Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Ryde (isla de Wight), donde Engels pasaba una temporada de reposo, el 21 de septiembre de 1857. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 456, pp. 219-221) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Ryde, 21 de septiembre de 1857.
Querido Marx:
Steffen y Pieper1 han estado aquí con un amigo de Pieper, y estos dos últimos se acaban de ir, de modo que antes de que cierre el correo apenas me queda tiempo para repasar un poco el artículo adjunto y escribirte sobre Bernadotte.2
Austerlitz.3 Napoleón lo mandó a Iglau para vigilar desde allí al archiduque Fernando en Bohemia;4 recibió a tiempo de Napoleón la orden de ir a Brünn, cosa que hizo; con su cuerpo fue situado entre Soult y Lannes5 (en el centro) y ayudó a rechazar el desbordamiento intentado por el ala derecha aliada. De ninguna acción especialmente importante de Bernadotte en esa ocasión me acuerdo, ni encuentro nada en Jomini.6
Jena.7 Aquí está fuera de duda que Bernadotte recibió, en efecto, de Napoleón la orden de marchar de Naumburg a Dornburg, mientras que Davout,8 que también estaba en Naumburg, debía marchar sobre Apolda. En la orden a Davout se decía que, si Bernadotte ya se había reunido con él, podían marchar los dos juntos sobre Apolda. Davout quería esto último, después de haber reconocido él mismo las líneas de marcha de los prusianos y de haberse convencido de que Bernadotte no encontraría enemigo en dirección a Dornburg. Se ofreció incluso a ponerse a las órdenes de Bernadotte. Pero este se empecinó en que en la orden que él había recibido no figuraba la frase sobre Apolda, y se marchó. La consecuencia fue que se pasó todo el día 14 marchando de un lado a otro sin encontrar enemigo, mientras Davout tenía que batirse solo en Auerstedt; si Bernadotte hubiera estado allí, o se hubiera limitado a marchar el 14 hacia donde tronaban los cañones, esta victoria, au fond9 indecisa, habría podido ser tan decisiva como la de Jena. Solo el choque del ejército prusiano de Auerstedt con los fugitivos de Jena y la preparación estratégica de la batalla por Napoleón hicieron que el asunto fuera, a fin de cuentas, decisivo en sus consecuencias. Por qué lo hizo Bernadotte, nunca se ha llegado a saber. Jomini lo llama «una exactitud demasiado escrupulosa». Probablemente le gustaba dejar en ridículo a Napoleón cumpliendo la orden al pie de la letra, ya que este había obrado aquí, desde luego, sobre supuestos falsos.
Eylau.10 Cuando Bennigsen11 se puso en marcha para batir a las tropas de Ney,12 que se habían adelantado demasiado y detrás de las cuales, a la izquierda, estaba Bernadotte, Napoleón le tendió una trampa: Ney se retiró hacia el sur, Bernadotte hacia el suroeste, con la orden de atraer a Bennigsen hacia el Vístula, mientras Napoleón marchaba desde Polonia hacia el norte sobre las comunicaciones de Bennigsen. Un oficial de órdenes que llevaba instrucciones escritas para Bernadotte cayó en manos de los cosacos, y así se enteró Bennigsen del peligro que lo amenazaba, del que escapó por los pelos. Bernadotte, en cambio, se quedó sin instrucciones por la misma casualidad, y por eso se quedó atrás. No veo que aquí se le pueda reprochar nada.
Wagram.13 El primer día de la batalla, «Eugenio desembocó cerca de Wagram; pero, al dar aquí en medio de las reservas enemigas y no estar sostenido por Bernadotte, que no había entrado en combate ni lo bastante pronto ni con la suficiente decisión, fue atacado de frente y de flanco y rechazado sin contemplaciones hasta mi guardia».14 Sobre Bernadotte en el segundo día de la batalla no encuentro nada especial.
En todo caso, monsieur Bernadotte no fue un general muy grande; no se distinguió de verdad en ninguna parte, y también como político llevaba muy dentro al gascon:15 ¡la bonita idea de querer ser emperador después de Napoleón!
De Bessières16 no puedo decir otra cosa sino que casi siempre mandó la Guardia, sobre todo la caballería, un puesto en el que la inteligencia sobraba bastante. Valiente sí era, voilà tout.17
Quiero terminar la B esta semana, si puedo, o por lo menos llegar muy adentro de la letra, y escribirte entonces también lo necesario sobre Blücher. Ahora cierra el correo.
Muchos saludos a tu mujer y a los niños.
Tu F. E.
¿Qué hay del viaje?18
Havelock19 parece ser el mejor tipo que hay en la India, y es algo enorme marchar 126 millas en ocho días con ese clima y librar por el camino cinco o seis combates. Que eso tenía que acabar en un cólera general era de prever.
Aquí casi no veo el Times;20 si no, podría escribirte más por extenso sobre la India, pero aquí es tan difícil conseguir periódicos para leer...
Wilhelm Steffen, antiguo oficial prusiano, testigo de la defensa en el proceso de los comunistas de Colonia (1852), y Wilhelm Pieper, amigo de Marx y a ratos su secretario, emigrados alemanes en Inglaterra. ↩
Jean-Baptiste Bernadotte (1763-1844), mariscal de Napoleón y, desde 1818, rey de Suecia con el nombre de Carlos XIV Juan. Marx preparaba el artículo «Bernadotte» para la New American Cyclopaedia, la enciclopedia que editaban en Nueva York Charles A. Dana y George Ripley, y había pedido a Engels su juicio sobre estas batallas (Marx a Engels, 17 de septiembre de 1857). Engels completó el apartado de Wagram al día siguiente (Engels a Marx, 22 de septiembre de 1857). ↩
Batalla de Austerlitz, en Moravia, 2 de diciembre de 1805: victoria de Napoleón sobre los austriacos y los rusos. ↩
Iglau (Jihlava), en Moravia; el archiduque Fernando de Austria-Este (1781-1850) mandaba un cuerpo austriaco en Bohemia. Brünn es Brno. ↩
Nicolas Jean-de-Dieu Soult (1769-1851) y Jean Lannes (1769-1809), mariscales de Napoleón. ↩
Antoine-Henri Jomini (1779-1869), militar e historiador suizo al servicio de Francia y luego de Rusia, autor de una Vie politique et militaire de Napoléon (1827), escrita como si la contara el propio Napoleón. ↩
Batallas de Jena y de Auerstedt, 14 de octubre de 1806: Napoleón en Jena y Davout en Auerstedt derrotaron a los dos ejércitos prusianos. ↩
Louis-Nicolas Davout (1770-1823), mariscal de Napoleón; Engels escribe «Davoust», grafía corriente en la época. ↩
«En el fondo». ↩
Batalla de Eylau, en Prusia Oriental, 7 y 8 de febrero de 1807, entre Napoleón y los rusos. Lo que Engels cuenta son las maniobras de finales de enero que la precedieron. ↩
Levin August von Bennigsen (1745-1826), general hannoveriano al servicio de Rusia, jefe del ejército ruso en 1807. ↩
Michel Ney (1769-1815), mariscal de Napoleón. ↩
Batalla de Wagram, cerca de Viena, 5 y 6 de julio de 1809: victoria de Napoleón sobre los austriacos del archiduque Carlos. ↩
Engels cita en francés a Jomini, en cuyo libro habla Napoleón: «Eugène déboucha près de Wagram; mais, donnant ici au milieu des reserves ennemies, et n'étant pas soutenu par Bernadotte qui ne s'était engagé ni assez tôt ni assez franchement il fut attaqué de front et en flanc et ramené vertement jusqu'à ma garde». Eugenio de Beauharnais (1781-1824), hijastro de Napoleón y virrey de Italia. ↩
«Gascón», es decir, fanfarrón. Bernadotte había nacido en Pau, en el Bearne. ↩
Jean-Baptiste Bessières (1768-1813), mariscal de Napoleón, jefe de la caballería de la Guardia. ↩
«Eso es todo». ↩
El viaje a Brighton y Jersey que Engels había propuesto a Marx (Engels a Marx, 18 de septiembre de 1857) y que Marx, por falta de medios, había rechazado ese mismo día (Marx a Engels, 21 de septiembre de 1857). ↩
Henry Havelock (1795-1857), general británico que en julio de 1857 avanzó desde Allahabad sobre Cawnpore y Lucknow contra los sublevados de la India. ↩
El diario londinense The Times. ↩