Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba entonces en Ventnor (isla de Wight), escrita en Londres el 8 de diciembre de 1882. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1562, pp. 579-580) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Londres, 8 de diciembre de 1882.
Querido Mohr:
Lo del Prolétaire fue así: cuando hace poco te mandé un paquete de Égalités y Kölnische Zeitungen, quise mandarte también el Prolétaire de las Trade Unions y creí haberlo metido. Mientras hacía el paquete había alguien en la habitación y lo hice con algo de prisa. Como al día siguiente encontré allí todavía el Prolétaire de las Trade Unions, pero no el otro, el de las porquerías de Saint-Étienne, creí que te había metido este por segunda vez. Mirando hoy a la luz del día, lo encuentro todavía en el sobre original en que me lo devolviste; y esa fue seguramente la razón de que no lo encontrara.1
Por tu postal a Tussy veo que sigues sin poder salir de casa; con esta nieve y el suelo empapado de nieve derretida, es desde luego lo mejor; pero pronto irá a mejor (no lo mejor, sino el tiempo de ahora). Tendrás que hacerte a la idea de afecciones más leves de las vías respiratorias durante este tu primer invierno en el norte desde la pleuresía; solo la cura del próximo verano podrá acabar con ellas.
Para aclarar de una vez el paralelo entre los germanos de Tácito y los pieles rojas de América, me he hecho unos extractos moderados del primer tomo de tu Bancroft.2 El parecido es, en efecto, tanto más sorprendente cuanto que el modo de producción es tan radicalmente distinto: aquí, pescadores y cazadores sin ganadería ni agricultura; allí, ganadería trashumante que va pasando a la agricultura. Eso demuestra precisamente que, en esa fase, el tipo de producción es menos decisivo que el grado de disolución de los antiguos lazos de sangre y de la antigua comunidad recíproca de los sexos (sexus) en la tribu. Si no, los tlingit de la antigua América rusa3 no podrían ser la viva imagen de los germanos; quizá aún más que tus iroqueses.4 Otro enigma que allí se resuelve es cómo cargar a las mujeres con la mayor parte del trabajo es perfectamente compatible con un gran respeto por las mujeres. Además, he visto confirmada mi sospecha de que el jus primae noctis,5 que en Europa se encuentra originariamente entre celtas y eslavos, es un resto de la antigua comunidad sexual: en dos tribus, muy alejadas una de otra y de raza distinta, lo ejerce el chamán como representante de la tribu. He aprendido muchísimo del libro y, de momento, bastante en lo que toca a los germanos. México y Perú tengo que dejarlos para más adelante. Es que he devuelto el Bancroft y me he llevado, en cambio, el resto de las cosas de Maurer,6 de modo que ahora las tengo todas. Tenía que repasarlas por mi nota final sobre la marca, que me está saliendo bastante larga y todavía no me gusta, aunque la he reescrito dos o tres veces. Pero resumir en 8 o 10 páginas el nacimiento, el apogeo y la decadencia de la cosa no es ninguna broma. En cuanto tenga un rato, te la mando para saber tu opinión. Y yo mismo quisiera quitarme el asunto de encima y volver a las ciencias naturales.7
Es curioso cómo se ve en los llamados pueblos primitivos de dónde nació la idea de la santidad. Sagrado es, en su origen, lo que hemos heredado del reino animal, lo bestial; frente a ello, los «preceptos humanos» son una abominación, igual que en el Evangelio frente a la ley divina.8
La instalación de la batería de Hartmann para alumbrar 6 lámparas Swan (bombillas de incandescencia de 6 bujías de intensidad) tenía que quedar terminada ayer, pero no sé si ha salido bien.9
Llamaré la atención de Bernstein sobre Sarrebruck; ya lo he hecho antes.10 Pero será difícil conseguir material allí bajo la ley contra los socialistas. Ya antes se hizo todo lo posible por mantener limpia esa comarca.
La Égalité, con el segundo correo. Lafargue sigue libre, ya que me la envía él.
A propósito de la delegación de las Trade Unions: cuando en el mitin que los posibilistas dieron en su honor los franceses cantaron la Marsellesa, el honorable Shipton y consortes creyeron que tenían que corresponder y cantaron a coro God Save the Queen! Eso dice la Kölnische Zeitung, que le he mandado a Laura.11
¡Así que mejoría, tanto de tu garganta como del tiempo!
Tuyo, F. E.
Le Prolétaire, órgano de los posibilistas franceses; uno de los números hablaba de la delegación de sindicalistas ingleses en París y el otro del congreso de Saint-Étienne (septiembre de 1882), donde se consumó la escisión entre posibilistas y guesdistas. Véase la postal de Marx del mismo día, 1882-12-08 Marx a Engels. L’Égalité, el periódico de Guesde y Lafargue; la Kölnische Zeitung, diario liberal de Colonia. ↩
Hubert Howe Bancroft, The Native Races of the Pacific States of North America, en cinco tomos; el ejemplar era de Marx. ↩
Alaska, vendida por Rusia a los Estados Unidos en 1867. ↩
Marx había extractado Ancient Society (1877) de Lewis H. Morgan, que estudia la organización gentilicia de los iroqueses; Engels se basaría en esos extractos para El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884). ↩
«Derecho de la primera noche», el derecho de pernada. ↩
Georg Ludwig von Maurer (1790-1872), historiador del derecho, autor de varias obras sobre la constitución de la marca, la aldea y los señoríos (Fronhöfe) en Alemania. ↩
«La marca» (Die Mark), apéndice de Engels a la edición alemana de Del socialismo utópico al socialismo científico (Zúrich, 1882). La marca era la comunidad agraria de los antiguos germanos. ↩
Alusión a Mateo 15, 9 y Marcos 7, 7-8: «enseñando doctrinas que son preceptos de hombres». ↩
Lev Hartmann, revolucionario ruso de Naródnaya Volia emigrado en Londres, que trabajaba en una batería eléctrica. Joseph Swan inventó en Inglaterra una lámpara de incandescencia. ↩
Las minas de carbón del Sarre eran propiedad del Estado prusiano: es la propuesta de la postal de Marx del mismo día sobre el Sozialdemokrat, que dirigía Eduard Bernstein. ↩
George Shipton, secretario del Consejo de Oficios de Londres, al frente de la delegación sindical inglesa que visitó París en noviembre de 1882. Laura Lafargue, la segunda hija de Marx. ↩