Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba en Londres, escrita en Ramsgate el 19 de julio de 1877. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1467, pp. 459-461) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

2 Adelaide Gardens, Ramsgate, 19 de julio de 1877.

Querido Mohr:

También yo le escribiré a Wiede que por falta de tiempo no puedo prometer nada, y menos aún cumplirlo. Las razones verdaderas, o mejor dicho las de fondo, que tú expones tan acertadamente, por desgracia no se pueden decir. Además, ¿qué sabemos de la capacidad del señor Wiede para dirigir una revista científica? ¿Y, para los casos críticos, que sin duda pronto volverían a presentarse, qué sabemos de su seriedad o simplemente de su buena voluntad?

Te mando lo último de Wilhelm.1 Sobre el manuscrito me he limitado a contestarle que te enviaría la carta. De verdad ha fabricado en el calabozo tres artículos enteros, que vienen en los números 80 y 81 del Vorwärts. Un mísero nadar y guardar la ropa: brillante muestra de cómo convertiría tu crítica del programa en una glorificación del mismo.2 Con su petición de un artículo sobre la guerra lo he mandado a paseo: no quiero disputar a los señores socialistas del porvenir el espacio del Vorwärts,3 ni volver a dar pie a que se grite que lleno el periódico de cosas lejanas que no interesan a la masa de los lectores, quienes, por lo visto, prefieren fantasías a hechos.

La desgracia es que nuestra gente en Alemania tiene unos adversarios tan lamentables. Si en el lado burgués hubiera una sola cabeza capaz y con formación económica, pronto pondría a esos señores en su sitio y les haría ver claro en su propia confusión. Pero ¿qué puede salir de una lucha en la que, a uno y otro lado, las únicas armas son los lugares comunes y la palabrería de filisteo? Frente a la mollera de bachiller burgués que hay en Alemania, se desarrolla un nuevo socialismo vulgar alemán, digno sucesor del viejo «socialismo verdadero» de 1845.4

Los turcos tienen que darse prisa si quieren que la cosa salga bien. Si dejan que los rusos se monten en Bulgaria y en la vertiente sur del Balcán un cuadrilátero de fortalezas ruso, la historia puede volverse crónica allí, y entonces no sería imposible una punta de lanza sobre Constantinopla, es decir, una calculada, como en 1828, para un efecto puramente moral… o para la traición.5 Y la traición parece estar muy on the cards.6 Que en Nikópolis —que por lo demás, después del paso de los rusos, no tenía gran importancia— hubo traición me parece claro. Nunca se habían rendido sin asalto 6000 turcos tras muralla y foso, salvo en Varna en 1828.7 Me pongo muy nervioso con los periódicos que llegan dos veces al día con acción rusa y la invariable inacción turca; ni en 1828, cuando no había ejército turco, fue peor la cosa.

Ve a ver a Gumpert y que te dé algo para el insomnio; todavía está allí, y el viaje te sentará bien.8 No dejes que la cosa vuelva a ir demasiado lejos; supongo que otra vez te irás a Karlsbad a mediados de agosto, y hasta entonces te queda un mes que más vale pasar en buen estado de salud. Aquí tampoco van muy bien las cosas. Lizzie está muy mal desde ayer sin motivo visible; por primera vez los baños de mar no le hacen su efecto milagroso, y empiezo a estar seriamente preocupado.

Muchos saludos a tu mujer, a Tussy y a Lenchen, a los Longuet y a los Lafargue, y a ti mismo, de parte de todos nosotros.

Tuyo, F. E.

  1. Wilhelm Liebknecht (1826-1900), uno de los dirigentes del partido socialdemócrata alemán y redactor del Vorwärts de Leipzig; estaba entonces en la cárcel. ↩

  2. La Crítica del programa de Gotha, de 1875, que por entonces solo conocían unos pocos dirigentes del partido. ↩

  3. Juego de palabras con Die Zukunft («El porvenir»), la revista que el socialista reformista Karl Höchberg publicaba en Berlín desde 1877. ↩

  4. El «socialismo verdadero» alemán de mediados de la década de 1840, que Marx y Engels criticaron en La ideología alemana y en el Manifiesto del Partido Comunista. ↩

  5. En la guerra ruso-turca de 1828-1829 los rusos cruzaron el Balcán y llegaron hasta Adrianópolis, a poca distancia de Constantinopla, con un ejército muy mermado; la paz de Adrianópolis (1829) se obtuvo más por el efecto moral de ese avance que por su fuerza real. ↩

  6. «Entra en lo posible», «es de esperar». ↩

  7. La guarnición turca de Nikópolis, en el Danubio, capituló ante los rusos el 16 de julio de 1877. Varna se rindió a los rusos en octubre de 1828. ↩

  8. El médico Eduard Gumpert, de Manchester, amigo de Marx y de Engels. ↩