Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 9 de mayo de 1851 (el lugar lo establece la edición). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 90, pp. 196-199) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Querido Marx:

Ayer te mandé dos cartas, una sin más contenido que un giro postal, y la otra por medio de Tupman.1 Espero que hayas recibido las dos.

El asunto eléctrico es sencillo en lo que toca a la construcción. En las cuatro esquinas A, B, C y D —supongo que tienes ahí el dibujo— se clavan estacas en la tierra y se tiende un alambre fuerte, a tres pulgadas bajo la superficie, de una de esas estacas a la otra, de modo que bajo tierra rodee todo el campo. En E y F, al norte y al sur, se clavan en la tierra dos postes, cuyas puntas, a 15 pies sobre el suelo, se unen también con un alambre. Los dos extremos de ese alambre bajan por el poste y se unen bajo tierra con el alambre oculto A B C D. Lo mismo un alambre transversal de G a H sobre dos postes, que cruza por el medio el alambre E F. Para qué sirven el saco de carbón vegetal y las placas de cinc no lo tengo del todo claro, porque he olvidado las propiedades eléctricas del carbón vegetal; supongo que con ese carbón en G y el cinc en H, enterrados ambos también y en comunicación con el gran alambre enterrado, el tipo quiere polarizar la electricidad, establecer un polo positivo (cinc) y otro negativo (carbón).

El resto se refiere a cuestiones técnicas, aislamiento de los alambres, etc.

Como no me escribes nada más, supongo que el asunto se refiere a algún experimento; creo que me hablaste de que había salido algo de esto en el Economist o en algún sitio así. Del éxito de la cosa dudo un poco, aunque quizá se pueda hacer algo con ella si se amplía y se mejora el invento. La cuestión es solo: 1.º, cuánta electricidad se puede captar así del aire, y 2.º, cómo actúa esa electricidad sobre el crecimiento y la germinación de las plantas. En todo caso, dime si el experimento ya se ha hecho y con qué resultado, y dónde está el informe.

En todo caso, el asunto tiene dos pegas:

  1. El tipo quiere que el alambre que ha de captar la electricidad vaya exactamente de norte a sur, y sin embargo prescribe a los farmers2 que lo tiendan según la brújula. De la declinación de la brújula, que aquí en Inglaterra es de unos 20 a 23 grados, no dice nada, y tendría que decir en todo caso si la ha tenido en cuenta. Los farmers, desde luego, no saben nada de declinación, y tenderían el alambre según la aguja magnética, con lo que no apuntaría de norte a sur, sino de nornoroeste a sursureste.

  2. Si la electricidad tiene un efecto favorable sobre la germinación y el crecimiento de las plantas, en primavera las hará germinar demasiado pronto y las expondrá a las heladas nocturnas, etc. Esto tendría que notarse en todo caso, y solo se podría remediar interrumpiendo durante el invierno la comunicación entre los alambres suspendidos y los enterrados. Tampoco de eso habla el hombre. O la electricidad así captada no tiene ningún efecto favorable, o tiene el de adelantar las plantas. También eso hay que aclararlo.

Por lo demás, el asunto no se puede juzgar mientras no se pruebe y no haya resultados, así que dime dónde puedo encontrar más cosas sobre este tema.

Doy gracias al Creador en las alturas de que los asnos centrales se hayan vuelto a encontrar, y hasta les concedo de buen grado su Kosmos.3 Pronto tendremos otra vez un órgano, en la medida en que lo necesitemos, y en el que podremos rechazar todos los ataques sin que parezca que la cosa sale de nosotros. Esa es una ventaja de la revista mensual que se proyecta en Colonia sobre nuestra Revue.4 Todo eso se lo cargamos al bonhomme5 Bürgers; algo ha de tener por su profundidad.

Que las injurias no prosperen menos en Alemania que en América y en Londres no es de extrañar. Ahora tienes la orgullosa posición de que te ataquen dos mundos a la vez, cosa que nunca le pasó a Napoleón. Por lo demás, nuestros amigos de Alemania son unos asnos. Que no hagan caso de las simples injurias, salvo para dar cada trimestre dos palabras sobre el estado de ese bonito trade,6 está muy bien. Pero cuando se llega a las calumnias, cuando el filisteo demócrata ya no se contenta con la simple convicción de que uno es el monstruo más negro, sino que empieza a lanzar hechos inventados y deformados, entonces no sería mucho pedir que esos señores le mandaran a uno el documento, para que pueda tomar sus medidas. Pero el alemán cree haber hecho bastante con no creerse esas tonterías, simplement.7 Así que dile a Tupman que escriba a Miquel;8 ni siquiera hace falta contestar en seguida, sino que, cuando se tengan un par de docenas de piezas de esas, se puede arremeter a fondo de una vez y aplastar a las chinches d’un seul coup de pied.9 En cuanto a que quieren hacernos imposible la estancia en Alemania, laissons-leur ce plaisir!10 No pueden borrar de la historia la Neue Rheinische Zeitung, el Manifiesto y tutte quante,11 y de nada les sirven todos sus aullidos. Las únicas personas que podrían ser peligrosas para nosotros en Alemania serían los asesinos a sueldo, y desde que murió Gottschalk nadie en Alemania tiene el valor de echarnos encima gente de esa calaña.12 Et puis,13 ¿no tuvimos también en 1848 que conquistar primero nuestra posición en Colonia? Y querernos, la chusma demócrata, roja o incluso comunista no nos querrá nunca.

Me alegro de que hasta ahora te dejen en paz los de la Exposición. A mí ya me caen encima. Ayer estuvieron aquí dos comerciantes de Lecco, uno de ellos un viejo conocido de 1841.14 Los austriacos hacen de las suyas en Lombardía. Después de todas las contribuciones, los empréstitos forzosos repetidos y los impuestos exigidos una y otra vez tres veces al año, por fin entra en ello la regularidad. Los comerciantes medianos de Lecco tienen que pagar de 10 000 a 24 000 zwanziger (de 350 a 700 libras) al año15 en impuestos directos regulares, todo en hard cash.16 Como el año que viene se van a introducir allí también los billetes de banco austriacos, el gobierno quiere sacar antes todo el dinero metálico. Y a todo esto se trata con muchísimos miramientos a la alta nobleza —i gran ricchi— y a los campesinos; il medio liberale, la clase media liberal de las ciudades, tiene que pagarlo todo.17 Ya ves la política de los tipos. Que con esta presión —en Lecco han firmado una declaración y la han mandado al gobierno diciendo que no pagan más, que si quieren que los embarguen, pero que si no se acaba este sistema emigrarán todos, y a varios ya los han embargado—, que con eso los tipos estén esperando a Mazzini y declaren que la cosa tiene que estallar porque no lo aguantan más, perchè rovinati siamo e rovinati saremo in ogni caso,18 se comprende. Eso explica muchas cosas de la furia de los italianos por lanzarse. Estos tipos de aquí son todos republicanos, y además burgueses respetables: uno de ellos es el primer comerciante de Lecco y paga 2000 zwanziger de impuestos al mes. Quería saber a toda costa cuándo estallaría la cosa; en Lecco —el único sitio donde soy popular— habían acordado entre ellos que yo tenía que saberlo al pelo.

Mañana, lo de Wellington, que estos tipos no me han dejado hacer.19

Tu F. E.

Esta carta va cerrada con lacre y con el sello de nuestra casa, E. & E. Así verás si la han abierto.

  1. Apodo de Wilhelm Pieper, joven emigrado del círculo de Marx (Tupman es un personaje de Los papeles póstumos del club Pickwick, de Dickens): la carta de la víspera, según su posdata, se envió «por Pieper». ↩

  2. «Granjeros», arrendatarios agrícolas. ↩

  3. Los jefes de la emigración democrática alemana en Londres (Ruge, Kinkel, Ronge…), que acababan de unirse otra vez, y el semanario Kosmos de Ernst Haug; véase la carta de Marx del 5 de mayo de 1851. ↩

  4. Heinrich Bürgers y otros miembros de la Liga en Colonia proyectaban una revista mensual; el proyecto se frustró con las detenciones de mayo de 1851. La Revue es la Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue, publicada por Marx y Engels en 1850. ↩

  5. «Buen hombre», con ironía. ↩

  6. «Negocio». ↩

  7. «Simplemente». ↩

  8. Johannes Miquel, entonces miembro de la Liga de los Comunistas en Gotinga, que había informado de las calumnias de los demócratas contra Marx. ↩

  9. «De una sola patada». ↩

  10. «¡Dejémosles ese gusto!». ↩

  11. «Todo lo demás». Se refiere al Manifiesto del Partido Comunista. ↩

  12. Andreas Gottschalk, médico, presidente de la Asociación Obrera de Colonia en 1848 y adversario de Marx dentro de ella; murió de cólera en 1849. ↩

  13. «Y además». ↩

  14. Lecco, ciudad lombarda del lago de Como, entonces bajo dominio austriaco. ↩

  15. El zwanziger era una moneda austriaca de plata de veinte cruceros. ↩

  16. «Dinero contante». ↩

  17. I gran ricchi: «los grandes ricos»; il medio liberale: «el medio liberal». ↩

  18. «Porque arruinados estamos y arruinados estaremos en todo caso». ↩

  19. El tratado económico de Wellington anunciado en la carta del 6 de mayo. ↩