Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 21 de agosto de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 111, pp. 242-244) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Querido Marx:

Te mando adjunto un artículo cualquiera.1 Diversas circunstancias han conspirado para que la cosa salga mal. Primero, desde el sábado he estado, para variar, indispuesto. Luego faltaba todo material: pura improvisación sacada de la manga y apaños con la sola memoria. Luego, el poco tiempo y el trabajo por encargo, el desconocimiento casi total del periódico y de su público lector y, por tanto, la imposibilidad de un plan como es debido. Por último, la imposibilidad de tener a mano el manuscrito de toda la serie para cotejar y, por tanto, la necesidad de un comienzo plus ou moins2 pedantesco y sistemático, para evitar repeticiones en los artículos siguientes. Todo eso, y encima mi manera de escribir, ya de por sí completamente desentrenada, ha hecho la cosa muy seca, y si algo la recomienda es un inglés más corriente, que debo a la costumbre de no hablar ni leer casi otra cosa que inglés desde hace ocho meses. Enfin, tu en feras ce que tu voudras.3

El Proudhon lo tengo leído a medias y encuentro tu opinión plenamente confirmada. Su llamamiento a la burguesía, su vuelta a Saint-Simon y otras cien historias, ya en la parte crítica, confirman que considera a la clase industrial, burguesía y proletariado, como idéntica en el fondo y puesta en oposición solo porque la revolución no se ha consumado.4 La construcción seudofilosófica de la historia salta a la vista con toda claridad: antes de la revolución, la clase industrial en su ser en sí; de 1789 a 1848, en oposición, negación; la síntesis proudhoniana to wind up the whole with a flourish.5 Todo el asunto me parece un último intento de sostener teóricamente a la burguesía: nuestras premisas sobre la iniciativa histórica decisiva de la producción material, la lucha de clases, etc., adoptadas en gran parte, tergiversadas casi siempre, y sobre ellas fundado el experimento de reabsorber en apariencia el proletariado en la burguesía mediante un escamoteo seudohegeliano. La parte sintética no la he leído todavía. En los ataques contra L. Blanc, Robespierre y Rousseau hay aquí y allá cosas bonitas, pero en conjunto no cabe leer nada más pretencioso y más plano que su crítica de la política, por ejemplo a propósito de la democracia, donde, como la Neue Preußische Zeitung6 y toda la vieja escuela histórica, sale con el recuento de cabezas, y donde no se avergüenza de construir sistemas con pequeños reparos prácticos dignos de un colegial. ¡Y qué gran idea, que pouvoir y liberté7 sean opuestos inconciliables y que ninguna forma de gobierno pueda darle una razón moral suficiente para que él tenga que obedecerla! Par dieu,8 ¿para qué haría falta entonces un pouvoir?

Por lo demás, estoy convencido de que el señor Ewerbeck9 le ha hecho llegar su traducción del Manifiesto10 y quizá también, bajo mano, traducciones de tus artículos de la Revue.11 Unas cuantas ocurrencias están robadas de ahí sin duda alguna; por ejemplo, que el gouvernement12 no es más que el poder de una clase para tener sometida a la otra y que desaparece también al desaparecer el antagonismo de clases. Y además muchas ocurrencias sobre el movimiento francés desde 1848. No creo que todo eso lo haya encontrado en tu libro contra él.13

Te escribiré uno de estos días con más detalle sobre el asunto, en cuanto haya leído el conjunto. Entretanto espero estos días aquí a Weerth, que, como de costumbre, aparece de golpe en Bradford,14 y quizá por eso me vea obligado a quedarme dos o tres días más con el Proudhon.

Dile a Lupus que he hablado con Watts y que este hará todo lo posible, y con todas las perspectivas de éxito, por conseguirle aquí un puesto.15 Watts cree que su condición de exdiputado basta de sobra aquí. Conoce a toda la ralea de maestros de escuela y curas de color liberal y, cuando se ponga en movimiento, seguro que consigue algo. Por eso lo mantendré caliente; en cuanto sepa algo más, se lo haré saber. Por lo demás, el Watts, a pesar de todo, sigue siendo tan soportable como el resto de la ralea de filisteos. Como el hombre vive como inglés, socialista, doctor y padre de familia, hay que disculparle que desde hace siete años sea teetotaler16 y hasta que sienta ganas de hacerse herbívoro a lo Struve.17 Su mujer, en cambio, bebe y traga por él. Es triste, pero es un hecho: aquí en Manchester el pequeñoburgués corriente es, por término medio, la persona más tratable; bebe, cuenta chistes verdes, es rebublicano (como Martens) y uno puede reírse de él.

¿Qué noticias tienes de Alemania? En Hamburgo han soltado a tres y han detenido a uno nuevo. Las confesiones del oficial sastre Nothjung18 se reducen, pues, a que era emisario de una asociación secreta de propaganda: quelle découverte!19

Tu F. E.

Manchester, 21 de agosto de 1851.

  1. El primer artículo de la serie escrita por Engels para la New-York Daily Tribune, que la publicó con la firma de Marx; reunida luego como Revolución y contrarrevolución en Alemania. Engels la escribía en inglés. ↩

  2. «Más o menos». ↩

  3. «En fin, harás con él lo que quieras». ↩

  4. Proudhon, Idée générale de la révolution au XIXe siècle (París, 1851). Marx lo había resumido en sus cartas del 8 y del 14 de agosto. ↩

  5. «Para rematarlo todo con una floritura». ↩

  6. La Neue Preußische Zeitung o Kreuzzeitung, órgano de la reacción prusiana. ↩

  7. «Poder» y «libertad». ↩

  8. «¡Por Dios!». ↩

  9. August Hermann Ewerbeck, médico alemán establecido en París, antiguo dirigente de la Liga de los Justos. ↩

  10. El Manifiesto del Partido Comunista. ↩

  11. La Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue (1850), donde Marx publicó los artículos reunidos luego como Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. ↩

  12. «Gobierno». ↩

  13. Miseria de la filosofía (1847), respuesta de Marx a la Filosofía de la miseria de Proudhon. ↩

  14. El poeta Georg Weerth, amigo de Marx y Engels, que trabajaba como empleado de comercio y tenía su base en Bradford. ↩

  15. Wilhelm Wolff, «Lupus», había sido diputado de la Asamblea Nacional de Fráncfort y buscaba empleo en Manchester. John Watts, socialista owenista de Manchester. ↩

  16. «Abstemio total». ↩

  17. Gustav Struve, demócrata de Baden, vegetariano declarado. ↩

  18. Peter Nothjung, oficial sastre y miembro de la Liga de los Comunistas, detenido en Leipzig en mayo de 1851; los papeles que llevaba encima dieron pie a las detenciones de los comunistas de Colonia. ↩

  19. «¡Vaya descubrimiento!». ↩