Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 7 de abril de 1869. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1262, pp. 179-180) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 7 de abril de 1869.
Querido Mohr:
Te devuelvo adjuntas las cartas de Tussy y de Wilhelmchen. Este último sigue fiel a su principio de mostrar el mayor desprecio por todos los hechos. Quien tenga los hechos por algo importante, quien «los tenga en cuenta», es un adorador del éxito, un bismarckiano. Así que, aunque las «porquerías» de Schweitzer estuvieran tan baratas como las moras, no nos daría ningún hecho sobre ellas, porque, según los principios del Partido Popular, lo único importante de todos esos hechos es que Wilhelm los declare «porquerías». De ahí también el resultado de que, en la misma medida en que las porquerías de Schweitzer son colosales, en esa misma medida se encogen las fricciones con él. La lógica del tipo es tan divertida como la esperanza con que sigue esperando tu proclama, en la que a él se le ha de nombrar ángel de la luz y a Schweitzer, Satanás.
También es bueno que quiera vender un trabajo de sus buenos 4 o 5 pliegos por 1½ groschen y asegure expresamente: sin beneficio. «Le représentant a dit: avec du fer et du pain on va jusqu’en Chine. Il n’a pas parlé de chaussures.»1 Y Wilhelm no ha dicho quién ha de cargar con la pérdida si se venden las cosas a ⅓ o ¼ del precio de coste.
Todavía no he escrito a Meissner, y tampoco puedo exigirle que haga los prodigios que Liebknecht se atreve a emprender. Cuando Wilhelm se haya asesorado primero con un entendido sobre los gastos de impresión, haya fijado un precio razonable y se haya asegurado de que puede reunir el dinero de la impresión, no tengo inconveniente en dejarle reimprimir el asunto; dile, pues, que en cuanto pueda cumplir esas condiciones me escriba, y entonces ya arreglaremos lo demás.
Snieuntojown es sun-jown-to-jown: Sonn-abend-zu-Abend, es decir, sábado por la noche.2
La palabra me ha costado muchos quebraderos de cabeza; en general, en el frisón occidental hay cosas muy difíciles.
La agitación de Bayley en favor de la ayuda del Estado para el cultivo del algodón todavía no ha salido aquí tan a la luz pública como para que haya nada de sustancia en los periódicos.3 Pero pronto te mandaré algunos extractos sobre la huelga de Preston, que los masters han provocado directamente para conseguir una paralización general de las fábricas de allí. Como no consiguen ponerse de acuerdo entre ellos sobre el short time o la paralización completa —porque unos seguirían trabajando y a los otros les fastidiaría—, la única forma de establecer una acción común entre ellos es una huelga, porque contra la propuesta de una rebaja salarial no se resiste ningún fabricante.4 Lo mejor es que esos tipos, que según reconocen ellos mismos han perdido durante 2 años de 1 a 2 peniques por libra de hilo o de tejido y aun así no quisieron parar ni trabajar short time, declaran ahora cuestión de vida o muerte una rebaja salarial del 10 %, es decir, un ahorro de ¹/₁₀ a ⅛ de penique por libra.
Muchos saludos.
Tuyo, F. E.
«El diputado ha dicho: con hierro y pan se llega hasta la China. No ha hablado de zapatos». ↩
Véanse 1869-03-28 Engels a Marx y 1869-04-05 Marx a Engels. En alemán, «sábado» se dice Sonnabend, «víspera del domingo». ↩
El diputado liberal de Manchester del que hablaba Marx el 5 de abril. ↩
Masters: «patronos»; short time: «jornada reducida». ↩