Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 18 de marzo de 1857 (el año no figura en la carta y lo establecieron los editores de la MEGA). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 414, pp. 172-175) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Londres, 18 de marzo.
9, Grafton Terrace, Maitland Park, Haverstock Hill.
Querido Engels:
Tienes que perdonarme que no te haya acusado recibo antes de las 5 libras y de tu carta.1 Mi mujer está muy indispuesta, y todas las cosas de la casa en tal crisis que la cabeza me da demasiadas vueltas para escribir.
Los Guardians2 los he recibido hoy. De la New York Tribune,3 todavía ninguna respuesta. A Olmsted4 no podía escribirle, naturalmente, más que para pedirle que me devuelva el artículo si no lo ha colocado en Harper.5
El nuevo libro económico de Proudhon, que todavía no ha caído en mis manos, va ya por la séptima edición.6
No entiendo cómo pudo creer Miquel7 que yo podría colaborar en el Jahrhundert, un papelucho semanal cuyos colaboradores son Ruge, L. Simon, Meyen, B. Oppenheim, M. Hess, etc.8 No he leído nada de él, pero tengo el pliego de cubierta del número 1 del «Segundo año», en el que se anuncia el siguiente sumario: «Después de la guerra, antes de la decisión. IV. Por Arnold Ruge». «Cartas de París, de Suiza y de Londres» (es decir, L. Simon, Kolatschek, Meyen). «El espíritu de nuestro tiempo; saludo de Año Nuevo. Por Arnold Ruge». «Ciencia natural y teoría de la sociedad. V. Por M. Hess». «Educación para la fe y educación para la humanidad». «Noticia».
Edgar Bauer9 va a publicar un libro: Impresiones inglesas. Estará bonito.
Me informaré del precio de los libros de Mieroslawski y de Lelewel10 (el primer tomo de este último es pura historia para niños).
Sobre ese canalla de Bob Lowe11 no tengo de momento datos a mano. Quizá encuentre algunos durante esta semana. Es un tipo que habría encajado en la société du dix décembre.12
Sobre la política exterior «liberal» de Pam13 salen cada día nuevas revelaciones. Primero, el secret treaty14 con Austria. Ahora, que se comprometió, frente a Bonaparte, a aplastar cualquier revolución en Nápoles. Este último, sin embargo, solo lo quería en la medida en que la restauración «muratiana» no quedara incluida en la categoría de «revolución».15 En este misunderstanding16 fracasó la expedición napolitana. Pam lo desmintió ayer en los Comunes in a muy ambiguous manner.17 Pero lo probable es que esta misma semana aparezcan otros papeles que lo dejen por mentiroso.
Los rusos no han obrado esta vez con toda su cautela habitual. El primer periódico del continente que, desde la crisis parlamentaria, ha defendido a Pam como truly British minister18 es Le Nord,19 que por lo demás siempre ha afectado contra él un odio fanático. Hasta la Neue Preußische Zeitung20 habla de la unprincipled coalition.21
El asunto persa, como yo suponía, se ha quedado en agua de borrajas: los ingleses no obtienen nada, aparte de algunas concesiones puramente nominales; al contrario, en el punto principal han cedido a la corte persa. Rusia, en cambio, ha obtenido la cesión de un trocito de tierra, según confió anteayer Layard22 a los cockneys boquiabiertos. Naturalmente, no tuvo el valor de poner los dos facts23 en su verdadero nexo causal. Repitió también la afirmación —que ya había hecho Disraeli en la Cámara de los Comunes sin que Pam contestara una palabra— de que Pam prohibió a los persas, durante la guerra contra Rusia, tomar una posición ofensiva, como ellos deseaban. Y es que entonces esos tipos esperaban poder recuperar las provincias que les habían arrebatado.24 La misma advertencia les había hecho llegar en tiempos de la revolución polaca (1830).
Para juzgar como es debido tanto los alborotos persas como los chinos hay que compararlos con los primeros trabajos de Pam en esas regions,25 pues unos y otros no son más que repeticiones. Mientras él estuvo al timón, la primera guerra de China26 se llevó de tal manera que podría haber durado cien años sin más resultado que un aumento del Russian overland tea-trade27 y el crecimiento de la influencia rusa en Pekín. Solo con Sir R. Peel dio Ellenborough28 a esa guerra un giro «inglés».
Es de esperar —y también probable— que esta vez se elija un Parlamento que no se comprometa a nada, salvo a la obediencia pasiva a Pam. La disolución de los viejos partidos, expresada en un ministerio de coalición como el de Aberdeen,29 infundió a la middleclass30 mucho más la sensación de que podía dormirse en los laureles que inquietud alguna. Esa misma disolución, expresada en la dictadura de Pam, conducirá con seguridad no solo a los más regocijantes ridículos y complicaciones en el exterior, sino a una agitación muy violenta en el interior, quizá a una revolución. El viejo, que todavía tuvo parte en la massacre en miniature31 de Manchester y ayudó a redactar las 6 gagging acts,32 no se cortará lo más mínimo. Mutatis mutandis, la dictatorship de Pam es al ministerio de coalición lo que el dominio de los realistas coaligados en la última Asamblea francesa fue al dominio de Bonaparte.33 En Inglaterra las cosas acabarán por fin llevándose a un punto agudo.
Apropos34 Bangya.35 Este mismo Bangya es desde 1855 el adlatus36 de Sefer Pachá.37 Se ha casado con la hija de un jefe circasiano (lo que ha de alegrar por igual a su mujer legítima de Pest y a la ilegítima de París) y ahora es él mismo un jefe circasiano. Gracias a sus relaciones con Londres ha reclutado a 300 polacos y los ha llevado, con provisiones de municiones, etc., al Black Sea,38 donde, según las noticias de los periódicos, han burlado a los cruisers39 rusos y han llegado felizmente adonde Sefer Pachá. What do you think of that?40 El tipo, viendo que su papel en Occidente se había acabado, ha empezado otro en Oriente. Si lo hace otra vez como mouchard41 demócrata o bona fide,42 es otra cuestión.
Escríbeme pronto, que ahora tus cartas me hacen falta to pluck up.43 La situation es asquerosa.
Salut (también a Lupus).44
Tu K. M.
La carta de Engels del 11 de marzo (Engels a Marx, 11 de marzo de 1857). ↩
Números del Manchester Guardian. ↩
La New-York Daily Tribune, de la que Marx era corresponsal en Londres desde 1852. Marx esperaba respuesta a la carta en que había planteado al periódico las condiciones de su colaboración (Marx a Engels, 6 de febrero de 1857). ↩
Frederick Law Olmsted, publicista norteamericano, socio de la casa editora de la Putnam’s Monthly Magazine, de Nueva York, que había rechazado un artículo de Engels (Marx a Engels, 16 de febrero de 1857). ↩
La editorial neoyorquina Harper & Brothers, que publicaba la revista Harper’s New Monthly Magazine. ↩
Probablemente el Manuel du spéculateur à la Bourse, de Pierre-Joseph Proudhon, cuya edición ampliada apareció en París en 1857. ↩
Johannes Miquel, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, entonces abogado en Gotinga. ↩
Das Jahrhundert, semanario publicado en Hamburgo desde 1856. Arnold Ruge, Ludwig Simon, Eduard Meyen, Heinrich Bernhard Oppenheim, Moses Hess y Adolph Kolatschek eran publicistas demócratas alemanes, casi todos emigrados después de 1849. ↩
Edgar Bauer, joven hegeliano, hermano de Bruno Bauer, emigrado en Londres. ↩
Ludwik Mierosławski y Joachim Lelewel, historiadores polacos. Engels había preguntado por sus precios en la carta del 11 de marzo. ↩
Robert Lowe, político liberal y colaborador del Times, que había vivido en Australia de 1842 a 1850; se presentaba a las elecciones en Manchester. ↩
La Sociedad del 10 de Diciembre, organización de Luis Bonaparte formada por el lumpenproletariado de París, que Marx describe en El 18 Brumario de Luis Bonaparte. ↩
Henry John Temple, vizconde de Palmerston, primer ministro británico desde 1855. ↩
«Tratado secreto». ↩
En 1856 Inglaterra y Francia rompieron relaciones con el reino de Nápoles y enviaron sus escuadras a sus costas, sin llegar a intervenir. Lucien Murat, hijo de Joachim Murat, rey de Nápoles de 1808 a 1815 y cuñado de Napoleón I, aspiraba a recuperar el trono. ↩
«Malentendido». ↩
«De una manera muy ambigua». ↩
«Ministro verdaderamente británico». ↩
Diario de Bruselas, al servicio del gobierno ruso. ↩
Diario conservador de Berlín, llamado también Kreuzzeitung. ↩
«Coalición sin principios»: la de tories, librecambistas y peelistas que había derrotado a Palmerston en los Comunes el 3 de marzo. ↩
Austen Henry Layard, arqueólogo y diputado liberal. La guerra anglo-persa de 1856-1857, por Herat, acabó con la paz firmada en París el 4 de marzo de 1857. ↩
«Hechos». ↩
Las provincias del Cáucaso que Persia había cedido a Rusia por los tratados de Gulistán (1813) y de Turkmanchái (1828). ↩
«Regiones». ↩
La guerra del opio, de 1839-1842. Palmerston fue ministro de Asuntos Exteriores hasta 1841. ↩
«Comercio ruso de té por vía terrestre». ↩
Edward Law, conde de Ellenborough, gobernador general de la India de 1842 a 1844, en tiempos del gobierno de Robert Peel. ↩
El gobierno de coalición de whigs y peelistas presidido por el conde de Aberdeen (1852-1855). ↩
«Clase media». ↩
«Matanza en miniatura»: la de Peterloo, en Manchester, el 16 de agosto de 1819, cuando la caballería cargó contra un mitin por la reforma electoral. Palmerston era entonces secretario de Guerra. ↩
Las seis «leyes mordaza» de diciembre de 1819, que restringieron el derecho de reunión y la libertad de prensa. ↩
Los realistas coaligados en el «partido del orden» dominaron la Asamblea Legislativa francesa de 1849-1851, hasta el golpe de Estado de Luis Bonaparte; véase El 18 Brumario de Luis Bonaparte. ↩
«A propósito de». ↩
János Bangya, oficial húngaro, agente de Kossuth y a la vez espía al servicio de varias policías, desenmascarado por Marx en 1853. ↩
«Ayudante». ↩
Sefer Bey, uno de los jefes de los circasianos en su lucha contra Rusia. ↩
«Mar Negro». ↩
«Cruceros». ↩
«¿Qué te parece?». ↩
«Soplón». ↩
«De buena fe». ↩
«Para animarme». ↩
Wilhelm Wolff, «Lupus», antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, amigo de Marx y de Engels, profesor particular en Manchester. ↩