Carta de Karl Marx a Ferdinand Freiligrath, en Londres, escrita en Manchester, adonde Marx había ido a consultar con Engels y Wilhelm Wolff, el 23 de febrero de 1860. Publicada por primera vez, «literalmente», por Franz Mehring en Freiligrath und Marx in ihrem Briefwechsel (suplemento n.º 12 de Die Neue Zeit, Stuttgart, 1912, pp. 37-39), de donde se traduce. Mehring añade entre paréntesis la traducción de las palabras extranjeras; esas glosas suyas se suprimen. Traducción de la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original

Manchester, 6 Thorncliffe Grove, Oxford Road, 23 de febrero de 1860.

¡Querido Freiligrath! Te envío una nueva carta sobre el asunto Vogt, y será la última. Ni siquiera has acknowledged1 el recibo de mis dos primeros envíos,2 cosa que harías con cualquier filisteo. No puedo de ningún modo pensar que te figures que quiero sacarte a la fuerza una carta con fines públicos. Sabes que tengo al menos doscientas cartas tuyas, con material suficiente para dejar constancia, si hiciera falta, de tu relación conmigo y con el partido.

Te escribo esta carta porque tú, como poeta, y además agobiado de negocios, pareces engañarte sobre el alcance de los procesos que estoy llevando en Berlín y en Londres.3 Son decisivos para la reivindicación histórica del partido y para su posición futura en Alemania; el proceso de Berlín, tanto más cuanto que al mismo tiempo se juzga el proceso Eichhoff-Stieber, que gira sobre todo en torno al proceso de los comunistas de Colonia.4

Los grievances5 que puedes tener contra mí son estos:

  1. Que he abusado de tu nombre (como le dijiste a Faucher).6

  2. La especie de «escena» que te hice en tu office.7

Ad 1. Yo nunca he dado tu nombre, salvo cuando dije en la Allgemeine Zeitung de Augsburgo que Blind te había contado lo mismo que a mí. Esto es un fact.8 Me di cuenta desde el principio de la importancia de señalar el verdadero origen del panfleto. Tenía derecho a citar a un testigo sobre lo que había dicho Blind.

En cuanto a la carta de Liebknecht a la redacción de la Allgemeine Zeitung de Augsburgo, en la que apela a ti y a mí (con referencia a Blind), está dispuesto a asegurar, si hace falta bajo juramento, que la escribió sin que yo lo supiera. Del mismo modo que, sin que yo lo supiera y estando yo ausente, en Manchester, envió a la Allgemeine Zeitung la hoja volante «Zur Warnung». Cuando la Allgemeine Zeitung de Augsburgo, demandada por Vogt, se dirigió a él, todavía dudaba de si yo lo desautorizaría, como podía hacer, o no, y hasta se asombró cuando le dije enseguida que haría por él cuanto pudiera.

Que lo defendiera frente a tu carta a él —en la carta que te dirigí a ti— fue sencillamente porque me pareció poco generoso por tu parte que un hombre famoso y de posición burguesa escribiera en esa forma tan áspera a un miembro anónimo del partido que vive en una buhardilla, con quien hasta entonces habías tenido un trato cordial.

En cuanto al tono irritado de mi propia carta, se debió a diversas circunstancias.

En primer lugar, me había herido profundamente que parecieras creer a Blind más que a mí.

En segundo lugar, de una carta que me escribiste en un tono muy irritado a propósito del Morning Advertiser (el artículo de la fiesta de Schiller)9 parecía desprenderse que me creías capaz de la infamia, no solo de introducir de tapadillo en el artículo de Blind una injuria contra ti, sino además de denunciártela luego como obra de Blind. No sabría decir en absoluto con qué me había ganado una sospecha tan infamante.

En tercer lugar, enseñaste a Blind mi carta privada a ti.

Por último, tenía derecho a esperar, sobre todo después del artículo de la Gartenlaube,10 que añadieras a tu declaración en la Allgemeine Zeitung de Augsburgo alguna indicación, por leve que fuese, que le quitara la apariencia de una ruptura personal conmigo y de una renuncia pública al partido. Que encima tu segunda declaración apareciera junto con la de Blind,11 y que tu nombre cubriera su mentira y su falsificación, no podía de ningún modo edificarme. Por lo demás, te doy mi palabra de honor de que, antes de publicarse, todas las declaraciones de Liebknecht en la Allgemeine Zeitung de Augsburgo me eran desconocidas.

Ad 2. El día en que fui a tu office acababan de llegar a mi casa, desde Berlín, los dos números de la National-Zeitung (el primero contenía los extractos infames y los comentarios que luego aparecieron en el Telegraph).12 En mi casa reinaba la mayor agitación, y el estado de mi pobre mujer era verdaderamente desolador. Al mismo tiempo había recibido de Alemania una carta en la que se me decía que, además de tus declaraciones aparecidas en la Allgemeine Zeitung de Augsburgo, en el libelo de Vogt figuraba una carta tuya de la que se desprendía tu relación íntima con Vogt, y que precisamente tu nombre era el único de peso del que Vogt sacaba capital político y el que daba ante el público una apariencia de verdad a su infamia. Ponte tú mismo en esas circunstancias y pregúntate si quizá también a ti la sangre no te habría ganado por un momento la partida a la razón.

Te lo repito una vez más: esta carta no trata de un interés privado. En el proceso de Londres puedo hacer que te citen como testigo con una subpoena13 sin tu permiso. Para el proceso de Berlín tengo cartas tuyas que, si hiciera falta, puedo presentar a los autos. Tampoco estoy solo en este asunto. De todas partes —Bélgica, Suiza, Francia e Inglaterra— el ataque infame de Vogt me ha traído aliados inesperados, incluso de gente de una orientación del todo distinta.

Por una parte, en todo caso sería mejor para ambas partes y para la causa obrar en entente.14

Por otra parte, te digo sin rodeos que no puedo decidirme a perder por malentendidos sin importancia a uno de los pocos hombres a los que he querido como amigos en el sentido más eminente de la palabra.

Si en algo te he faltado, estoy dispuesto en cualquier momento a reconocer mi error. Nihil humani a me alienum puto.15

Por último, comprendo muy bien que en tu posición actual cualquier asunto como este no puede sino resultarte repugnante.

Tú, por tu parte, comprenderás que es imposible dejarte del todo fuera del juego.

En primer lugar, porque Vogt saca capital político de tu nombre y se da aires de arrojar barro, seguro de tu aprobación, sobre todo el partido, que se precia de contarte entre los suyos.

Además, resulta que eres el único miembro de la antigua Autoridad Central de Colonia16 que, desde finales de 1849 hasta la primavera de 1851, vivió en Colonia y, desde entonces hasta hoy, en Londres.

Si ambos tenemos conciencia de haber enarbolado durante años, cada uno a su manera, renunciando a todo interés privado y por los motivos más puros, la bandera de la classe la plus laborieuse et la plus misérable17 muy por encima de las cabezas de los filisteos, me parecería un pecado mezquino contra la historia que nos peleáramos por bagatelas, que se resuelven todas en malentendidos.

Con la amistad más sincera,

Tu Karl Marx.

  1. En inglés, «acusado (recibo)». ↩

  2. Según Mehring, la circular inglesa de Marx contra Blind, dirigida al redactor de la Free Press, y luego la declaración jurada del cajista Wiehe, con unas líneas de acompañamiento. ↩

  3. Marx había querellado por difamación a la National-Zeitung de Berlín, que había reproducido las calumnias de Vogt, y preparaba una demanda contra el Daily Telegraph de Londres, que las había repetido. Véanse Carta abierta sobre el asunto Vogt y la National-Zeitung de Berlín y Carta al director del Daily Telegraph. ↩

  4. Wilhelm Stieber (1818-1882), consejero de policía prusiano, había montado la acusación en el proceso de los comunistas de Colonia de 1852; el joven periodista Wilhelm Eichhoff, que lo había acusado de perjurio en aquel proceso, fue juzgado en Berlín por difamación. Véase Revelaciones sobre el proceso de los comunistas en Colonia. ↩

  5. En inglés, «agravios». ↩

  6. Julius Faucher (1820-1878), librecambista alemán, entonces periodista en Londres. ↩

  7. En inglés, «oficina». Freiligrath dirigía en Londres la sucursal del Banco General Suizo. ↩

  8. En inglés, «hecho». ↩

  9. Con motivo del centenario del nacimiento de Schiller (10 de noviembre de 1859), que los alemanes de Londres celebraron con una gran fiesta, apareció en el Morning Advertiser un artículo de Blind. ↩

  10. El artículo de Beta (Heinrich Bettziech) en Die Gartenlaube; véase la carta de Marx a Freiligrath del 23 de noviembre de 1859. ↩

  11. La segunda declaración de Freiligrath, en la que protestaba de nuevo contra el uso de su nombre en el asunto Vogt, apareció en la Allgemeine Zeitung el 11 de diciembre de 1859, junto a una réplica de Blind que negaba otra vez ser el autor de la hoja volante. ↩

  12. La National-Zeitung de Berlín resumió el libelo de Vogt, Mein Prozess gegen die Allgemeine Zeitung (Ginebra, 1859), en dos editoriales a finales de enero de 1860; el Daily Telegraph de Londres reprodujo esas calumnias el 6 de febrero. ↩

  13. En inglés, citación judicial bajo pena de multa; Marx usa el verbo germanizado subpönaen. ↩

  14. En francés, «de acuerdo». ↩

  15. En latín, «Nada humano me es ajeno» (Terencio, El atormentado por sí mismo, v. 77). ↩

  16. La Autoridad Central de la Liga de los Comunistas, que tras la escisión de septiembre de 1850 se trasladó de Londres a Colonia. ↩

  17. En francés, «la clase más laboriosa y más miserable». ↩