Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que estaba entonces de vacaciones en Great Yarmouth, escrita en Lausana el 24 de agosto de 1882. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1538, pp. 553-554) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Hôtel du Nord, Lausana, 24 de agosto de 1882.
Dear Fred:
Ayer, de Dijon a Lausana, lluvia y frío relativo. Bajo la lluvia, a las 9 de la noche, llegada a Lausana. Mi primera pregunta al camarero: ¿desde cuándo llueve aquí? Respuesta: hace solo 2 días que hace tiempo de lluvia (o sea, desde el día en que salí de París). C’est drôle!1
Hoy vamos a ver Vevey, Montreux, etc., para buscar dónde instalarnos. Entretanto, escribe a Lausana, poste restante.2 Me vendría bien recibir a tiempo alguna munición adicional, para estar siempre disponible, pase lo que pase, en cualquier dirección. Las señas: Dr. Charles Marx, no Karl Marx.
Longuet siguió siendo el de siempre hasta el día de mi partida. Resulta que el traductor de El capital, el pobre diablo de Roy, tuvo durante mis dos estancias anteriores en Argenteuil la promesa de Longuet de un rendezvous conmigo; y cada vez Longuet no encontró el momento oportuno.3 Y esta vez, cuando Longuet volvió a soltarme lo del rendezvous para Roy, le di carta blanca para las últimas 4 semanas. Eh bien! Justo el día de mi partida —cuando tengo que hacer las maletas, despedirme del Dr. Dourlen, dejar hablados muchos asuntos con Jennychen, etc.—, Longuet se va a París sin decirme nada, recoge a Roy y me lo trae a almorzar (a la 1) a Argenteuil.4 Soplaba un viento frío del nordeste, y mi obligada conversation con el poor Roy en el jardín me costó un enfriamiento. Thanks to Longuet!
Apropos! Un corresponsal alemán que surte desde París a un montón de periódicos burgueses alemanes me escribió deshaciéndose en rendidísimas reverencias; su honradez le obligaba, decía, a hacerme saber que no era socialdemócrata, y mucho menos corresponsal de periódicos de ese color; pero en todos los círculos de la «sociedad» alemana se esperaban con ansiedad noticias oficiales sobre mi estado de salud; pedía, por tanto, hacerme una interview en Argenteuil, etc.
Of course, I did not reply to that softsawder penman.5
Saludos a todos.
El Mohr.
Al viejo Becker y a Wróblewski iré a verlos a Ginebra en cuanto se me vuelva a calmar la tos.6
«¡Qué curioso!». Marx viajaba con su hija Laura Lafargue. ↩
«Lista de correos». ↩
Joseph Roy tradujo al francés el primer tomo de El capital, publicado por entregas en París entre 1872 y 1875 y revisado por el propio Marx. ↩
Marx había pasado el verano en Argenteuil, en casa de su hija Jenny Longuet, tomando las aguas sulfurosas de Enghien-les-Bains bajo la vigilancia del doctor Dourlen. ↩
«Por supuesto, no contesté a ese plumífero adulador.» ↩
Johann Philipp Becker, veterano de la revolución de 1848-1849 y de la Internacional, vivía en Ginebra. Walery Wróblewski, revolucionario polaco, había sido general de la Comuna de París. ↩