Alarme, n.º 6, octubre-noviembre-diciembre de 1979 (pág. 15). PDF del número completo · Texto original en francés

Doce miembros del Partido «Socialista» de los Trabajadores («trotskista») han sido condenados a muerte por el régimen «revolucionario islámico» de Irán. Su condena no ha sido en realidad más que una de las consecuencias lógicas de las posiciones defendidas por el P«S»T y, por tanto, por ellos mismos. Cuando se quiere hacer una revolución permanente y una «lucha de liberación nacional» allí donde no puede haber otra solución proletaria que una revolución socialista orientada hacia la expansión mundial del movimiento revolucionario del proletariado, tiene que ocurrir, en un momento u otro, lo que es natural que ocurra, a saber, que uno sea eliminado políticamente, o eventualmente físicamente, por los aliados «progresistas» que se ha buscado. Defender hoy las posiciones del «trotskismo» es cavar la tumba de la humanidad, cavando la de sus posibilidades de emancipación, y en primer lugar la propia tumba. Lo que han defendido esos doce militantes no podemos, pues, sino condenarlo como un apoyo a la contrarrevolución mundial. Sin embargo, considerando que han sido engañados y que no comprenden adónde conducen las posiciones políticas que han defendido hasta hoy, nos solidarizamos con los individuos condenados a muerte, pese a las ideas que profesan y contra ellas.

(Sobre nuestras posiciones acerca del «trotskismo», véase ALARME n.º 2: «La “rehabilitación” de Trotski», y ALARME n.º 5: «Octavilla del F.O.R. repartida en la fiesta de “Lutte Ouvrière”».)