Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 11 de febrero de 1870. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1340, pp. 276-278) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 11 de febrero de 1870.
Querido Mohr:
Lo de tus ganglios del cuello, después del absceso del ganglio axilar, no me gusta mucho. Muestra en todo caso que el sistema linfático no está del todo limpio. Si la cosa no se pasa pronto, yo consultaría a Allen, que entonces, con mis ganglios, hizo un pronóstico tan acertado. Los tuyos son claramente crónicos, mientras que los míos eran agudísimos, pero más vale prevenir.
Te envío adjunto lo que he escrito para Liebknecht como introducción a La guerra campesina.1 Como no hay manera de evitar tocar el año 1866, cosa que se había evitado hasta ahora, tenemos que ponernos de acuerdo sobre lo que hay que decir de él. Cualquier otra observación será también bienvenida.
Además, la respuesta de Wilhelmchen. Wilhelm en estado puro. No sabía en absoluto que había salido el Dieciocho Brumario.2 En cambio, yo tengo que mandarle a vuelta de correo mis señas. Como él ha dejado de mandarme su periódico, para disculparle tengo que haberme mudado yo. ¡Y ahora esta penitencia, tirarme a la cabeza a destiempo todo el Volksstaat desde el 1 de octubre!3
Te pido que me devuelvas cuanto antes estos dos documentos, para poder mandarle a Wilhelmchen lo que corresponda y que me deje en paz.
Hoy te he devuelto por la Globe Parcel Co. todas las Cloches, Lanternes, Marseillaises, Figaros, etc., que tenía aquí.4 El número de la Cloche de que se trata va con ellos. Como Jennychen colecciona estas cosas, lo mejor es que lo tenga todo junto. Solo me he quedado aquí con la Marseillaise en que se habla del algodón pólvora: quiero seguir interrogando sobre ello al Chlormeier.5
Dakyns quería ir a verte ya antes de Navidad y escribió a Moore pidiéndole tus señas.6 Pero este, cuyo conocimiento de los hombres y cuyo juicio sobre las circunstancias no siempre son inatacables, le pintó de tal manera lo inaccesible que eres en casa que enseguida dije que iba a asustar sin ninguna necesidad al connu7 Dakyns. Por eso quise darte ya la vez anterior las señas de Dakyns, pero se me olvidó; a Moore, en cambio, le dije enseguida que no le metiera a Dakyns semejantes tonterías en la cabeza.
La frase citada de Flerovski es la primera frase rusa que entiendo del todo sin diccionario.8 ¿Cuál es el título ruso del libro? Me lo voy a comprar. Lo que te quería mandar no es Herzen, sino la traducción alemana de Земля и воля, Tierra y libertad, del noble Lilienthal,9 donde se describen también las malas consecuencias de la libertad para los campesinos y la decadencia de la producción agrícola que la acompaña. Ya te escribí de ello hace más de un año, y desde entonces Borkheim también se lo ha comprado y creo que te ha traducido pasajes. En cuanto lo haya leído, te lo mando.
Te devuelvo también adjunta la carta de Perret.10 Está bien que Bakunin se haya ido al Tesino. Allí no hará mucho daño, y es una prueba de que lo de Ginebra se ha acabado. Puesto que en todo movimiento hay estas nulidades ambiciosas y vanidosas, au fond11 es bueno que se junten a su manera y que salgan por fin a la luz del día con sus manías que han de mover el mundo. Entonces pronto se podrá mostrar a la vista de todos que todo es aire. Y eso es mejor que el que la lucha se quede en el terreno del chismorreo privado, donde la gente que tiene algo que hacer nunca está a la altura de los que tienen todo el día para enredar. Pero hay que vigilar a esos tipos para que no ocupen el terreno sin resistencia en ningún sitio. España e Italia, eso sí, habrá que dejárselas, al menos por el momento.
Estaría muy bien que el susodicho Rochefort, o Rushforth, como dice Lizzie, desapareciera ahora un poco en la cárcel.12 La petite presse13 está muy bien, pero si lo desplaza todo, le pierdo el gusto. A toda esa clase de gente todavía le pesa en los huesos su origen en el bas-empire.14 Y cuando Rochefort predica la unidad entre burgueses y obreros, resulta francamente divertido. Por otra parte, los dirigentes «serios» del movimiento son también realmente de una seriedad de lo más seria. Es verdaderamente asombroso. El supply15 de cabezas que hasta 1848 le llegaba al proletariado de otras clases parece haberse secado por completo desde entonces, y en todos los países. Los obreros parecen tener que hacerlo cada vez más por sí mismos.
¿Qué hace l'illustre Gaudissart?16 No oigo ni veo nada de él. ¿Todavía no tiene negocio otra vez?
Saludos cordiales.
Tuyo, F. E.
El prefacio de Engels a la segunda edición de La guerra campesina en Alemania, que Wilhelm Liebknecht publicó primero en el Volksstaat y luego en libro (Leipzig, 1870). ↩
La segunda edición de El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte de Marx (Hamburgo, Otto Meissner, 1869). ↩
Der Volksstaat, órgano del Partido Socialdemócrata Obrero, dirigido por Liebknecht en Leipzig desde el 2 de octubre de 1869. ↩
La Cloche, La Lanterne y La Marseillaise, periódicos de la oposición republicana bajo el Segundo Imperio (los dos últimos de Henri Rochefort); Le Figaro, diario de París. La Globe Parcel Company era una empresa de envío de paquetes. ↩
Apodo de Carl Schorlemmer, químico, amigo de Marx y Engels en Manchester. ↩
John Roche Dakyns, geólogo inglés, amigo de Samuel Moore. ↩
«Consabido». ↩
N. Flerovski (seudónimo de Vasili Vasílievich Bervi), La situación de la clase obrera en Rusia (San Petersburgo, 1869), que Marx leía entonces en ruso. ↩
Tierra y libertad. Engels se equivoca de nombre: el autor es Paul von Lilienfeld, terrateniente de Curlandia, cuyo libro sobre la emancipación de los campesinos rusos se publicó también en alemán (Land und Freiheit). ↩
Henri Perret, grabador, secretario del Consejo Federal de la Suiza francesa de la Internacional, en Ginebra. ↩
«En el fondo». ↩
Henri Rochefort, director de La Marseillaise, fue detenido el 7 de febrero de 1870 para cumplir una condena por sus artículos tras el asesinato de Victor Noir. ↩
«Prensa menuda», la prensa popular de escándalo y de pequeño formato. ↩
El Bajo Imperio romano, alusión irónica al Segundo Imperio francés. ↩
«Suministro». ↩
«El ilustre Gaudissart», el viajante de comercio charlatán de la novela de Balzac de ese título; mote que Marx y Engels daban a Sigismund Borkheim, comerciante de vinos en Londres, desde 1868 (véase 1868-10-04 Marx a Engels). ↩