Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que acababa de instalarse en Bruselas, escrita en Barmen entre el 22 de febrero y el 7 de marzo de 1845. Se conserva completa, salvo un par de palabras dañadas en el papel. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 4, pp. 13-17) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Barmen, 22 de febrero de 1845.
Querido Marx:
Acabo de recibir por fin desde Colonia, después de mucho escribir de acá para allá, tu dirección, y me siento enseguida a escribirte. En cuanto llegó aquí la noticia de la expulsión,1 me pareció necesario abrir inmediatamente una suscripción para repartir comunistamente entre todos nosotros los gastos extraordinarios que te ha causado. La cosa marchó bien, y hace tres semanas envié 50 táleros y pico a Jung;2 pedí también a los de Düsseldorf, que han reunido otro tanto, y en Westfalia he hecho que Hess promueva la agitación necesaria para ello. Aquí, sin embargo, la colecta todavía no está cerrada; el pintor Köttgen3 ha dado largas al asunto, y así no tengo todavía todo el dinero que se espera. Pero dentro de un par de días espero que haya entrado todo, y entonces te mandaré una letra de cambio sobre Bruselas. Como, por lo demás, no sé si eso bastará para que te instales en Bruselas, ni que decir tiene que mis honorarios por la primera cosa inglesa,4 que espero cobrar pronto, al menos en parte, y de los que de momento puedo prescindir porque mi viejo tiene que prestarme, están a tu disposición con el mayor gusto. Esos perros no se van a dar al menos el placer de ponerte en apuros de dinero con su infamia. Que te hayan obligado a pagar todavía el alquiler de la casa por el tiempo que quedaba es ya el colmo de la porquería. Pero me temo que al final también en Bélgica te molestarán, de modo que al fin no te quedará más que Inglaterra.
Pero ni una palabra más de toda esta historia infame. Kriege5 ya estará contigo cuando llegue esta. El tipo es un agitador estupendo. Te contará muchas cosas de Feuerbach: al día siguiente de marcharse él de aquí me llegó una carta de Feuerbach, porque le habíamos escrito al tipo. Feuerbach dice que primero tiene que haber aniquilado a fondo la porquería religiosa antes de poder ocuparse del comunismo hasta el punto de defenderlo como escritor. Además, en Baviera estaría demasiado apartado de la vida en general para poder llegar a ello. Por lo demás, él es comunista, y para él solo se trata del cómo de la realización. Si puede, este verano viene al Rin, y entonces tendrá que ir también a Bruselas; ya se lo meteremos en la cabeza.
Aquí en Elberfeld suceden maravillas. Ayer celebramos nuestra tercera reunión comunista en la sala más grande y en la mejor fonda de la ciudad. La primera fue de 40 personas, la segunda de 130, la tercera de al menos 200.6 Todo Elberfeld y Barmen estaba representado, desde la aristocracia del dinero hasta la épicerie,7 con la única excepción del proletariado. Hess dio una conferencia. Se leyeron poemas de Müller, de Püttmann y fragmentos de Shelley, así como los artículos del Bürgerbuch sobre las colonias comunistas existentes.8 Después se discutió hasta la una. La cosa tira de una manera tremenda. No se habla de otra cosa que del comunismo, y cada día se nos suman nuevos partidarios. El comunismo del Wuppertal es une vérité,9 casi ya una potencia. No te puedes hacer idea de lo favorable que es el terreno aquí. La gente más estúpida, indolente y filistea, que no se había interesado por nada en el mundo, empieza casi a entusiasmarse con el comunismo. No sé cuánto tiempo seguirán mirando la cosa así, pero en todo caso la policía está en el mayor apuro: no sabe a qué atenerse, y el canalla mayor, el Landrat,10 está precisamente en Berlín. Pero aunque lo prohíban, lo esquivaremos, y si tampoco se puede, en todo caso habremos agitado tanto los ánimos que todo lo que salga en nuestro interés se leerá aquí con avidez tremenda. Como en Pascua me voy de aquí, mejor todavía que Hess se instale aquí y saque a la vez, en la editorial de Bädeker en Elberfeld, una revista mensual,11 de la que creo que Kriege tiene un prospecto. Yo me voy en todo caso, como ya creo que te escribí, a Bonn. Mi proyectado viaje a París se queda en agua de borrajas, porque allí ya no tengo nada que buscar; en cambio, iré en todo caso a Bruselas, tanto más cuanto que mi madre y mis dos hermanas irán en verano a Ostende. Tengo que ir además otra vez a Bielefeld, con los comunistas de allí, y si Feuerbach no viene, iré yo a verlo, y luego, si tengo dinero y tiempo, otra vez a Inglaterra. Ya ves que tengo buenos planes. Bergenroth12 me contó también que probablemente vendrá a Bruselas dentro de unas semanas o así. Estuvo, con algunos de Düsseldorf, en nuestra segunda reunión y habló también. Es, de todos modos, algo muy distinto estar ahí delante de hombres reales, de carne y hueso, y predicarles directamente, sensiblemente, sin tapujos, que practicar este maldito oficio abstracto de escribir con su público abstracto ante los «ojos del espíritu».
Debo pedirte otra vez en nombre de Hess —y en el mío también lo hago— que le mandes a Püttmann algo para su revista trimestral.13 Tenemos que salir todos sin falta en el primer cuaderno, para que la cosa tenga carácter. De todos modos, sin nosotros ni siquiera llegará a salir.
25 de febrero. Anoche llegó la noticia de que nuestra próxima reunión iba a ser disuelta por los gendarmes y los oradores detenidos.14 — 26 de febrero. Ayer por la mañana el alcalde le prohibió a la señora Obermeyer permitir tales reuniones en su local, y a mí me pasaron el aviso de que, si a pesar de todo se celebraba la reunión, seguirían una detención y una querella. Ahora, naturalmente, hemos renunciado a ella, y tenemos que esperar a ver si nos llevan a juicio, cosa que no es de esperar, porque fuimos lo bastante listos para no dar ningún asidero, y toda la porquería no podría acabar más que en un ridículo magnífico del Gobierno. Además, estaban presentes los fiscales y todo el tribunal, y el fiscal general en persona tomó parte en la discusión.
7 de marzo. Desde que escribí lo anterior he estado una semana en Bonn y en Colonia. A los de Colonia ahora les dejan celebrar su reunión sobre la asociación.15 En nuestro asunto de aquí ha llegado un decreto del Gobierno de Düsseldorf que prohíbe más reuniones. Hess y Köttgen han protestado. No sirve de nada, naturalmente, pero por el tono de la protesta la gente verá que no pueden hacernos nada. Hess vuelve a estar tremendamente optimista porque, por lo demás, todo marcha tan estupendamente y nuestros progresos son de verdad tremendos; el buen hombre siempre se hace ilusiones. — Nuestro Gesellschaftsspiegel va a ser magnífico; el primer pliego ya ha pasado la censura y ha salido todo. Colaboraciones en masa. Hess vive en Barmen, en el «Stadt London».16 Bergenroth seguramente no irá ahí tan pronto; en cambio, irá otro al que no nombro, porque esta carta seguramente la abrirán. Si de alguna manera es posible, en abril iré yo también ahí. El dinero es ahora para mí lo principal, porque a raíz de las reuniones he tenido disgustos en la familia, después de los cuales mi viejo ha resuelto mantenerme solo para mis «studia», pero no para fines comunistas de ninguna clase.
Te escribiría todavía un montón de cosas si supiera una dirección segura en Bruselas, que en todo caso tienes que procurarme. Muchas cosas que han pasado aquí podrían perjudicar a muchos si se leyeran en un cabinet noir.17 Me quedo aquí cuatro semanas más y a comienzos de abril me voy a Bonn. En todo caso, escríbeme otra vez antes, para que sepamos cómo te va. El dinero está más o menos reunido; todavía no sé cuánto es; saldrá sin demora. Mi manuscrito18 lo envío uno de estos días. — ¡La Crítica crítica sigue sin llegar! El nuevo título, La sagrada familia,19 seguramente me meterá en rencillas de familia con mi viejo, que es piadoso y además ahora está irritadísimo; eso tú, naturalmente, no podías saberlo. Por el anuncio veo que has puesto mi nombre en primer lugar; ¿por qué? Si yo no he hecho casi nada [en él], y tu estilo lo reconoce cualquiera.20
Escríbeme a vuelta de correo si todavía necesitas dinero. Wigand tiene que mandarme algo dentro de unos quince días, y entonces no tienes más que disponer. Me temo que lo que falta de la suscripción no pasará de 120-150 francos.
¡A propósito! Tenemos aquí el proyecto de traducir a Fourier21 y, en general, si es posible, de publicar una «Biblioteca de los más eminentes escritores socialistas extranjeros». Fourier sería el mejor para empezar. Ya hay gente para traducir. Hess me habla ahora mismo de un diccionario sobre Fourier que ha salido en Francia, de un fourierista cualquiera. Tú sabrás de él. Infórmame también de esto enseguida y, si puedes, mándame un ejemplar por correo. Recomiéndame a la vez las cosas de los franceses que creas que son adecuadas para traducirlas en la Biblioteca. Pero deprisa, el asunto corre prisa, porque ya estamos en tratos con un editor. ¿Cómo vas con tu libro? Yo tengo que ponerme ahora con mi manuscrito. Así que adiós por ahora, y escríbeme enseguida sobre los puntos mencionados.
Tuyo, F. E.
Saluda a Kriege y a Bürgers. ¿Está ahí Bernays?
Barmen, 7 de marzo de 1845.
El Gobierno de Guizot, a instancias del prusiano, ordenó en enero de 1845 la expulsión de Francia de varios colaboradores del Vorwärts!; Marx tuvo que dejar París a comienzos de febrero y se instaló en Bruselas. ↩
Georg Jung, abogado de Colonia. ↩
Gustav Adolph Köttgen (1805-1882), pintor y poeta de Elberfeld; véase la carta que le dirigió en 1846 el Comité de Correspondencia Comunista de Bruselas. ↩
La situación de la clase obrera en Inglaterra, que salió en Leipzig, en la editorial de Otto Wigand, en 1845. ↩
Hermann Kriege (1820-1850), periodista, que poco después emigró a Nueva York; Marx y Engels criticaron allí su propaganda en la Circular contra Kriege (1846). ↩
En la primera y la segunda de estas reuniones habló Engels: véanse sus Dos discursos en Elberfeld. ↩
Francés: «el pequeño comercio», los tenderos. ↩
Los artículos sobre las colonias comunistas del Deutsches Bürgerbuch für 1845, entre ellos la «Descripción de las colonias comunistas fundadas en los últimos tiempos y todavía existentes», de Engels. ↩
Francés: «una realidad». ↩
El jefe de la administración del distrito. ↩
El Gesellschaftsspiegel, que salió finalmente en la editorial de Bädeker, en Elberfeld, y no en la de Thieme & Butz, en Hagen, como se anunciaba en la carta anterior. ↩
Gustav Adolph Bergenroth (1813-1869), jurista y publicista, más tarde historiador. ↩
Los Rheinische Jahrbücher zur gesellschaftlichen Reform. ↩
Según los editores de la MEGA¹, en el manuscrito dice por error «sollten» en lugar de «sollen». ↩
La asociación para la elevación de las clases trabajadoras que se estaba fundando en Colonia. ↩
«Ciudad de Londres», una fonda de Barmen. ↩
Francés: «gabinete negro», la oficina secreta de Correos que abría y leía las cartas. ↩
El de La situación de la clase obrera en Inglaterra. ↩
La sagrada familia, o crítica de la crítica crítica. Contra Bruno Bauer y consortes, publicada en Fráncfort en febrero de 1845 con los nombres de Friedrich Engels y Karl Marx, en este orden. Véase nuestra traducción: La sagrada familia. ↩
El papel está dañado: «[daran]» («[en él]») y «[Dein]en» («tu») los completan los editores de la MEGA¹. ↩
El proyecto no salió adelante. Engels tradujo y publicó, con introducción y conclusión suyas, «Un fragmento de Fourier sobre el comercio». ↩