Escrito por Friedrich Engels en 1892 y publicado en el Handwörterbuch der Staatswissenschaften [Diccionario de ciencias del Estado], tomo 4 (Jena, 1892), columnas 1130-1133. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 22 (Berlín, 1963, pp. 337-345), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Marx, Heinrich Karl, nació en Tréveris el 5 de mayo de 1818, hijo del abogado y más tarde consejero de justicia Heinrich Marx, que, como consta en la partida de bautismo del hijo, pasó en 1824 con su familia del judaísmo al protestantismo. Terminada su formación preparatoria en el instituto de Tréveris, Karl Marx estudió desde 1835 en Bonn y luego en Berlín, primero Derecho y después Filosofía, y se doctoró en Filosofía en Berlín en 1841 con una disertación sobre la filosofía de Epicuro.1 Ese mismo año se trasladó a Bonn para habilitarse allí como profesor, pero las dificultades que el gobierno puso a su amigo Bruno Bauer, que enseñaba Teología en esa misma universidad, y que terminaron con la expulsión de Bauer de la universidad, le hicieron ver pronto que no había sitio para él en una universidad prusiana. — Por la misma época, los elementos más jóvenes de la burguesía radical renana, con un tinte de jóvenes hegelianos, de acuerdo con los dirigentes liberales Camphausen y Hansemann,2 promovieron la fundación de un gran periódico de oposición en Colonia; también se consultó a Marx y a Bauer, como principales colaboradores competentes. Se consiguió discretamente y por vías indirectas una licencia, necesaria por entonces, y así apareció la Rheinische Zeitung el 1 de enero de 1842. Marx escribía desde Bonn artículos extensos para el nuevo periódico; los principales fueron una crítica de los debates de la Dieta provincial renana, un trabajo sobre la situación de los viñadores campesinos del Mosela y otro sobre el robo de leña y la legislación que lo regulaba.3 En octubre de 1842 asumió la dirección del periódico y se trasladó a Colonia. Desde entonces el periódico adquirió un carácter de oposición tajante. Pero la dirección era tan hábil que, pese a la censura que se le impuso, primero doble y luego triple (primero el censor ordinario, luego el presidente de gobierno del distrito y por último un señor von Saint-Paul, enviado expresamente desde Berlín), el gobierno no conseguía hacer presa en ese tipo de prensa, y por eso decidió prohibir la publicación del periódico a partir del 1 de abril de 1843. Con la retirada de Marx de la redacción, que tuvo lugar ese mismo día, se compró una prórroga de tres meses, pero al final llegó de todos modos la supresión definitiva del periódico.
Marx decidió entonces irse a París, adonde también quería trasladarse Arnold Ruge tras la supresión, ocurrida más o menos al mismo tiempo, de los Deutsche Jahrbücher.4 Pero antes se casó en Kreuznach con Jenny von Westphalen, su compañera de juventud, con la que estaba prometido desde el comienzo de sus años universitarios. La joven pareja llegó a París en otoño de 1843, donde Marx y Ruge editaron los Deutsch-Französische Jahrbücher [Anales franco-alemanes], una revista de la que solo apareció el primer cuaderno; la continuación fracasó, en parte por las enormes dificultades de difundirla clandestinamente en Alemania y en parte por las diferencias de principio entre los dos directores, que salieron a la luz muy pronto. Ruge siguió en las aguas de la filosofía hegeliana y del radicalismo político; Marx se entregó al estudio de la economía política, de los socialistas franceses y de la historia de Francia. El resultado fue su paso al socialismo. En septiembre de 1844 Fr. Engels fue a París a ver a Marx por unos días; desde su trabajo común en los Deutsch-Französische Jahrbücher ambos se escribían, y de entonces data la colaboración de los dos, que solo terminó con la muerte de Marx. Su primer fruto fue un escrito polémico contra Bruno Bauer, con quien, en el curso del proceso de descomposición de la escuela hegeliana, también se había llegado a una ruptura de principio: La sagrada familia. Contra B[runo] Bauer y consortes, Fráncfort del Meno, 1845.
Marx ayudó en la redacción de un pequeño semanario alemán que aparecía en París con el nombre de Vorwärts! y que cubría de burlas mordaces la miseria del absolutismo y del seudoconstitucionalismo alemanes de entonces. Esto dio pie al gobierno prusiano para exigir al ministerio Guizot la expulsión de Marx de Francia. La expulsión fue concedida; a comienzos de 1845 Marx se trasladó a Bruselas, adonde poco después llegó también Engels. Allí publicó Marx Misère de la philosophie. Réponse à la philosophie de la misère de M. Proudhon [Miseria de la filosofía. Respuesta a la Filosofía de la miseria del señor Proudhon], Bruselas y París, 1847, y además Discours sur la question du libre échange [Discurso sobre la cuestión del librecambio], Bruselas, 1848. Escribía también de vez en cuando artículos en la Deutsche-Brüsseler-Zeitung. En enero de 1848 elaboró con Engels el Manifiesto del Partido Comunista por encargo del Comité Central de la Liga de los Comunistas, una sociedad secreta de propaganda en la que Marx y Engels habían ingresado en la primavera de 1847. El Manifiesto ha aparecido desde entonces en innumerables ediciones alemanas, autorizadas y no autorizadas, y se ha traducido a casi todas las lenguas europeas.
Cuando estalló la revolución de febrero de 1848 y provocó movimientos populares también en Bruselas, Marx fue detenido y expulsado de Bélgica; entretanto, el gobierno provisional de la República francesa lo había invitado a volver a París, y así regresó allí.
En París se opuso ante todo, con sus amigos, al juego de las legiones, que ofrecía a la mayoría del nuevo gobierno un medio cómodo de quitarse de encima a los obreros extranjeros que «resultaban molestos». Estaba claro que las legiones belga, alemana, etc., organizadas así a plena luz del día, solo podían cruzar la frontera para caer en una trampa bien preparada, como de hecho ocurrió.5 Marx y los demás dirigentes de la Liga de los Comunistas consiguieron para unos cuatrocientos alemanes sin trabajo el mismo subsidio de viaje que a los legionarios, de modo que también ellos pudieron volver a Alemania.
En abril Marx fue a Colonia, y el 1 de junio apareció allí bajo su dirección la Neue Rheinische Zeitung, que salió por última vez el 19 de mayo del año siguiente; a los redactores se los amenazó con la detención por vía judicial o, a los no prusianos, con la expulsión. Esta última suerte le tocó a Marx, que durante su estancia en Bruselas había renunciado a la nacionalidad prusiana. Mientras existió el periódico tuvo que comparecer dos veces ante el jurado, el 7 de febrero de 1849 por delito de prensa y el 8 por incitación a la resistencia armada contra el gobierno (en la época de la negativa a pagar los impuestos, noviembre de 1848); las dos veces fue absuelto.6
Tras la supresión del periódico, Marx volvió a París, pero después de la manifestación del 13 de junio7 se le puso ante la alternativa de dejarse internar en Bretaña o de dar de nuevo la espalda a Francia. Naturalmente prefirió lo segundo y se fue a Londres, donde fijó ya definitivamente su residencia.
En Londres publicó Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue, Hamburgo, 1850, de la que aparecieron 6 cuadernos. Su trabajo principal en ella es «1848 a 1849», una exposición de las causas y de la conexión interna de los acontecimientos de esos años, sobre todo en Francia;8 además (junto con Engels), reseñas y revistas políticas. Al primero de estos trabajos siguió poco después, como continuación, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Nueva York, 1852, reeditado en Hamburgo en 1869 y 1885. El gran proceso de los comunistas de Colonia dio pie a otro folleto, Revelaciones sobre el proceso de los comunistas en Colonia, Boston, 1853, última edición Zúrich, 1885. Desde 1852 Marx fue corresponsal en Londres y durante años, por así decirlo, redactor para Europa de la New-York Tribune. Sus artículos van en parte firmados con su nombre y en parte figuran como editoriales; no son correspondencias corrientes, sino exposiciones basadas en estudios a fondo, que a menudo abarcan toda una serie de artículos, sobre la situación política y económica de los distintos países europeos. Los artículos militares que hay entre ellos, sobre la guerra de Crimea, la rebelión india, etc., son de Engels. Algunos de los artículos de Marx sobre lord Palmerston se reimprimieron en Londres como folletos. Esta colaboración en la Tribune solo terminó con la guerra civil americana.
El año 1859 envolvió a Marx, por un lado, en una polémica con Karl Vogt nacida de la guerra de Italia, que concluyó con El señor Vogt, de Karl Marx, Londres, 1860. Pero, por otro lado, trajo el primer fruto de sus estudios económicos de muchos años en el Museo Británico, en la forma del primer cuaderno de Contribución a la crítica de la economía política, Berlín, 1859. Ahora bien, apenas había aparecido este primer cuaderno, Marx descubrió que aún no había llegado a ver del todo claro el desarrollo detallado de las ideas fundamentales de los cuadernos siguientes; el manuscrito que todavía se conserva es la mejor prueba de ello. Empezó, pues, de nuevo desde el principio, y así apareció, en lugar de aquella continuación, solo en 1867, El capital. Libro primero: El proceso de producción del capital, Hamburgo, 1867.
Mientras elaboraba los tres tomos completos de El capital —el segundo y el tercero al menos en borrador—, Marx encontró por fin de nuevo una ocasión de actividad práctica en el mundo obrero. En 1864 se fundó la Asociación Internacional de los Trabajadores. Muchos, sobre todo franceses, se han atribuido la gloria de haber sido los fundadores de esta asociación. Ni que decir tiene que una cosa así no la puede fundar uno solo. Pero lo cierto es que de todos los participantes solo había uno que tuviera claro lo que había que hacer y lo que había que fundar: el hombre que ya en 1848 había lanzado al mundo el grito: ¡Proletarios de todos los países, uníos!
En la fundación de la Internacional, también Giuseppe Mazzini intentó ganarse y aprovechar los elementos que se iban reuniendo para su democracia mística y conspirativa del Dio e popolo [Dios y pueblo]. Pero el proyecto de estatutos y de mensaje inaugural presentado en su nombre se rechazó en favor de los redactados por Marx, y desde entonces Marx tuvo asegurada la dirección de la Internacional. Suyos son todos los documentos del Consejo General, y en particular La guerra civil en Francia, publicada tras la caída de la Comuna de París y traducida a la mayoría de las lenguas de Europa.
No es este el lugar para contar la historia de la Internacional. Baste decir que Marx logró redactar unos estatutos con su fundamentación de principios bajo los cuales podían colaborar unánimes los proudhonianos franceses, los comunistas alemanes y los nuevos sindicalistas ingleses, y que la armonía de la asociación no sufrió perturbación alguna hasta que salieron a la luz las gentes que desde entonces han tratado de perturbar todo movimiento obrero: los anarquistas encabezados por Bakunin. Se comprende que la fuerza de la asociación residiera únicamente en el hecho, inaudito hasta entonces, del intento de unir al proletariado europeo y americano; el Consejo General no tenía otros medios que los morales, ni siquiera medios económicos: en lugar de los famosos «millones de la Internacional», la mayoría de las veces solo disponía de deudas. Seguramente nunca se ha hecho tanto con tan poco dinero.
Después de la Comuna, la Internacional se había hecho imposible en Europa. Continuar en la forma de hasta entonces la lucha contra los gobiernos y contra la burguesía, igualmente excitada en todos los países, habría costado sacrificios colosales. A ello se sumaba la lucha en el seno de la propia asociación contra los anarquistas y contra los elementos proudhonianos que se inclinaban hacia ellos. Le jeu ne valait pas la chandelle [No valía la pena]. Así pues, una vez lograda en el Congreso de La Haya la victoria formal sobre los anarquistas, Marx propuso trasladar el Consejo General a Nueva York. Quedaba así asegurada la continuidad de la asociación para el caso de que un cambio de circunstancias hiciera necesario reanudarla en Europa. Pero cuando se dieron tales circunstancias, la vieja forma estaba anticuada; el movimiento había rebasado con mucho a la vieja Internacional.
A partir de entonces Marx permaneció ajeno a la agitación pública, pero no por eso menos activo en el movimiento obrero europeo y americano. Mantenía correspondencia con casi todos los dirigentes de los distintos países, que, siempre que les era posible, le consultaban personalmente en las ocasiones importantes; cada vez más se convirtió en el consejero, muy solicitado y siempre dispuesto, del proletariado combatiente. Pero con todo ello Marx pudo ahora volver a sus estudios, cuyo campo se había ampliado mucho entretanto. En un hombre que examinaba cada objeto en su génesis histórica y en sus condiciones previas, de cada cuestión particular brotaban por fuerza series enteras de nuevas cuestiones. Prehistoria, agronomía, régimen de propiedad de la tierra en Rusia y en América, geología, etc., fueron objeto de estudio, sobre todo para elaborar la sección del libro III de El capital sobre la renta del suelo con una amplitud nunca intentada hasta entonces. A todas las lenguas germánicas y románicas, que leía con facilidad, añadió todavía el antiguo eslavo, el ruso y el serbio. Pero, por desgracia, su creciente mala salud le impidió aprovechar el material así reunido. El 2 de diciembre de 1881 murió su esposa, el 11 de enero de 1883 su hija mayor,9 y el 14 de marzo de ese mismo año se durmió dulcemente en su sillón.
La mayoría de las biografías de Marx publicadas están plagadas de errores. Solo es auténtica la que apareció en el Volkskalender de Bracke para 1878, en Brunswick (de Engels).10
He aquí la lista, lo más completa posible, de los escritos de Marx publicados:
Rheinische Zeitung, Colonia, 1842: artículos sobre los debates de la Dieta provincial renana, sobre la situación de los viñadores campesinos del Mosela, sobre el robo de leña; editoriales de octubre a diciembre de 1842. — Deutsch-Französische Jahrbücher, de A. Ruge y K. Marx, París, 1844: «Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel»; «Sobre la cuestión judía». — K. Marx y F. Engels, La sagrada familia. Contra Bruno Bauer y consortes, Fráncfort del Meno, 1845. — Artículos menores (anónimos) en el Vorwärts! de París, 1844. — Diversos ensayos, anónimos y firmados, en la Deutsche-Brüsseler-Zeitung, Bruselas, 1846-1847. — Misère de la philosophie, réponse à la philosophie de la misère de M. Proudhon, Bruselas y París, 1847. En alemán: Stuttgart, 2.ª edición, 1892. En español: Madrid, 1891. — Discours sur le libre échange, Bruselas, 1848. En inglés: Boston, 1889. En alemán, en la edición alemana de Misère de la philosophie. — Con F. Engels: Manifiesto del Partido Comunista, Londres, 1848. Última edición alemana: Londres, 1890; traducido a casi todas las lenguas europeas. — Ensayos en la Neue Rheinische Zeitung, editoriales, etc., Colonia, 1848-1849. De ellos, reimpreso varias veces por separado: Trabajo asalariado y capital, última edición Berlín, 1891; apareció en ruso, polaco, italiano y francés. — Zwei politische Prozesse [Dos procesos políticos], Colonia, 1849 (dos discursos de defensa de Marx). — Neue Rheinische Zeitung. Revue, Hamburgo, 1850. 6 cuadernos. En ella, de Marx: «1848 a 1849». — Escritas con Engels: reseñas y revista mensual. — El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Nueva York, 1852. Tercera edición, Hamburgo, 1885. Apareció también en francés. — Revelaciones sobre el proceso de los comunistas en Colonia, Basilea, 1852 (edición confiscada); Boston, 1853. Última, Zúrich, 1885. — Artículos en la New-York Tribune, 1853-1860. Entre ellos, algunos sobre Palmerston, que aparecieron —ampliados— en Londres en 1856 como panfletos. — Free Press, Sheffield, junio de 1856, y Londres hasta abril de 1857: «Revelations of the Diplomatic History of the 18th Century» [Revelaciones sobre la historia diplomática del siglo XVIII] (sobre la continua e interesada dependencia de los ministros whigs ingleses respecto de Rusia). — Das Volk, Londres, 1859: ensayos sobre la historia diplomática de la guerra de Italia de 1859. — Contribución a la crítica de la economía política, cuaderno I, Berlín, 1859. En polaco, 1890. — El señor Vogt, Londres, 1860. — «Inaugural Address» [Manifiesto inaugural] de la Asociación Internacional de los Trabajadores, Londres, 1864; además, todas las publicaciones del Consejo General, hasta The Civil War in France [La guerra civil en Francia], Londres, 1871, inclusive. (Última edición alemana, Berlín, 1891; apareció también en francés, italiano y español.) — El capital. Crítica de la economía política, libro primero, Hamburgo, 1867; última edición, la 4.ª, 1890. Apareció en ruso, francés, inglés, polaco y danés. — Ídem, libro segundo, Hamburgo, 1885; segunda edición en prensa. Apareció en ruso. El libro tercero aparecerá en 1893.
Londres
Friedrich Engels
Véase la Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro. Marx obtuvo el doctorado en la Universidad de Jena, no en la de Berlín. ↩
Ludolf Camphausen (1803-1890) y David Hansemann (1790-1864), banqueros y dirigentes de la burguesía liberal renana; ambos fueron ministros prusianos en 1848. ↩
Véanse los Debates sobre la libertad de prensa y la publicación de las actas de la Dieta, la Justificación del corresponsal del Mosela y Los debates sobre la ley contra el robo de leña. ↩
Los Deutsche Jahrbücher für Wissenschaft und Kunst, revista de los jóvenes hegelianos dirigida por Arnold Ruge en Leipzig, prohibida a comienzos de 1843. ↩
La Legión Democrática Alemana de Herwegh y la legión belga, formadas en París en la primavera de 1848, fueron derrotadas al entrar en Alemania y en Bélgica. ↩
Véanse los discursos de Marx en El primer proceso de prensa de la Neue Rheinische Zeitung y El proceso contra el Comité Renano de los Demócratas. ↩
La manifestación de la Montaña pequeñoburguesa en París el 13 de junio de 1849 contra la expedición francesa a Roma, disuelta por la tropa. ↩
Es la serie que Engels reeditó en 1895 como Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. ↩
Jenny Longuet, nacida Marx (1844-1883). ↩
Véase Karl Marx, de Engels, publicado en el Volks-Kalender de Brunswick para 1878. ↩