Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 8 de agosto de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 107, pp. 228-234) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

8 de agosto de 1851.
28, Deanstreet, Soho.

Querido Engels:

Perdona que no te haya escrito antes ni te haya acusado recibo de las 5 libras. La pressure from without1 ha sido esta semana tan fuerte que no he llegado a escribir. De que me echen de casa me he librado de momento firmando una letra al casero.

Te mando con esta carta un número de la Schnellpost, donde puedes ver los manejos y chismorreos infames y estúpidos de la vieja bruja de Ruge y compañía.2 En cuanto hayas leído la porquería, devuélvemela. Para explicarte una carta de la que el patán de Heinzen da extractos —procedente sin duda de Fickler—, en pocas palabras esto: desde hace dos o tres semanas los asnos —la emigración— celebran asambleas, meetings, para «reconciliarse», para constituirse en una «docena» completa y para «organizarse» mutuamente como los grandes hombres del futuro.3 Hoy ha sido su sesión definitiva. Me enteraré del resultado y te lo comunicaré. Pero la semilla de la discordia crece ya tan abundante que el señor Sigel me ha hecho anunciar una visita por medio de Schabelitz, que está ahora aquí para la Exposición.4

La New York Tribune nos ha invitado a Freiligrath y a mí a colaborar en ella, con honorarios. Es el periódico de mayor difusión de Norteamérica. Si te es posible mandarme para el viernes por la mañana (15 de agosto) un artículo escrito en inglés sobre la situación alemana, sería un comienzo estupendo.5

De Schramm sabemos que mantiene una correspondencia continua con su hermano.6 Ha escrito a Bamberger que no nos dé su dirección. Cada día llegan nuevas noticias de sus infames manejos aquí.

El rojo Wolff vuelve a ser «irlandés».7

Vamos ahora a la Idée générale de la Révolution au XIX siècle par P. J. Proudhon.8 La primera vez que te escribí del libro no había leído más que extractos, a menudo además falseados. Ahora puedo mandarte el σκελετόν.9 Provisionalmente. El libro contiene ataques bien escritos contra Rousseau, Robespierre, la Montaña, etc. El poder del verdadero curso, por hablar con el inmortal Ruge, se produce como sigue:10

I. Estudio. La reacción ha sido la que ha hecho desarrollarse a la revolución.

II. Estudio. ¿Hay razón suficiente para la revolución en el siglo XIX?

La revolución de 1789 derribó el antiguo régimen. Pero se olvidó de hacer la nueva sociedad, o de hacer de nuevo la sociedad. Solo pensó en la política, en lugar de en la economía política. Actualmente reina la «anarquía de las fuerzas económicas», de ahí la «tendencia de la sociedad a la miseria». Esto se manifiesta en la división del trabajo, la maquinaria, la competencia, el crédito. Crecimiento del pauperismo y del crimen. Además, el Estado se ha hecho cada vez más grande, se le han dado todos los atributos de lo absoluto, ha crecido sin cesar en independencia y en poder. Crecimiento de la deuda pública. El Estado defiende la riqueza contra la miseria. Corrupción. El Estado subyuga a la sociedad. Hay necesidad de una nueva revolución. La tarea de la revolución consiste en cambiar, en enderezar la mala tendencia de la sociedad. A la sociedad misma no hay que tocarla. De una reconstitución arbitraria de ella no puede hablarse.

III. Estudio. Del principio de asociación.

La asociación es un dogma, pero no una fuerza económica. La asociación no es nada orgánico ni productivo, como la división del trabajo, el comercio, el cambio, etc. No hay que confundir la asociación con la fuerza colectiva. La fuerza colectiva es un acto impersonal; la asociación, un compromiso voluntario. La asociación es por naturaleza estéril, incluso nociva, pues es una traba a la libertad del trabajador. Al contrato de sociedad se le ha atribuido una fuerza que solo pertenece a la división del trabajo, al cambio, a la fuerza colectiva. Cuando se fundan asociaciones para realizar grandes obras, no se deben al principio de la asociación, sino a sus medios. Uno solo se somete a la asociación cuando encuentra en ella una indemnización suficiente. Solo para el asociado débil o perezoso es la asociación productiva de utilidad. Es solidaridad, responsabilidad común frente a terceros. La asociación solo es aplicable, en general, en condiciones especiales, que dependen de sus medios. La asociación formada en vista del lazo de familia y de la ley de la abnegación, y al margen de toda consideración económica exterior —la asociación por sí misma—, es un acto de pura religión, un lazo sobrenatural, sin valor positivo, un mito. No hay que confundir la asociación con las relaciones nuevas que se propone desarrollar la reciprocidad entre los productores y los consumidores. La asociación nivela a los contratantes, subordina su libertad al deber social, los despersonaliza.

IV. Estudio. Del principio de autoridad.

La idea gubernamental nació de las costumbres de familia y de la experiencia doméstica. La democracia es el último término de la evolución gubernamental. A la idea del gobierno se opone la del contrato. El verdadero lema revolucionario es: ¡no más gobierno! La autoridad absoluta se ve pronto obligada a negarse y limitarse a sí misma en las leyes y las instituciones. Innumerable, como los intereses, la legislación que los determina desde fuera. Se pierde en la mala infinitud. La ley, una cadena que se me impone desde fuera. Monarquía constitucional. Absurdo híbrido. Sufragio universal. La intuición adivinatoria de la multitud es un absurdo. ¡Qué necesidad tengo de mandatarios, ni tampoco de representantes! La elección, el voto, aunque sean unánimes, no deciden nada. Según el sufragio universal, Bonaparte sería el hombre de verdad, etc. La democracia pura o el gobierno directo —invención de Rittinghausen, Considerant, Ledru-Rollin— conduce a lo imposible y a lo absurdo. En esta idea del Estado llevada al extremo sale a la luz su nonsense.11

V. Estudio. Liquidación social.

  1. Banco nacional. Se decreta la liquidación del Banco de Francia. No se lo declara banco del Estado, no, sino «establecimiento de utilidad pública». El interés se reduce al ½ o al ¼ %.

  2. Deuda pública. Con la primera medida se ha quitado a los capitales particulares la industria del descuento; afluyen a la Bolsa, el Estado ya solo paga el ½ o el ¼ %, y con eso acaba el interés por el interés. En lugar de interés, el Estado paga anualidades, es decir, reembolsa en cuotas anuales el capital que le han prestado. O con otras palabras: decreto de que los intereses que el Estado paga por la deuda se les cuenten en deducción del principal, a título de anualidades.

  3. Deudas hipotecarias. Obligaciones simples.

«Los intereses de todos los créditos, hipotecarios, quirografarios, acciones comanditarias, quedan fijados en el ¼ o el ½ %. Los reembolsos no podrán exigirse más que por anualidades. La anualidad, para todas las sumas inferiores a 2000 francos, será del 10 %; para las sumas superiores a 2000 francos, del 5 %. Para facilitar el reembolso de los créditos y suplir la función de los antiguos prestamistas, una división de las oficinas del Banco nacional de descuento se convertirá en Banco territorial: el máximo de sus anticipos será de 500 millones al año.»

  1. Propiedad inmobiliaria: edificios.

Decreto: «Todo pago hecho a título de alquiler se llevará a cuenta de la propiedad, estimada esta en veinte veces el precio del alquiler. Cada pago de un plazo dará al inquilino una parte proporcional e indivisa en la casa que habita y en la totalidad de las construcciones explotadas en alquiler y que sirven de vivienda a los ciudadanos. La propiedad así reembolsada pasará poco a poco al derecho de la administración municipal, que, por el hecho del reembolso, tomará hipoteca y privilegio de primer orden en nombre de la masa de los inquilinos y les garantizará a todos, a perpetuidad, la vivienda al precio de coste del edificio. Los municipios podrán tratar amistosamente con los propietarios para la liquidación y el reembolso inmediato de las propiedades alquiladas. En ese caso, y a fin de que la generación presente disfrute de la reducción de los alquileres, dichos municipios podrán efectuar inmediatamente una rebaja del alquiler de las casas por las que hayan tratado, de manera que la amortización se haga solo en treinta años. Para las reparaciones, el acondicionamiento y la conservación de los edificios, así como para las construcciones nuevas, los municipios tratarán con las compañías de albañiles o asociaciones de obreros de la construcción, según los principios y las reglas del nuevo contrato social. Los propietarios que ocupen ellos solos sus propias casas conservarán su propiedad mientras lo juzguen útil para sus intereses.»

  1. Propiedad territorial.

«Todo pago de renta por la explotación de un inmueble adquirirá para el arrendatario una parte de propiedad en el inmueble y le valdrá hipoteca. La propiedad, una vez íntegramente reembolsada, dependerá inmediatamente del municipio, que sucederá al antiguo propietario y compartirá con el arrendatario la nuda propiedad y el producto neto. Los municipios podrán tratar amistosamente con los propietarios que lo deseen para el rescate de las rentas y el reembolso inmediato de las propiedades. En ese caso se proveerá, a instancia de los municipios, al establecimiento de los cultivadores y a la delimitación de las posesiones, cuidando de compensar en lo posible la extensión superficial con la calidad del suelo y de proporcionar la renta al producto. En cuanto la propiedad territorial haya sido íntegramente reembolsada, todos los municipios de la República deberán ponerse de acuerdo para igualar entre ellos las diferencias de calidad de los terrenos, así como los accidentes del cultivo. La parte de la renta a la que tengan derecho sobre las fracciones de sus territorios respectivos servirá para esa compensación y seguro general. A partir de la misma época, los antiguos propietarios que, explotando ellos mismos sus propiedades, hayan conservado su título serán asimilados a los nuevos, sometidos a la misma renta e investidos de los mismos derechos, de manera que el azar de los lugares y de las herencias no favorezca a nadie y que las condiciones de cultivo sean iguales para todos. Se abolirá el impuesto territorial. La policía agrícola corresponde a los concejos municipales.»

VI. Estudio. Organización de las fuerzas económicas.

  1. Crédito. El banco nacional citado más arriba con sus sucursales. Retirada gradual de la circulación del oro y la plata. Sustitución por papel. En cuanto al crédito personal, es en las compañías obreras y en las sociedades agrícolas e industriales donde debe encontrar su ejercicio.

  2. Propiedad. Lee en lo citado más arriba sobre la «propiedad territorial». En las condiciones anteriores se puede, sin la menor inquietud, permitir al propietario vender, transmitir, enajenar, hacer circular a voluntad la propiedad… Con las facilidades del reembolso por anualidades, el valor del inmueble puede ser indefinidamente dividido, cambiado, sufrir todas las mutaciones imaginables, sin que el inmueble quede nunca menoscabado. El trabajo agrícola rechaza la forma societaria.

  3. División del trabajo, fuerzas colectivas, máquinas. Compañías obreras.

Toda industria, explotación o empresa que por su naturaleza exija el empleo combinado de un gran número de obreros de especialidades diferentes está destinada a convertirse en el foco de una sociedad o compañía de trabajadores… Pero allí donde el producto puede obtenerse sin un concurso de facultades especiales, por la acción de un individuo o de una familia, no ha lugar a la asociación. Así pues, nada de asociaciones en los pequeños talleres, en el oficio artesano, zapatería, sastrería, etc., comerciantes, etc. Asociación en la gran industria. Aquí, pues, las compañías obreras. Todo individuo empleado en la asociación… tiene un derecho indiviso en la propiedad de la compañía; tiene derecho a desempeñar sucesivamente todas sus funciones;… su educación, su instrucción y su aprendizaje deben… dirigirse de tal suerte que, haciéndole soportar su parte de las faenas repugnantes y penosas, le hagan recorrer una serie de trabajos y de conocimientos y le aseguren, en la época de la madurez, una aptitud enciclopédica y un ingreso suficiente; las funciones son electivas y los reglamentos se someten a la aprobación de los asociados; el salario es proporcional a la naturaleza de la función, a la importancia del talento, a la extensión de la responsabilidad; todo asociado participa en los beneficios y en las cargas de la compañía en proporción a sus servicios; cada uno es libre de dejar a voluntad la asociación,… de hacer liquidar su cuenta y sus derechos, y recíprocamente la compañía es dueña de agregarse siempre nuevos miembros. Esta es la solución de los dos problemas: el de la fuerza colectiva y el de la división del trabajo… En el periodo de transición, los fabricantes, etc., son los directores de estos talleres.

  1. Constitución del valor: organización de la baratura. Hay que remediar la carestía de la mercancía y la arbitrariedad del precio. El precio justo representa con exactitud: a) el importe de los gastos de producción, según la media oficial de los productores libres; b) el salario del comerciante, o la indemnización por la ventaja de la que el vendedor se priva al desprenderse de la cosa. Para mover a ello al comerciante hay que darle una garantía. Esta puede existir de varias maneras: bien que los consumidores que quieren disfrutar del precio justo, y que son al mismo tiempo productores, se obliguen a su vez para con el comerciante a entregarle, en condiciones iguales, sus propios productos, como se practica entre las diferentes asociaciones obreras parisienses; bien que dichos consumidores se contenten… con asegurar al vendedor una prima… o bien también una venta lo bastante considerable para asegurarle un ingreso… Por ejemplo, el Estado, en nombre de los intereses que provisionalmente representa, los departamentos y municipios, en nombre de sus habitantes respectivos, queriendo asegurar a todos el precio justo y la buena calidad de los productos y servicios,… ofrecen garantizar a los empresarios que ofrezcan las condiciones más ventajosas, bien un interés para los capitales y el material comprometidos en sus empresas, bien un sueldo fijo, bien, si hay lugar, una masa suficiente de pedidos. Los licitadores se obligarán, a cambio, a suministrar los productos y servicios a que se comprometan a todo requerimiento de los consumidores. Por lo demás, se reserva toda latitud a la competencia. Deberán indicar los elementos de sus precios, el modo de las entregas, la duración de sus compromisos, sus medios de ejecución. Las licitaciones depositadas, en sobre cerrado, en los plazos prescritos, se abrirán y publicarán luego ocho días, quince días, un mes, tres meses, según la importancia de los contratos, antes de la adjudicación. Al expirar cada compromiso se procederá a una nueva subasta.

  2. Comercio exterior. En cuanto baje el interés hay que rebajar los aranceles, y cuando esté suprimido o se halle entre el ¼ y el ½ %, suprimir las aduanas.

VII. Estudio. Disolución del gobierno en el organismo económico.

La sociedad sin la autoridad. Eliminación de los cultos, la justicia, la administración, la policía, la instrucción pública, la guerra, la marina, etc., todo ello con las correspondientes frases stirnerianas.12

Escríbeme más detenidamente qué piensas de esta receta.

Salut.

Tu K. Marx.

  1. «Presión desde fuera». ↩

  2. La Deutsche Schnellpost, de Nueva York, dirigida por Karl Heinzen, en la que colaboraba Arnold Ruge. ↩

  3. Joseph Fickler, demócrata badense; véase la carta de Marx del 13 de julio de 1851, con la invitación de Ruge a Freiligrath para el club que proyectaban. ↩

  4. Franz Sigel, antiguo comandante en jefe del ejército revolucionario de Baden. Jakob Schabelitz, editor y librero suizo de Basilea, amigo de Marx y Engels. ↩

  5. Charles A. Dana, redactor del New-York Daily Tribune, había invitado a Marx a colaborar. Los artículos que Engels empezó a escribir entonces y que se publicaron con la firma de Marx son Revolución y contrarrevolución en Alemania. ↩

  6. Konrad Schramm; véase la carta de Marx del 31 de julio de 1851. ↩

  7. Ferdinand Wolff, «el rojo Wolff», antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, emigrado en Londres. ↩

  8. Idea general de la revolución en el siglo XIX, de Pierre-Joseph Proudhon (París, 1851). Marx resume el libro mezclando alemán y francés; los pasajes en francés, que traducimos, son a menudo citas literales de Proudhon. ↩

  9. «Esqueleto», en griego. ↩

  10. Burla de la jerga hegeliana de Arnold Ruge. ↩

  11. «Disparate», en inglés en el original. Moritz Rittinghausen, demócrata renano, defensor de la legislación directa por el pueblo; Victor Considerant, fourierista; Alexandre Ledru-Rollin, jefe de la Montaña. ↩

  12. Por Max Stirner, el autor de El único y su propiedad (1844). ↩