Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 18 de noviembre de 1861; la carta no lleva año, que se deduce de su contenido. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 753, pp. 44-45) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

18 de noviembre.

Querido Engels:

Iterum Crispinus!1

Las cosas están, pues, así.

El 9 de noviembre giré contra la Tribune 16 £ esterlinas por 8 artículos mandados hasta entonces. De esas 16 £ pagué 3 £ a cuenta a cada uno: carnicero, panadero, teagrocer, oilman, milkman y greengrocer.2 Con 10 sh. compré carbón, que se acaba mañana. Tus 5 £ se fueron en su mayor parte en devolver pequeños sablazos en efectivo. Así que estoy sin blanca, aparte de lo que reclaman el landlord,3 la escuela, el zapatero y de las compras indispensables para la familia de cara al invierno. Para la Presse escribo casi a diario. Con la Presse y la Tribune juntas podría ir tirando. Pero con el déficit, que se vuelve a acumular una y otra vez (aunque no llega a mil millones),4 y con la falta de ingresos de un año entero, también eso resulta impracticable.

Por el momento se añade además otra fatalidad.

Sabes que adelanté a Petsch y compañía5 25 £ esterlinas para la impresión de Vogt,6 que según lo convenido tenían que devolverme con el sale de las copies antes que cualquier otra liquidación. Además, me deben varias libras esterlinas por Hinter den Coulissen, el Proceso de los comunistas,7 el 18 Brumario,8 etc. Por otra parte, yo les había tomado a esos tipos periódicos y libros por valor de 10 £ 9 sh., aunque solo fuera para tener alguna garantía en la mano.

Pues bien, Koller (uno de los socios) ha tenido una bronca con Petsch. Este ya no está en el negocio de momento. Entre los dos hay pendiente un pleito por la disolución de la firma.

El lumpacius Koller, al que fui a reclamarle lo mío, en vez de pagarme me manda una demanda ante el county-court9 por las 10 £ 9 sh. Estuve en casa de Zimmermann.10 Dice que, como una demanda mía ante un superior court me costaría unas 30-60 £, es mejor que haga valer mi crédito en forma de contracuenta ante el county-court ante el que me ha citado Koller. Él mismo no actúa tampoco ante los county-courts. Así que con ese fin tengo que ir esta misma semana (y cuanto antes) a un solicitor11 inglés, cosa que sin cash no puedo hacer.

¡Si me viera libre de estas condiciones piojosas y no viera a mi familia atenazada por miserables sinsabores, con qué júbilo me habría llenado el fiasco del sistema financiero decembrista, que tantas veces y desde hace tanto he estado explicando en la Tribune!12

Guillermo el Hermoso y el hermoso Guillermo declara, pues, sin rodeos en Silesia: «Si votan ustedes a demócratas, rompemos». «Contra los demócratas, solo sirven los soldados».13

Salut.

Tuyo, K. M.

  1. «¡Otra vez Crispino!»: comienzo de la sátira IV de Juvenal, sobre un personaje odioso que vuelve a aparecer; aquí, otra vez la misma canción de los apuros. ↩

  2. Tendero de té y ultramarinos, droguero, lechero y verdulero. ↩

  3. «Casero». ↩

  4. Alusión al déficit del Segundo Imperio francés, de cerca de mil millones de francos, que reconoció en noviembre de 1861 el nuevo ministro de Hacienda de Napoleón III, Achille Fould. ↩

  5. A. Petsch & Co., la librería alemana de Londres que publicó El señor Vogt en 1860; Koller era su socio. ↩

  6. El señor Vogt (Londres, 1860). ↩

  7. Revelaciones sobre el proceso de los comunistas de Colonia (1853), reeditado con el pie de Petsch. ↩

  8. El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852). ↩

  9. Tribunal de condado, para pleitos de cuantía menor. ↩

  10. Zimmermann, de Spandau, antiguo diputado de la Asamblea Nacional de Fráncfort, abogado en Londres. ↩

  11. «Procurador», abogado que lleva los asuntos ante los tribunales inferiores. ↩

  12. El sistema financiero del Segundo Imperio, nacido del golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851. ↩

  13. Guillermo I de Prusia. El último dicho es un verso del poema «Die fünfte Zunft» («El quinto gremio»), de Wilhelm von Merckel (1848), convertido en lema de la reacción prusiana. ↩