Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Londres, escrita en Ventnor (isla de Wight) el 10 de enero de 1883 (el lugar no figura en la carta). Es la última carta de Marx a Engels. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1569, pp. 589-590) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

10 de enero de 1883.

Querido Fred:

Has hecho muy bien en mandarme enseguida el escrito de Lafargue; me ha tranquilizado mucho, tanto más cuanto que hoy he recibido a la vez carta directa de Lafargue y, según ella, parece que el giro a mejor es seguro.1 Estoy completamente de acuerdo contigo en que Johnny no debe irse ahora bajo ningún concepto.2 Ni hablar de eso antes de que Jenny esté otra vez del todo restablecida. Sería imperdonable hacer todavía más difícil la situación de la criatura. Hoy mismo escribo directamente a Longuet. Me gustará que tú también escribas unas líneas a Jennychen en el mismo sentido. No por eso estaría Johnny perdido pour l’armée territoriale.3

Es curioso cómo toda excitación nerviosa me agarra ahora enseguida por el cuello, como el rojo Wolff a su hermano, el acaparador de grano.4 Así, con el primer susto por la mala noticia de París, unos días antes, tuve un ataque de tos espasmódica en que creí que me ahogaba. Esa sensación tan distressing debe de haberla pasado a menudo la pobre Jennychen durante su asma.

En cuanto al «Hepnercito»,5 mi opinión es tratarlo «como un asunto de negocios». Que es muy libre de reimprimir nuestro prólogo a la edición de Leipzig y también de señalar que los rusos publicaron el año pasado una nueva traducción.6 Que si, sin un prólogo nuevo nuestro, no le parece que valga la pena reimprimir el «Manifiesto», él sabrá lo que hace o deja de hacer según le parezcan las circunstancias. Lo de «poner la pistola en el pecho» es natural y propio de «unsrer Leit»,7 así que hay que aceptarlo como cosa sabida junto con el Hepnercito.

Del pobre Meissner he recibido el estado de cuentas de 1881; dice que fue un mal año, lo cual importa poco, porque, según su propio informe, en 1882 los ejemplares se están «agotando»; cuanto menos vendiera en 1881, más tiene que haber vendido, pues, en 1882.8 Mi largo silencio ha debido de tenerlo desorientado. Por fin Mahoma va a él;9 por desgracia, todavía no con lo que más desearía, un paquete de pruebas corregidas. Desde que empezó el largo arresto domiciliario, interrumpido después solo excepcionalmente, pero sobre todo a causa de las náuseas continuas, o, por decirlo en alemán del sur a lo Madame Karl Blind, antes Cohen,10 estéticamente, a causa de la «vomitera» diaria —(efecto esto de la tos)—, hasta ahora he sido poco capaz de hacer avanzar la revisión. Pero creo que, con paciencia y un autocontrol pedante, pronto volveré a entrar en vereda.

El Mohr.

  1. Jenny Longuet, la hija mayor de Marx, gravemente enferma en Argenteuil. Murió al día siguiente de esta carta, el 11 de enero de 1883. Engels le había mandado a Marx el informe de Lafargue sobre su estado con su carta de la víspera: 1883-01-09 Engels a Marx. ↩

  2. Jean («Johnny») Longuet, el hijo mayor de Jenny, que estaba entonces en Londres. ↩

  3. «Para el ejército territorial»: Johnny no dejaría de ser francés por quedarse una temporada en Inglaterra. ↩

  4. Ferdinand Wolff, el «rojo Wolff», antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung. El manuscrito dice «Wolf»; la MEGA¹ corrige. ↩

  5. El manuscrito trae «Hepner»schen; la MEGA¹ lee «Hepnerchen». Adolf Hepner, socialdemócrata alemán emigrado a Estados Unidos, quería reeditar allí el Manifiesto con un prólogo nuevo de Marx y Engels (véase la carta de Engels del 9 de enero). ↩

  6. El prólogo de la edición de Leipzig es el de Marx y Engels a la edición alemana de 1872 del Manifiesto del Partido Comunista. La nueva traducción rusa, de Plejánov, salió en Ginebra en 1882 con un prólogo de Marx y Engels. ↩

  7. «Nuestra gente», en la pronunciación del alemán de los judíos: pulla antisemita contra Hepner. ↩

  8. Otto Meissner, el editor de El capital en Hamburgo, preparaba la tercera edición alemana del primer tomo. ↩

  9. Inversión del refrán: si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. ↩

  10. Friederike Blind, mujer del demócrata alemán emigrado Karl Blind, que por su primer matrimonio se había apellidado Cohen. ↩