Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba en Ramsgate, escrita en Londres el 9 de septiembre de 1879. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1492, pp. 494-496) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Londres, 9 de septiembre de 1879.

Querido Mohr:

Te adjunto algunas cosas de Liebknecht con sus anexos, de las que no se saca mucho nuevo; por eso no me he dado prisa en mandártelas. Por razones evidentes no le he dicho nada a Hirsch de todo este envío: mejor evitar trifulcas inútiles.

Höchberg ha escrito desde Scheveningen a Hirsch para que este, por así decirlo, lo invitara a venir aquí y le garantizara un buen recibimiento, a lo que Hirsch no ha contestado en absoluto. A otra postal de Höchberg, Hirsch le ha mandado otra ditto: que tú todavía no has vuelto y que él mismo, Hirsch, está también a punto de irse a la costa. Con eso probablemente nos dejará en paz ese hombre.

Entretanto, sin embargo, convendría que me devolvieras los papeles. Por fin tendré que contestar a Bebel, 1. por Hirsch, que quiere ver aclarado ante Bebel su asunto personal y empieza a impacientarse, y 2. porque el Jahrbuch que te trajo Kovalevski nos permite por suerte indicar sin más a esa gente, con precisión, las razones por las que no podemos colaborar en absoluto en un órgano en el que Höchberg tenga voz, por pequeña que sea. Los artículos en cuestión son:

  1. «Rückblicke auf die sozialdemokratische Bewegung in Deutschland» («Mirada retrospectiva al movimiento socialdemócrata en Alemania»), firmado con tres asteriscos (Höchberg y probablemente Bernstein y Lübeck),

  2. las críticas de C. L. (Lübeck), sobre todo la de Cohn, Was ist Sozialismus, final,1

  3. el «Bericht aus Deutschland» («Informe de Alemania») n.º 1, de M. Sch. (Max Schlesinger, de Breslau).

Höchberg declara sin rodeos que los alemanes cometieron un error al convertir el movimiento socialdemócrata en un movimiento meramente obrero y que, al provocar sin necesidad a la burguesía, se atrajeron ellos mismos la ley antisocialista. El movimiento debe ponerse bajo la dirección de los elementos burgueses y cultos, tener un carácter de reforma completamente pacífico, etc. Puedes imaginarte con qué gusto se lanza Most sobre esas miserias y vuelve a presentarse como el representante genuino del movimiento alemán.2

Enfin, creo que tú también serás de la opinión de que, después de esta historia, haremos bien en fijar nuestra posición, al menos ante los de Leipzig. Si el nuevo órgano del partido toca la misma música que Höchberg, podemos vernos obligados a hacerlo también públicamente.

Si me mandas los papeles (del Jahrbuch tengo aquí otro ejemplar), redactaré una carta a Bebel y te la mandaré; no hace falta, naturalmente, que interrumpas tus vacaciones por esta bagatela. Pero hay que hacer algo pronto; si no, Hirsch volverá a escribir cartas privadas a todos los rincones y dará al asunto un carácter demasiado exclusivamente personal.3

Desde que la diplomacia rusa tiene que dejar que los acontecimientos internos de Rusia le dicten sus objetivos, todo le sale mal. En el mismo momento en que sus nihilistas y paneslavistas rompen de tal modo la alianza alemana que a lo sumo podrá remendarse en apariencia por poco tiempo, en ese mismo momento sus agentes afganos empujan a Inglaterra, para el caso de guerra con Alemania, a los brazos de Bismarck. Estoy seguro de que Bismarck trabaja con pies y manos para provocar la guerra con Rusia. Unido a Austria e Inglaterra puede arriesgarse; Inglaterra le asegura la neutralidad de Dinamarca, probablemente la de Italia, quizá incluso la de Francia. Pero sería mejor que en Rusia la cosa avanzara deprisa hacia la crisis y eliminara las perspectivas de guerra por medio de un vuelco interno. La situación se está volviendo demasiado favorable para Bismarck. Una guerra simultánea contra Rusia y Francia sería una lucha por la existencia nacional, y en el chovinismo que se desataría nuestro movimiento se hundiría por años. Y, además, en cuanto Inglaterra se sumara, las probabilidades serían muy favorables para Bismarck: una lucha larga y dura, pero 3 a 2 a favor del resultado final, más o menos como en la guerra de los Siete Años.

Sam Moore escribe que la venta del estate ha ido hasta ahora bastante bien; la mayor parte se ha vendido a 39-40 veces la renta del suelo; solo los terrenos de páramo y de bosque, que tasan en 11 600 £ incluida la madera, están sin vender, y creen poder conservarlos hasta que el negocio de Sheffield mejore, para sacar entonces un precio aún mejor.4

¿Qué ha sido de los Lafargue? Desde que Pumps estuvo allí el viernes de hace ocho días, no hemos visto ni oído nada de Paul.

Jollymeyer sigue dándole vueltas a su reúma, que no quiere ceder. Gumpert le ha recomendado Buxton, y ayer dijo que, si no mejoraba pronto, iría a finales de semana. Él, Pumps y yo os saludamos cordialmente a todos y esperamos que la vida junto al mar os siente bien. ¿Qué planes tienes para la vuelta? Alárgalo todo lo que puedas; en cuanto vuelvas a estar aquí, ya sé lo que pasa con este tiempo inestable: es is nix zu wolle.5

Tuyo, F. E.

  1. Gustav Cohn, Was ist Sozialismus? (Berlín, 1878). Los autores de la «Mirada retrospectiva» eran en realidad Höchberg, Bernstein y Carl August Schramm. Sobre el Jahrbuch für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik de Höchberg, véase la carta de Engels del 20 de agosto. ↩

  2. En su semanario londinense Freiheit. ↩

  3. La carta, finalmente redactada por Engels y firmada por los dos, es la llamada «circular» a Bebel, Liebknecht, Bracke y otros, de mediados de septiembre de 1879. ↩

  4. Samuel Moore (1838-1911), jurista, amigo de Marx y de Engels y traductor al inglés del primer tomo de El capital; se trataba de la venta de la finca de su familia. ↩

  5. «No hay nada que hacer», en dialecto. ↩