Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba en Londres, escrita en Ramsgate el 28 de mayo de 1876. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1450, pp. 436-438) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Ramsgate, 28 de mayo de 1876.

Querido Mohr:

Tú lo tienes fácil. Tú puedes quedarte en la cama calentito —estudiando las relaciones agrarias rusas en particular y la renta del suelo en general sin que nada te interrumpa—, mientras que yo tengo que sentarme en el banco duro y beberme el vino frío, interrumpirlo de pronto todo otra vez y echarme encima del aburrido Dühring. Sin embargo, no habrá más remedio, aunque me meta en una polémica cuyo final no se ve por ninguna parte; si no, no voy a tener paz, y además el panegírico de amicus1 Most del Cursus der Philosophie de Dühring2 me ha mostrado con exactitud por dónde y cómo hay que lanzar el ataque. Hay que meter también ese libro, porque en muchos puntos decisivos pone mejor al descubierto los lados flacos y los fundamentos del razonamiento desarrollado en la «Economía». Lo encargo enseguida. Porque de filosofía propiamente dicha —lógica formal, dialéctica, metafísica, etc.— no tiene nada; pretende más bien exponer una teoría general de la ciencia en la que se tratan la naturaleza, la historia, la sociedad, el Estado, el derecho, etc., en una supuesta conexión interna. Así, hay otra vez un apartado entero en el que se describe la sociedad del futuro, o llamada «libre», por sus lados menos económicos, y en el que, entre otras cosas, se fija ya el plan de estudios de las escuelas primarias y secundarias del futuro. Aquí se encuentra, pues, la vulgaridad en una forma todavía más simple que en el libro de economía, y tomando ambos escritos juntos se puede desenmascarar al tipo a la vez también por ese lado. Para la concepción de la historia del noble caballero —que todo fue basura hasta llegar a Dühring— el libro tiene además la ventaja de que se pueden citar sus propias palabras crudas. Anyhow, I have him on the hip now.3 Mi plan está listo: j'ai mon plan.4 Al principio entro en el asunto de manera puramente objetiva y aparentemente seria, y el tratamiento se va endureciendo a medida que se acumulan las pruebas del disparate por un lado y de la vulgaridad por el otro, y al final cae una granizada. Así a Most y compañía se les quita el pretexto de la «falta de caridad», etc., y Dühring recibe de todos modos su merecido. Que vean esos señores que hay más de una manera de acabar con gente de esa ralea.

Espero que Wilhelm publique el artículo de Most en la Neue Welt,5 para la que está escrito, evidentemente. Most, como siempre, no sabe copiar y le atribuye a Dühring en ciencias naturales los disparates más cómicos, por ejemplo, ¡el desprendimiento de anillos (según la teoría de Kant)6 de las estrellas fijas!

En el caso de Wilhelm no es solo la falta de manuscritos; a eso se le podría poner remedio con otros artículos sobre cuestiones del día, etc., como se hacía en tiempos de Hepner y de Blos.7 Es la manía de Wilhelm de remediar las carencias de nuestra teoría, de tener una respuesta para cada objeción del filisteo y una imagen de la sociedad futura, porque también el filisteo le interpela sobre ella; y, junto a eso, de ser lo más independiente posible de nosotros también en lo teórico, cosa que, con su falta total de cualquier teoría, siempre le ha salido mucho mejor de lo que él mismo sabe. Pero así me pone en la situación de tener que decirme que Dühring sigue siendo un hombre culto al lado de los chapuceros teóricos del Volksstaat, y que sus opera8 son todavía mejores que las de esos señores oscuros, subjetiva y objetivamente.

Con lo de Turquía has tenido toda la razón; solo espero que la cosa avance bien; en los últimos días parece haberse atascado un poco, y las revoluciones orientales, más todavía que otras, exigen una decisión rápida. El sultán —esto explica las quejas por sus eternas peticiones de dinero— ha acumulado en el palacio un hoard9 enorme, tan grande que los softas le han exigido 5 000 000 £ de él, así que debe de ser mucho más. La entrega de la nota de Gorchakov de los tres emperadores10 llevará, espero, el caso a la crisis.

Dales a Jenny y a Longuet las gracias más sinceras por el honor que me han hecho; intentaré mostrarme digno de él. Espero que el pequeño de los tres nombres a la fuerza esté ya bien.

Para Dühring me están haciendo un gran servicio mi repaso de la historia antigua y mis estudios de ciencias naturales, que me facilitan la cosa en muchos aspectos. Sobre todo en las ciencias naturales encuentro que el terreno se me ha vuelto bastante más familiar y que puedo moverme por él, aunque con mucha cautela, también con cierta libertad y seguridad. Empiezo a ver el final también de este trabajo. La cosa empieza a tomar forma en mi cabeza, y el haraganear aquí a la orilla del mar, donde podía darle vueltas a los detalles, ha contribuido no poco a ello. En un terreno tan enorme es absolutamente necesario interrumpir de vez en cuando el empollar metódico y rumiar lo empollado. Desde 1853 el señor Helmholtz11 anda dale que te pego con la cosa en sí y todavía no se aclara. Este hombre no tiene reparo en seguir reimprimiendo tan tranquilo las tonterías que mandó imprimir antes de Darwin.

Lizzie y yo os saludamos de corazón a todos. El viernes volvemos a Londres. Me alegra mucho que Pumps desarrolle así su estilo; yo también lo noto, claro, aunque en menor grado.

Tuyo, F. E.

  1. «El amigo» (latín). ↩

  2. Eugen Dühring, Cursus der Philosophie als streng wissenschaftlicher Weltanschauung und Lebensgestaltung (1875). La «Economía» es su Cursus der National- und Socialökonomie (1873). La crítica de ambos libros, y de la Kritische Geschichte der Nationalökonomie und des Socialismus, es el Anti-Dühring. ↩

  3. «En todo caso, ahora lo tengo agarrado», con una expresión de El mercader de Venecia de Shakespeare. ↩

  4. «Tengo mi plan»: alusión burlona al general Trochu, que durante el sitio de París de 1870-1871 aseguraba tener un plan para liberar la ciudad. ↩

  5. Die Neue Welt, revista ilustrada de entretenimiento de la socialdemocracia, publicada en Leipzig. ↩

  6. La hipótesis de Kant sobre la formación del sistema solar a partir de una nebulosa. ↩

  7. Adolf Hepner y Wilhelm Blos, antiguos redactores del Volksstaat. ↩

  8. «Obras» (latín). ↩

  9. «Tesoro». ↩

  10. El memorándum de Berlín, acordado en mayo de 1876 por los cancilleres de Rusia (Gorchakov), Austria-Hungría y Alemania, que exigía a Turquía reformas en favor de los cristianos de los Balcanes. ↩

  11. Hermann von Helmholtz, físico y fisiólogo, que en sus escritos sobre la percepción sensible se apoyaba en la teoría kantiana de la «cosa en sí». ↩