I Conferencia Internacional de Cooperativistas Comunistas, Moscú, del 1 al 6 de noviembre de 1922, en vísperas del IV Congreso de la Internacional Comunista. La convocatoria se traduce del alemán de la edición alemana de la Internationale Presse-Korrespondenz (Inprekorr), año 2, n.º 182, 19 de septiembre de 1922, pp. 1211-1212 (archive.org); no consta en qué lengua la redactó la Sección Cooperativa, que trabajaba en Moscú. El saludo de Lenin se traduce del ruso de V. I. Lenin, Sochinenia, 2.ª ed., t. 27, Moscú-Leningrado, Gosizdat, 1930, p. 324 (archive.org), que lo reproduce de Pravda, n.º 249, 3 de noviembre de 1922. Los documentos que aprobó la conferencia —un manifiesto a los trabajadores de todos los países, unas directrices para el trabajo cooperativo comunista y un estatuto de organización— no se han encontrado en ninguna edición de acceso libre: ni en la Inprekorr alemana ni en la International Press Correspondence inglesa de noviembre-diciembre de 1922. El IV Congreso recogió sus conclusiones en la Resolución sobre la cuestión de las cooperativas del 25 de noviembre de 1922. Traducción de la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán y ruso
La relación de la conferencia publicada por Karl Bittel en la Inprekorr está en Crónica de la I Conferencia Internacional de Cooperativistas Comunistas. La convocatoria la llama la primera, y no se ha encontrado ninguna reunión internacional de cooperativistas comunistas anterior: el III Congreso de la Internacional (1921) discutió la cuestión en una comisión del propio congreso, aprobó unas tesis sobre el trabajo de los comunistas en las cooperativas y encargó al Ejecutivo crear la Sección Cooperativa que convocó esta conferencia.
A todos los cooperativistas comunistas (19 de septiembre de 1922)
La Sección Cooperativa de la Komintern convoca para el 1 de noviembre, una semana antes de la apertura del IV Congreso Mundial de la Internacional Comunista, la I Conferencia Internacional de Cooperativistas Comunistas. En esta conferencia deben participar representantes de los partidos afiliados a la III Internacional de todos aquellos países en que exista un movimiento cooperativo.
Esta conferencia tiene ante sí tareas extraordinariamente amplias.
Desde el final de la guerra mundial imperialista, el movimiento cooperativo ha hecho progresos considerables en todo el mundo. Así, las cooperativas inglesas han pasado de 2.879.000 socios en 1913 a 4.503.000 socios en 1920. Un crecimiento semejante muestran Alemania (1914: 1.730.000 socios; 1920: 2.725.000), Italia (1914: 1.500.000 socios; 1921: 3.000.000) y otros países.
El grueso de los socios de las cooperativas procede en todas partes, casi exclusivamente, de las masas trabajadoras. Este hecho exige, en primer lugar, que nuestros camaradas de partido presten a la actividad en el terreno cooperativo más atención de la que le han prestado hasta ahora, y hace necesario, además, elaborar medidas prácticas encaminadas a convertir la cooperativa en un factor revolucionario de fuerza que desempeñe el papel que le corresponde en la lucha de liberación del proletariado, junto al sindicato y al Partido Comunista.
Poner así la organización cooperativa al servicio del proletariado resulta difícil porque en todos los países, salvo Rusia y Bulgaria, la dirección de las federaciones cooperativas está en manos de elementos reformistas, oportunistas y socialtraidores, que con su táctica, orientada a la colaboración con la burguesía, enturbian la consciencia de clase de los obreros organizados en las cooperativas y no solo debilitan el peso de la cooperativa en la lucha de clases del proletariado, sino que llegan a hacer de ella un instrumento de lucha contra el proletariado.
Debemos tener siempre presente que el aparato cooperativo, que hoy desempeña un papel importante en la vida económica de la mayoría de los Estados, se convierte, según en qué manos esté, en un enérgico impulsor o en un grave obstáculo para la lucha de liberación del proletariado.
Si la cooperativa ha de ser un factor positivo en el movimiento de lucha revolucionaria del proletariado, primero tenemos que desenmascarar sin contemplaciones a esas direcciones socialtraidoras de las federaciones, hacerles perder la confianza de las masas y tomar en nuestras manos todo el aparato cooperativo.
Las tareas de las cooperativas están estrechamente ligadas a las de los sindicatos revolucionarios y del partido político, y así se manifiesta ya en la práctica actual del movimiento cooperativo, puesto que incluso las direcciones cooperativas oportunistas se ven obligadas de vez en cuando a participar en la lucha de la clase obrera contra el capital, como ha ocurrido, por ejemplo, en algunas huelgas y cierres patronales.
En todo el mundo la miseria de las masas se extiende cada vez más, y la cooperativa, llamada precisamente a abastecer al consumidor obrero de los artículos de uso más necesarios, no es hoy capaz de cumplir esa tarea difícil que le incumbe, ni tiene la voluntad sincera de hacerlo. No puede luchar contra el aparato del comercio privado, sufre una falta crónica de crédito, padece pérdidas enormes y navega pesadamente en la estela del capital de la economía privada.
A los cooperativistas comunistas les toca ahora la tarea de reunir ese descontento creciente de los obreros dentro de la cooperativa y encauzarlo conscientemente en una dirección determinada.
Por eso no se trata para nosotros solo de mantener y fortalecer nuestras organizaciones comunistas dentro de las cooperativas, sino también de encontrar los medios y los caminos para aumentar nuestra influencia sobre los elementos revolucionarios y opositores de la cooperativa y, poniendo al descubierto ante las masas las verdaderas causas de la impotencia de la cooperativa en la lucha por mejorar la situación del obrero, dar al descontento de las masas la forma de un movimiento organizado y señalar a este movimiento nuevas directrices y nuevos métodos de lucha.
Con este fin, la Sección Cooperativa de la Komintern convoca una conferencia internacional de los comunistas que trabajan en el terreno cooperativo.
Para la conferencia se prevé el siguiente orden del día:
- Informe de actividad de la Sección Cooperativa de la Komintern;
- Informe de los representantes de los distintos países;
- Cooperativa y comunismo;
- La táctica de los comunistas en el movimiento cooperativo;
- Plan de organización de la actividad de los comunistas en la cooperativa.
Pedimos a todos los camaradas que trabajan en las cooperativas que se pongan sin demora a preparar este orden del día. (El número de delegados de cada país y los demás detalles se han comunicado en una circular aparte.) No dudamos de que todos nuestros camaradas son conscientes de la importancia que tiene en el momento actual la actividad organizada de los comunistas en el terreno cooperativo, y de que por eso tomarán parte activa en nuestra conferencia, que se propone incorporar también la cooperativa a las filas del proletariado para la lucha revolucionaria común, para el derrocamiento del orden social capitalista y para la victoria del comunismo.
¡Viva la unión internacional de los cooperativistas comunistas!
¡Viva la III Internacional Comunista!
La Sección Cooperativa de la Komintern.
A la I Conferencia Internacional de Cooperativistas Comunistas (2 de noviembre de 1922)
Saludo la convocatoria, muy oportuna, de la conferencia internacional de cooperativistas comunistas y le deseo pleno éxito en sus trabajos.
Al igual que los miembros de la conferencia, me doy cuenta de lo compleja y difícil que es la tarea que se han propuesto: conquistar el aparato cooperativo en provecho de la revolución mundial.
Me alegraré mucho si con la experiencia del trabajo realizado en Rusia podemos ser útiles también a la causa común.1
Según la nota de la edición de 1930, el borrador del saludo lo redactó N. L. Meshcheriakov, y se leyó en la conferencia después de los informes de los países; la edición inglesa de las Obras de Lenin da como fecha de lectura el 2 de noviembre de 1922. ↩