cuarto lugar, y esto fastidiará mucho a los señores ingleses, la demostración de que Irlanda fracasó porque, in fact, desde un punto de vista revolucionario, los irlandeses estaban demasiado avanzados para la chusma inglesa de King and Church,21 mientras que, por otro lado, la reacción inglesa en Inglaterra (como en tiempos de Cromwell) tenía sus raíces en el sojuzgamiento de Irlanda. Este periodo hay que exponerlo por lo menos en un capítulo: ¡picota para John Bull!

Te adjunto cosas francesas y, en contraste, algo de Freiligrath.22

Te agradecería que me mandaras el dinero del próximo trimestre lo antes posible.

Apropos!23 Tussy ha emprendido a foolish work:24 bordaros un cojín de sofá para Navidad. No creo que lo termine antes de Año Nuevo. No deja dar una puntada ni a mamá, ni a Jennychen, ni a Lenchen, y desde hace semanas no hace nada más. Pero esto es un gran secreto, y tú, naturalmente, no debes dar a entender de ningún modo que estás enterado. Tussy me comería vivo.

Compliments to Mrs. Lizzy.25

Tuyo, K. Mohr.

De lo francés que te mando, el Gaulois26 —medio bonapartista, medio de oposición— es estúpido. El Père Duchêne27 te asombrará por su descaro. ¿Y en semejante state of things28 se atreve esa marrana, la Eugenia,29 a ponerse en primer plano? Está empeñada en que la cuelguen.

Apropos! La traducción de El capital goes on.30 Pero Keller31 la ha interrumpido ahora. Quiere publicar antes el 18 Brumario,32 porque cree que en las circunstancias actuales es posible e importante para Francia.

En cuanto al actual movimiento irlandés, 3 momentos importantes: 1) oposición a los abogados, a los trading politicians33 y al blarney;34 2) oposición a los dictados de los curas, que (los de alto rango), como en tiempos de O'Connell, de 1789 a 1800, son traitors;35 3) aparición de la clase de los jornaleros agrícolas frente a la clase de los arrendatarios en los últimos mítines. (Fenómeno parecido de 1795 a 1800.)

El Irishman solo despegó gracias a la supresión de la prensa feniana. Durante mucho tiempo se había mantenido en oposición al fenianismo. Luby, etc., del Irish People,36 etc., eran gente culta que trataba la religión como una bagatela. El Gobierno los metió en la cárcel, y entonces vinieron los Pigott y compañía. El Irishman solo seguirá siendo algo hasta que aquella gente salga de la cárcel. Lo sabe, aunque ahora saque capital político de sus declamaciones en favor de los felon convicts.37

  1. «Ante todo». ↩

  2. Al parecer, Marx duda de la grafía de la palabra alemana betrifft («atañe»). ↩

  3. «Molestado». ↩

  4. El Consejo Central, es decir, el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores. ↩

  5. Johann Philipp Becker, veterano revolucionario alemán residente en Ginebra, miembro de la Internacional. ↩

  6. La Liga de los Comunistas. ↩

  7. Apodo despectivo y antisemita que Marx y Engels daban a Ferdinand Lassalle en su correspondencia. ↩

  8. Karl Klein, obrero de Solingen, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas y uno de los fundadores de la cooperativa de cuchilleros de la ciudad. ↩

  9. «Poner al mal tiempo buena cara». ↩

  10. «A propósito de la cuestión irlandesa». ↩

  11. Harris, miembro del Consejo General, autor de las crónicas de las sesiones en el National Reformer. ↩

  12. «Además». ↩

  13. El New-York Daily Tribune, del que Marx fue corresponsal entre 1852 y 1862. ↩

  14. Sir John Davies, A Discoverie of the True Causes why Ireland was never entirely Subdued (1612), una de las fuentes de Engels para su historia de Irlanda. ↩

  15. La biblioteca del Museo Británico. ↩

  16. Los discursos de John Philpot Curran (1750-1817), abogado y político irlandés, defensor de los United Irishmen en sus procesos. La edición de James Duffy la preparó Thomas Davis; Marx escribe «Davies». ↩

  17. El Acta de Unión de 1800, que suprimió el Parlamento irlandés y unió Irlanda a Gran Bretaña desde el 1 de enero de 1801. ↩

  18. Henry Grattan (1746-1820), jefe del partido patriota en el Parlamento irlandés. ↩

  19. La Sociedad de los Irlandeses Unidos, fundada en 1791, que preparó la insurrección de 1798. ↩

  20. «Científica y dramáticamente». ↩

  21. «Rey e Iglesia»: la chusma lealista movilizada contra los radicales en la Inglaterra de los años noventa del siglo XVIII. ↩

  22. Ferdinand Freiligrath, el poeta, antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung. ↩

  23. «¡A propósito!». ↩

  24. «Una tarea insensata». ↩

  25. «Saludos a la señora Lizzy». Lydia (Lizzy) Burns, la compañera de Engels. ↩

  26. Le Gaulois, diario de París. ↩

  27. Periódico satírico de París que tomaba el título del de Hébert en la Revolución francesa; la MEGA¹ imprime «Duchèsne». ↩

  28. «Estado de cosas». ↩

  29. La emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III. ↩

  30. «Sigue adelante». ↩

  31. Charles Keller, socialista francés, miembro de la Internacional, que había empezado a traducir al francés el tomo I de El capital. ↩

  32. El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852). ↩

  33. «Políticos traficantes». ↩

  34. Palabrería halagadora. ↩

  35. «Traidores». ↩

  36. Thomas Clarke Luby, dirigente feniano, redactor del Irish People, semanario feniano de Dublín suprimido por el Gobierno en septiembre de 1865, cuando sus redactores fueron detenidos. ↩

  37. «Presidiarios condenados por delito grave». ↩