Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 20 de agosto de 1852. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 193, pp. 381-382) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

20 de agosto de 1852. 28, Dean Street, Soho, Londres.

Querido Engels:

Dronke te llevará el manuscrito, eso sí, miserablemente confuso, sobre Görgei,1 y también Le Neveu de Rameau y Jacques le fataliste en el original.2

Ayer recibí carta de Bermbach,3 de Colonia. En ella dice, sobre todo, lo siguiente:

«En los últimos tiempos se han buscado en varios lugares, en casa de toda clase de gente, cartas de usted que, según se supone, tenían que llegar a la democracia renana por mediación de esas personas. A sus amigos de Colonia por fin los han mandado a juicio ante el tribunal de jurados. Se les ha notificado el escrito de acusación, una obra muy voluminosa; la vista pública de la causa se ha fijado para el 28 de este mes y ya se han puesto en marcha los preliminares de costumbre.4 Se les juzgará por el Code pénal,5 porque su delito es anterior a la entrada en vigor del nuevo Código prusiano. Por lo que alcanzo a ver, jurídicamente el asunto está muy bien, pero ya se sabe que ante un jurado pesa más el punto de vista moral, y por ese lado no puede negarse que hay peligro para algunos de los acusados. Los principales acusados, Röser, Bürgers, Nothjung y Reiff,6 han admitido, en efecto, demasiado: han reconocido una asociación con determinadas tendencias y de una determinada duración; han hablado de la admisión de nuevos miembros con ciertas formalidades y compromisos, y otras cosas por el estilo, que de por sí no constituyen delito, pero que, según las circunstancias, pueden causar mala impresión a unos jurados escogidos en su mayoría entre el campesinado, sobre todo si se trasluce tan poco respeto por Dios Nuestro Señor y por la propiedad de la tierra. También con la defensa habrá dificultades importantes; los señores abogados no entienden nada de estas cosas, son casi todos adversarios por principio y piensan con espanto en la sesión de diez días que se ha señalado para la causa. A Freiligrath7 le cortarán la cabeza in contumaciam.8 Acabo de leer el escrito de acusación, que tiene nada menos que unas 65 o 70 páginas. Si los condenan, será solo por sus propias declaraciones. Burros más completos que estos obreros alemanes no los hay; Reiff ha hecho declaraciones de auténtico delator, y otros varios se han portado con la misma torpeza. Ya se ve lo peligroso que es meterse con obreros en asociaciones que tienen que seguir siendo secretas. No es de extrañar, pues, que se haya atormentado así a esa gente; cuanto más tiempo los tuvieron incomunicados, más bonitas eran sus declaraciones. De hechos no hay por lo demás ni rastro, y si los propios acusados no lo hubieran declarado casi todo tan bonitamente, no habría nada. El escrito de acusación contiene además toda clase de detalles que muestran que conocen con bastante exactitud ciertas relaciones y personas por cartas interceptadas y por el espionaje.»

Hasta aquí Bermbach.

Willich se ha retractado ante Schimmelpfennig9 de lo que había declarado sobre la Brüning.10 Schimmelpfennig ha hecho correr ahora que él intentó hacer caer la virtud de la Brüning por medio del magnetismo. Le vertueux Willich.11

Un tal Coeurderoi12 (d'ailleurs très bon républicain),13 que ya ha publicado un pequeño panfleto contra Mazzini, Ledru-Rollin, Louis Blanc, Cabet, etc.,14 saca ahora todo un libro sobre la emigración francesa entera.

Proudhon publica una obra nueva.15 Como la religión, el Estado, etc., se han vuelto imposibles, no quedan más que los «individuos». Este descubrimiento se lo ha copiado a Stirner.16

Por las imperdonables vacilaciones del burro de Weydemeyer estoy tan apurado que hoy no puedo pagar ni el stamp17 de esta carta.

Tuyo, K. M.

  1. Artúr Görgei (Görgey, 1818-1916), comandante en jefe del ejército húngaro en 1849, que capituló ante los rusos en Világos. ↩

  2. Las dos obras de Denis Diderot (1713-1784), El sobrino de Rameau y Jacques el fatalista. ↩

  3. Adolph Bermbach, abogado de Colonia, demócrata, diputado en la Asamblea de Fráncfort en 1848; durante el proceso de Colonia sirvió de enlace a Marx. ↩

  4. El proceso de los comunistas de Colonia no empezó hasta el 4 de octubre de 1852 y duró hasta el 12 de noviembre. ↩

  5. El código penal francés de 1810, vigente en la Renania prusiana hasta la entrada en vigor del Código Penal prusiano de 1851. ↩

  6. Peter Gerhard Röser, cigarrero; Heinrich Bürgers, publicista, antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung; Peter Nothjung, sastre; Wilhelm Joseph Reiff, obrero. Todos eran miembros de la Liga de los Comunistas detenidos en 1851. ↩

  7. El poeta Ferdinand Freiligrath (1810-1876), antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, procesado también en Colonia, pero emigrado en Londres. ↩

  8. «En rebeldía». ↩

  9. Alexander Schimmelpfennig (1824-1865), antiguo oficial prusiano, participante en la campaña por la Constitución del Imperio en 1849, partidario de Willich en la emigración. ↩

  10. La baronesa von Brüning, dama de la emigración alemana de Londres. ↩

  11. «El virtuoso Willich». ↩

  12. Ernest Coeurderoy (1825-1862), médico y revolucionario francés, emigrado después de junio de 1849. ↩

  13. «Por lo demás, muy buen republicano». ↩

  14. Giuseppe Mazzini (1805-1872), dirigente del movimiento nacional italiano; Alexandre Ledru-Rollin (1807-1874), jefe de la Montaña en 1848-1849; Louis Blanc (1811-1882), socialista, miembro del Gobierno provisional de 1848; Étienne Cabet (1788-1856), comunista utópico. Los tres franceses vivían entonces en el exilio. ↩

  15. Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865). Se trata de La Révolution sociale démontrée par le coup d'État du 2 décembre, aparecida ese verano; véase la carta de Marx del 24 de agosto. ↩

  16. Max Stirner (1806-1856), autor de El único y su propiedad (1844), al que Marx y Engels habían dedicado el «San Max» de La ideología alemana. ↩

  17. «Sello». ↩