Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba en Colonia, escrita en Barmen el 25 de abril de 1848. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 31, pp. 99-101) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Querido Marx:
Acabo de recibir el prospecto junto con tu carta. Con acciones de aquí hay que contar condenadamente poco. Blank, a quien ya había escrito antes por esto y que sigue siendo el mejor de todos, se ha vuelto en la práctica un burgués; los demás todavía más, desde que se han establecido y han entrado en colisión con los obreros. Toda esta gente le tiene miedo como a la peste a la discusión de las cuestiones sociales; a eso lo llaman sedición. He derrochado las frases más bonitas y he desplegado toda la diplomacia posible, pero siempre respuestas vacilantes. Voy a hacer todavía un último intento; si fracasa, se acabó todo. Dentro de dos o tres días tendrás noticias concretas de cómo ha salido. La cosa, au fond, es que también estos burgueses radicales de aquí ven en nosotros a sus futuros enemigos principales y no quieren ponernos en la mano armas que muy pronto volveríamos contra ellos mismos.
De mi viejo no hay manera de sacar nada. Para él ya la Kölner Zeitung1 es un dechado de subversión, y en lugar de 1000 táleros preferiría mandarnos 1000 balas de metralla.
Los burgueses más avanzados de aquí se sienten representados, con bastante satisfacción, por la Köln[ische] Zeitung. Que veux-tu qu'on fasse, alors?2
El agente de Moses, Schnake,3 estuvo aquí la semana pasada; parece que también nos ha calumniado.
De Dronke no tengo otra dirección que, si acaso, esta: comerciante Adolf Dominicus, en Coblenza (su tío). Su viejo vive en Fulda, creo que como director de instituto. El pueblo es pequeño. «Dr. E. D[ronke] junior, Fulda» probablemente lo encontraría, si está allí. Pero es absurdo que no escriba al menos dónde está.
He tenido carta de Ewerb[eck];4 pregunta si hemos recibido una carta suya, supuestamente importante, enviada a Maguncia a la dirección conocida. Si no la tienes, escribe por ello a Maguncia (al aspirante a maestro Philipp Neubeck, Rentengasse (Heiliger Geist), Maguncia).
Ew[erbeck] está haciendo traducir en París el Manifiesto al italiano y al español y quiere que se le manden para ello 60 francos, que él se compromete a pagar. Otra de sus historias. Las traducciones serán bonitas.
Yo estoy con la traducción inglesa, que da más trabajo de lo que creía. Pero ya está hecha más de la mitad, y pronto estará todo terminado.5
Si aquí se difundiera un solo ejemplar de nuestros diecisiete puntos,6 todo estaría perdido para nosotros. El estado de ánimo de los burgueses es verdaderamente infame. Los obreros empiezan a moverse un poco, todavía de manera muy tosca, pero en masa. Enseguida han formado coaliciones.7 Pero eso es precisamente lo que nos estorba. El club político de Elberfeld manda mensajes a los italianos, se pronuncia por el sufragio directo, pero rechaza tajantemente cualquier debate de las cuestiones sociales, aunque los señores, a solas, reconocen que esas cuestiones pasan ahora al orden del día, y añaden que en eso no debemos adelantarnos a los tiempos.
Adiós. Dame noticias pronto. ¿Ha salido la carta para París, y ha dado resultado?
Tu E.
Barmen, 25-4-1848.
La Kölnische Zeitung, el gran diario liberal de Colonia, órgano de la burguesía renana. ↩
«¿Qué quieres que se haga, entonces?». ↩
Friedrich Schnake, publicista del «socialismo verdadero». ↩
August Hermann Ewerbeck (1816-1860), médico, dirigente de las comunas de la Liga en París. ↩
La traducción inglesa de Engels no llegó a publicarse; la primera, de Helen Macfarlane, apareció en 1850 en el Red Republican de Harney. Véase el Manifiesto del Partido Comunista. ↩
Las Reivindicaciones del Partido Comunista en Alemania, redactadas por Marx y Engels en París a finales de marzo de 1848. ↩
Es decir, asociaciones obreras para la defensa del salario. ↩