Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 21 de abril de 1870. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1363, p. 309) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 21 de abril de 1870.
Querido Mohr:
Te devuelvo adjuntas las cartas suizas.1 Los de Ginebra han estado en todo caso algo dormidos; si no, no les habría pasado la desgracia de que los bakuninistas tengan frente a ellos el derecho formal de su parte. Eso no puede impedir, naturalmente, que los ginebrinos tengan que acabar teniendo razón; pero por ahora el Consejo General no tiene ningún motivo para intervenir, puesto que los de Ginebra han apelado a una votación en las secciones y vosotros tenéis que esperar de todos modos para decidir hasta que esta se haya producido en un sentido o en otro. Los bakuninistas probablemente no aceptarán ese referéndum, porque su règlement fédéral2 probablemente no dice nada de él, y con ello se pondrían en evidencia, al querer sacrificar a un formalismo vacío la unidad de la Internacional y con ello la Internacional misma. Eso sería entonces motivo suficiente para intervenir. En caso contrario, los ginebrinos tienen que procurar esta vez tener la mayoría en su plebiscito. Hasta entonces, el Consejo General podría a lo sumo suspender a ambos comités centrales y sustituirlos por uno provisional neutral (Becker, etc.).
En el fondo, está claro que la Alianza, aunque el Consejo General la tolere, no tiene sitio en una organización local como la de la Suiza francesa, puesto que quiere mantener correspondencia con todos los países y tener allí subsecciones. Así que, o se queda fuera de ella, o renuncia a su carácter internacional. De todos modos, si la cosa sigue desarrollándose en Suiza, se llegará sin duda a que o bien salga del todo de la Internacional, o bien se la pueda expulsar. Pero habría que inculcarles a los señores ginebrinos que no hay quien los ayude si no se ayudan a sí mismos. Si Bakunin lograra poner de su parte a la mayoría de los obreros de la Suiza francesa, ¿qué podría hacer el Consejo General? El único punto tangible es el de la abstinencia total de toda política, pero tampoco ese asidero sería tan seguro.3
Los señores ginebrinos también podían haberse guardado a su Dios en el saco.
Tuyo, F. E.
Las cartas de Henri Perret y de Fritz Robert sobre la escisión del congreso de La Chaux-de-Fonds: véase 1870-04-19 Marx a Engels. ↩
«Reglamento federal». ↩
Engels habla de Teetotalabstinenz, la abstinencia total de los antialcohólicos, aplicada a la política. ↩