Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 26 de septiembre de 1851 (el lugar y la fecha los establece la edición; Engels había anunciado esta carta para «mañana» en la del 25). Se conserva sin despedida ni firma. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 124, pp. 270-272) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Querido Marx:
La historia guerrera de Techow es, también en lo militar, enormemente chata y en algunos puntos francamente falsa.1 Dejando aparte las profundas verdades de que contra la violencia solo sirve la violencia, los sosos descubrimientos de que la revolución solo puede vencer si es general (o sea, al pie de la letra, si no encuentra resistencia alguna, y en su sentido, si es una revolución burguesa), dejando aparte la bienintencionada idea de ahogar la fatal «política interior», es decir, la revolución propiamente dicha, por medio de un dictador militar que hasta ahora, pese a Cavaignac y a Willich, no se ha descubierto todavía, y dejando aparte esta formulación política muy característica de lo que estos señores piensan de la revolución, en lo militar hay que observar:
- La disciplina de hierro, la única que puede dar la victoria, es exactamente la otra cara del «aplazamiento de la política interior» y de la dictadura militar. ¿De dónde va a salir esa disciplina? Estos señores deberían haber hecho alguna experiencia en Baden y en el Palatinado.2 Es un hecho evidente que la desorganización de los ejércitos y la disolución completa de la disciplina han sido tanto la condición como el resultado de toda revolución victoriosa hasta ahora. Francia necesitó de 1789 a 1792 solo para volver a organizar un ejército de unos 60 000 a 80 000 hombres —el de Dumouriez—,3 e incluso ese volvió a deshacerse, y no hubo, por así decirlo, ningún ejército organizado en Francia hasta finales de 1793. Hungría necesitó desde marzo de 1848 hasta mediados de 1849 para tener un ejército organizado como es debido. ¿Y quién puso la disciplina en el ejército en la primera Revolución francesa? No los generales, que en una revolución, con ejércitos improvisados, solo ganan influencia y autoridad después de algunas victorias, sino el terreur de la política interior, el poder civil.
Fuerzas armadas de la coalición: 1. Rusia. Suponer 300 000 hombres de tropa efectiva, de los cuales 200 000 en armas en el escenario de la guerra, es mucho. Passe encore.4 Pero en dos meses no pueden estar ni en el Rin (como mucho la vanguardia en el Bajo Rin, junto a Colonia) ni en la Alta Italia. Para poder actuar a la vez y desplegarse como es debido con Prusia, Austria, etc., se van tres meses: un ejército ruso no marcha más de dos o dos millas y media alemanas al día y descansa cada tercer día. Tardaron casi dos meses en aparecer en Hungría en el escenario de la guerra.5
Prusia. Movilización: por lo menos de cuatro a seis semanas. Las especulaciones sobre deserciones, insurrecciones, etc., muy arriesgadas. En el mejor de los casos puede poner a disposición 150 000 hombres, pero en el peor quizá ni 50 000. Calcular con un tercio y un cuarto es puro humbug;6 todo depende de casualidades.
Austria. Igual de chanceux,7 y aún más enrevesado. Un cálculo de probabilidades à la Techow es aquí completamente imposible. En el mejor de los casos pone, como dice Techow, quizá 200 000 hombres contra Francia; en el peor no llega a destacar un solo hombre y puede oponer a los franceses junto a Trieste quizá 100 000 hombres a lo sumo.
Ejército federal: el bávaro va seguro en sus dos terceras partes contra la revolución, y aquí y allá todavía algún trozo más. Con tres meses de tiempo se puede formar con eso, como mucho, un cuerpo de 30 000 a 50 000 hombres, y contra soldados de la revolución bastan al principio.
Dinamarca pone en campaña enseguida de 40 000 a 50 000 hombres de buenos soldados, y, como en 1813, los suecos y también los noruegos tendrán que sumarse a la gran cruzada. Techow no piensa en eso, ni tampoco en Bélgica y Holanda.
Fuerzas armadas de la revolución. 1. Francia. Tiene 430 000 hombres en armas. De ellos, 100 000 en Argelia. 90 000 no présents sous les armes8 —una cuarta parte del resto—. Quedan 240 000, de los cuales en cuatro a seis semanas, pese a los ferrocarriles, ahora mucho más completos, no podrán presentarse más de 100 000 hombres en la frontera belga-alemana y 80 000 en la saboyano-piamontesa. Cerdeña intentará esta vez, como Bélgica en 1848, hacer de roca en el mar;9 por eso es muy dudoso que el ejército piamontés, lleno además de mozos campesinos sardos beatos —al menos en su forma actual, con oficiales aristócratas—, sea tan seguro para la revolución como se figura Techow. Víctor Manuel ha tomado por modelo a Leopoldo; c’est dangereux.10
- Prusia: ¿? 3. Austria: ¿?; me refiero a soldados regulares, organizados. En cuanto a cuerpos francos, se presentarán legiones de ellos, que naturalmente no servirán para nada. Si en los primeros meses se pueden sacar de las tropas que se pasen de 50 000 a 60 000 soldados útiles, ya es mucho. ¿De dónde van a salir en tan poco tiempo los oficiales?
Después de todo esto, como precisamente lo que hizo posible a Napoleón la rápida formación de ejércitos gigantescos, es decir, buenos cuadros, falta necesariamente en toda revolución (incluso en Francia), es más probable que la revolución, si llega a producirse el año que viene, tenga que quedarse de momento a la defensiva o limitarse a proclamaciones huecas desde París y a expediciones de Risquons-tout a mayor escala, muy insuficientes, bochornosas y perjudiciales.11 A menos que las fortalezas del Rin se pasen en el primer asalto y que el ejército piamontés siga el llamamiento del ciudadano Techow; o que la desorganización de las tropas prusianas y austriacas mantenga de inmediato a Berlín y Viena como centros y ponga así a Rusia a la defensiva; o que pasen otras cosas que no se dejan prever. Y especular sobre eso à la Techow y echar cuentas de probabilidades es ocioso y arbitrario, como he podido ver de sobra en mis propios experimentos. Lo único que se puede decir es que de la provincia del Rin depende muchísimo.
Gustav Adolph Techow, antiguo teniente prusiano, jefe del estado mayor del ejército del Palatinado en 1849, emigrado en Londres y cercano a Willich. Marx había resumido su artículo «Esbozo de la guerra venidera» en la carta del 23 de septiembre de 1851. ↩
En la campaña de Baden y el Palatinado de 1849, en la que el propio Engels combatió como ayudante de Willich. ↩
Charles-François Dumouriez, general de la Revolución francesa, vencedor en Jemmapes en 1792; en 1793 se pasó a los austriacos. ↩
«Pase». ↩
En la intervención rusa contra la revolución húngara, en 1849. ↩
«Patraña». ↩
«Aleatorio». ↩
«Presentes en filas». ↩
En 1848 Bélgica se jactaba de haber resistido la oleada revolucionaria como una roca en el mar. ↩
«Es peligroso». Víctor Manuel II, rey de Cerdeña desde 1849; Leopoldo I, rey de los belgas, monarca constitucional que sorteó la revolución de 1848. ↩
En marzo de 1848 una legión de obreros belgas emigrados, organizada en París, intentó entrar en Bélgica y fue derrotada en Risquons-Tout, junto a la frontera. ↩