Alarma, nueva serie, n.º 6, diciembre 1964 (pág. 10). PDF del número completo
Hemos visto la importancia que debe acordarse, en un hipotético socialismo, a la riqueza de las necesidades humanas, y por ende también a un nuevo sistema de producción y a un nuevo objeto de la producción; nueva manifestación de la fuerza substancial humana y nuevo enriquecimiento del ser humano. Significación invertida dentro de la propiedad privada. Todo hombre se esfuerza en crear al otro una nueva necesidad para constreñirlo a un nuevo sacrificio, para colocarlo bajo una nueva dependencia y empujarlo a una nueva forma de disfrute y por consecuencia de ruina económica. Cadaquién procura crear por cima del otro una fuerza substancial ajena en la que hallar la satisfacción de su propia necesidad interesada. Así, con la masa de objetos se extiende el nuevo dominio de los enseres ajenos a los que está sojuzgado el hombre, y cada producto nuevo es una nueva potencia de engaño y de pillaje recíprocos. Se empobrece el hombre como hombre tanto más cuanta mayor necesidad tiene de dinero para apoderarse del enser ajeno, y la potencia de su dinero disminuye precisamente en razón inversa al aumento de la masa de la producción, es decir de su necesidad y del aumento de la potencia del dinero. La necesidad de dinero es pues la verdadera necesidad, producto de la economía política y la única necesidad por ella producida. La cantidad de dinero se convierte cada vez más en la única propiedad potente; y así como él reduce todo ser a su abstracción, se reduce a sí mismo, por su propio movimiento, como ser cuantitativo. La ausencia de medida y de moderación se convierte en su verdadera medida....
Desde el punto de vista subjetivo, la cosa se presenta así: ora la extensión de la producción y de las necesidades se convierte en esclava ingeniosa y siempre calculadora de apetitos imaginarios, inhumanos, refinados, contrarios a la naturaleza (la propiedad privada no sabe hacer de la necesidad de ocio una necesidad humana), ora esa alienación se manifiesta en que el refinamiento de las necesidades y de sus medios por un lado, provoca por otro lado un embrutecimiento bestial, una total y grosera simplicidad abstracta de la necesidad....
Todo producto es un cebo por el cual se procura atraer a sí el ser del prójimo, su dinero; toda necesidad rèal o posible es una debilidad que llevará la mosca a la pez —explotación general del ser humano común, igual que toda imperfección del hombre es una alianza con el Cielo, un sesgo del corazón accesible al sacerdote...
Karl Marx (Oeuvres philosophiques, T. VI, pgs. 49, 50, 51).