Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 29 de marzo de 1869. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1257, pp. 174-175) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

29 de marzo de 1869.

Dear Fred:

Muchas gracias por el cheque y los stamps. Le pagué a Lucraft el martes pasado. ¿Has visto el breve informe sobre la manifestación en el Times del saturday last? Dice que una banda alemana («¡nuestra gente!») llevaba una bandera roja con la inscripción «¡Proletarios de todos los países, uníos!», lo que en inglés significaría: Ragamuffins of all regions, befoul yourselves!1

Como bien suponías, estoy loco y tonto de catarro.

Las niñas se fueron el viernes por la noche (para espanto de los ingleses, good Friday).2 Esta mañana hemos tenido carta suya. Han llegado felizmente a París, pero tuvieron una travesía tempestuosa.

Freeborn Briton no lo soy todavía.3 Uno se resiste a esas cosas mientras puede.

Nada más gracioso que la manera en que el honorable Wilhelm se escabulle del asunto de los ejemplares de Vogt. A instigation mía, Kugelmann le escribió sobre ello.4 A la primera carta, ninguna respuesta; a la segunda, recibió el papelucho adjunto, que, resumido, viene a decir: si yo (Liebknecht) he avisado de 60 ejemplares y solo llegan 6, ya debería usted saber que yo miento siempre, y ahí se acaba el asunto. Pero si fue K. Hirsch, de Berlín, quien le avisó a usted de la cifra (no sabe, claro, que había sido él quien avisó a Kugelmann), entonces es otra cosa y hay que investigar el asunto.5

Las patrañas que se trae el tipo se ven también en una carta de Hirsch a Kugelmann. Hirsch le escribe, en efecto: «Liebknecht probablemente no desea otra cosa sino que usted haga circular los libros en cuestión en Hannover, para ilustrar al partido demócrata de allí sobre las andanzas del señor Vogt, etc.». O sea, que Wilhelm le ocultó a Hirsch que yo había pedido información sobre el estado de las cosas y un lugar seguro para los ejemplares todavía disponibles.

Kugelmann escribe: «La inminente pelea de bocas entre Liebknecht y Schweitzer me recuerda menos a Lutero y Eck que al padre José y el rabino Judá. Aunque me quiere parecer que el rabino y el fraile, que los dos apestan».6

A propósito de esa pelea recibo (hoy) la carta adjunta de Bebel.7 Wilhelm mismo no se atreve —hasta que haya corrido más agua— a escribirme desde la carta de los 60 ejemplares.

¡Son unos tipos divinos! Primero se meten, por gusto, en una situación en la que los palos son inevitables para ellos. ¡Luego tengo que intervenir yo como deus ex machina y rechazar con altivez la resolución propuesta por Schweitzer de adoptar el programa de la «Internacional», si la asamblea general de Schweitzer la aprueba! Y eso, encima, después de que Wilhelm y compañía no han dado ni un solo paso en asuntos de la «Internacional» desde el congreso de Núremberg;8 tan completamente nada han hecho, que los pobres diablos de Lugau creyeron necesario dirigirse directamente a Londres. A Bebel lo tengo por útil y capaz. Solo tuvo la curiosa mala suerte de encontrar en el señor Wilhelm a su «teórico».

También en esto se ven la negligencia y la dejadez de esos tipos: hasta ahora no me han comunicado un solo fact que pruebe las acusaciones contra Schweitzer de alta traición, etc. ¡Buenos hombres de negocios!

Lloyd’s Paper, en el número del domingo de hace 8 días, hace grandes elogios de nuestras Resolutions y de la International Association en general.9

He recibido una carta de Dietzgen, honrado curtidor de Siegburg. Te la mando en cuanto la haya contestado. Los pensamientos de Dietzgen salen en casa de Meissner, a quien ha garantizado los gastos de impresión, con el título: «El trabajo de la cabeza, expuesto por un trabajador manual, etc.».10

Salut. Saludos a Mrs. Lizzy y a los dos compinches.

Tuyo, K. M.

  1. «¡Andrajosos de todas las regiones, ensuciaos!». Según la MEGA¹, Marx corrigió en la carta «uníos» (vereiniget Euch) en «ensuciaos» (verunreinigt Euch), a juego con la versión inglesa. ↩

  2. El Viernes Santo. ↩

  3. «Británico libre de nacimiento». ↩

  4. «Instigación». Sobre el asunto, véanse 1869-01-28 Marx a Engels y 1869-02-24 Marx a Engels. ↩

  5. Carl Hirsch (1841-1900), periodista socialdemócrata, entonces en Berlín. ↩

  6. La disputa de Leipzig de 1519 entre Lutero y el teólogo Johann Eck; y la «Disputación» del Romancero de Heine, entre un fraile y un rabino, que termina con esos versos. ↩

  7. August Bebel (1840-1913), tornero, presidente de la Unión de Asociaciones Obreras Alemanas, compañero de Liebknecht. ↩

  8. El congreso de la Unión de Asociaciones Obreras Alemanas en Núremberg (septiembre de 1868), que se adhirió al programa de la Internacional. ↩

  9. Lloyd’s Weekly Newspaper, semanario popular de Londres. ↩

  10. Joseph Dietzgen (1828-1888), curtidor y filósofo autodidacta, autor de Das Wesen der menschlichen Kopfarbeit (La esencia del trabajo intelectual humano, Hamburgo, 1869). ↩